Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

EN RECUADRO

QUE NO NOS ESCANDALICE LA PASIÓN DE LA IGLESIA


La vemos desfigurada, cargando la cruz y coronada de espinas.

Escarnecida por el mundo y traicionada por muchos que visten de blanco, de escarlata, de negro, de jean.

Pero es la Iglesia, y por eso debemos ver en ella a Nuestro Señor Jesucristo que revive la Pasión en su Cuerpo Místico.

Más que nunca permanezcamos fieles, sosteniendo la Tradición católica cuando tantos huyen pretextando: “No, no es la verdadera Iglesia”, o “La Iglesia ha quedado sin Cabeza Visible”.

Es el testamento que ha dejado nuestro venerado Monseñor Marcel Lefebvre a sus verdaderos herederos.


Ver nuestra entrada LA PASIÓN DE LA IGLESIA

31/10/14

TONTO Y RETONTO XLVII

ACI PRENSA ALERTA A LOS CATÓLICOS: "¡CUIDÁOS DE LOS LEFEBVRIANOS!"

NOSOTROS RESPONDEMOS: "CUIDÁOS DE ACI PRENSA SI QUERÉIS SEGUIR SIENDO CATÓLICOS".


Publicado en CAMINEO



Alerta para católicos: Lefebvristas no deben celebrar sacramentos

 

 

 

Fri, 31 Oct 2014 02:09:00

El secretario del Consejo de ocho Cardenales nombrado por el Papa Francisco, Mons. Marcello Semeraro, recordó que los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Lefebvristas) no están autorizados a celebrar los sacramentos en la Iglesia y alertó a los católicos sobre los problemas de participar en estos ritos.

El también Obispo de Albano Laziale (Italia) notificó el 14 de octubre a los párrocos de su diócesis la tarea de dar una adecuada formación a los fieles, ya que la Fraternidad San Pío X tiene su sede en esta región y sigue "celebrando" los sacramentos sin el permiso de la Iglesia Católica.

Mons. Semeraro explica en la notificación, publicada en el sitio web de la diócesis, que "es un deber precisar que la así llamada 'Fraternidad' no es una institución, ni parroquia, ni asociación, de la Iglesia Católica".

"Esto –remarca-, sigue siendo así también después del decreto de la Pontificia Congregación para los Obispos del 21 de enero de 2009 con la que el Papa Benedicto XVI, yendo benignamente al encuentro de las reiteradas peticiones por parte del Superior General de la Fraternidad San Pio X, revocaba la excomunión que desde el 30 de junio de 1988 había recaído en cuatro obispos de la misma Fraternidad".

En este sentido, Mons. Semeraro también recuerda que el 10 de marzo de 2009, el entonces Papa Benedicto XVI confirmaba que "la Fraternidad no tiene estatuto canónico alguno en la Iglesia y sus ministros –aunque fueran liberados de la punición eclesiástica-, no ejercen de modo legítimo ningún ministerio de la Iglesia".

Además, Benedicto XVI en su Carta Ecclesiae Unitatem del 2 de julio de ese mismo año, recalcó que "la remisión de la excomunión era una medida dentro de la disciplina eclesiástica para liberar a las personas de la carga de conciencia representada por la censura eclesiástica más grave. Pero las cuestiones doctrinales, obviamente, permanecen y, hasta que no sean aclaradas, la Fraternidad no tiene estatuto canónico alguno en la Iglesia y sus ministros no pueden ejercitar de ningún modo legítimo ningún ministerio".

En su llamado, Mons. Semeraro, reconocido teólogo y experto en eclesiología, se refiere a una nota pastoral del Obispo Emérito de Albano, Mons. Dante Bernini, quien señala que "los fieles católicos no pueden participar en la Misa de la Fraternidad, ni recibir o pedir sacramentos a ésta. Actuar de modo contrario significaría romper la comunión con la Iglesia Católica".

En este sentido, precisa que una readmisión en la Iglesia Católica para quienes fueran contra estos preceptos necesitará de un adecuado recorrido de reconciliación según la disciplina eclesiástica establecida por el Obispo.

"Me disgusta sinceramente que tales opciones, especialmente las referidas a la iniciación cristiana de los niños y los jóvenes, estén en contraste con las orientaciones pastorales de la Iglesia", concluye.






 

PARA QUE LO SEPA LA LOGIA CONCILIAR



Publicado en VATICAN INSIDER



Müller: «En mi Congregación hay diálogo y trabajo de equipo»


 
GERHARD LUDWIG MÜLLER

El cardenal “custodio” de la ortodoxia católica lo subrayó en un discurso pronunciado en la Universidad de Lovaina, en donde participó en el congreso internacional “Omnes Gentes”

REDACCIÓN

ROMA




«Puesto que la iglesia es muy grande, el trabajo de la Congregación para la doctrina de la fe debe ser desempeñado forzosamente en equipo, es decir en el diálogo, en el intercambio entre las tendencias teológicas y escuchando al otro». Es lo que subrayó el cardenal Gerhard Ludwig Müller durante el discurso que pronunció en la universidad de Lovaina, en donde participó en el congreso internacional organizado por la Conferencia Episcopal de Bélgica “Omnes Gentes”, en el que se reflexionó sobre «una Iglesia en diálogo, releer el Concilio Vaticano II».





En su intervención durante la apertura del congreso, el purpurado reflexionó sobre la «necesidad del diálogo en la Iglesia, en general, y en sus instituciones particulares», y describió como ejemplo las actividades que lleva a cabo su dicasterio, mismo que «muchos juzgan sumariamente como una instancia de “no-diálogo” y de rechazo del diálogo. Parececería que el magisterio hiciera imposible un diálogo auténtico; parecería que, al evocar constante y tenazmente el depósito de la fe, cerraría la puerta a las discusiones sobre las cuestiones pendientes; parecería que sofocara el diálogo. En realidad –garantizó– las cosas no son de esta manera».





De hecho, explicó Müller, «las cuestiones pendientes son analizadas constantemente por los responsables de los expedientes (40 personas de todos los continentes), para después ser tratadas con los superiores de las Congregaciones en una reunión semanal. Además, los casos más complejos son enviados a 25 asesores que se reúnen regularmente para discutir sobre ellos desde un punto de vista teológico. Y finalmente, las decisiones fundamentales son tomadas por los miembros, unos treinta entre cardenales y obispos, en la asamblea mensual del dicasterio. Después son presentadas al Papa durante una audiencia reservada».


¿HUBO O NO HUBO VATICANO III?

DICEN QUE NO, QUE EN EL SÍNODO NO PREVALECIÓ LA REVOLUCIÓN.

 

CON EL MAYOR RESPETO Y CON EL MAYOR DOLOR, NOSOTROS DISCREPAMOS.

 

ENTENDEMOS QUE EL SÍNODO HA SIDO UN ESCENARIO HÁBILMENTE PREPARADO PARA SEMBRAR LA CIZAÑA, PARA DAR A ENTENDER, EN ESTOS TIEMPOS DE ECUMENISMO INTENSIVO, QUE TODO ESTÁ EN DISCUSIÓN, QUE HAY QUE DEJAR QUE LAS COSAS FLUYAN, Y QUE HAY QUE ACTUAR PASO A PASO, SIN PRISA PERO SIN PAUSA, DICIÉNDOLES "¡NO!" A LOS RETARDATARIOS Y A LOS APRESURADOS.


TODA UNA ESTRATEGIA DE LA LOGIA CONCILIAR, BAJO EL AMPARO DE LA SONRISA PAPAL.


Publicado en RORATE CAELI


¡Sorpresa! ¡No hubo Vaticano III!


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La reciente sesión del Sínodo sobre la Familia ha sido comparada no pocas veces por los analistas como un intento de un mini-Vaticano III. Y esta apelación tiene cierta validez, ya que durante el último año o más, se ha visto la reaparición de personajes tales como Hans Küng (aunque no en forma vigorosa), Gustavo Gutiérrez, y, al menos en espíritu, Karl Rahner, y, en persona, el incansable cardenal Kasper, todos ellos ejemplos de aquellos que parecían estar decepcionados de que el Vaticano III no se realizó cercanamente al Concilio Vaticano II, con el fin de tratar los asuntos pendientes: conseguir que la Iglesia siguiera firmemente en el mismo camino del “chu-chu” del tren de la post-Ilustración; el secularismo moderno y post-moderno, cuyo “combustible” es el anti-dogmatismo y el individualismo radical.

Parecería que Kasper y sus secuaces – y Kasper ciertamente creía que el Papa los apoyaba – pensaban que mientras que podría haber algunos obstáculos en el camino, lo que ellos querían en términos de cambiar la práctica pastoral con respecto a los católicos divorciados vueltos a casar y con respecto a las uniones civiles y las uniones homosexuales sería al final fácil de lograr. ¿Sobre qué basaron su optimismo? Tal vez su optimismo disparatado fue basado en cierta medida en su creencia de que estaban respaldados por Francisco. Pero incluso si esto no fuera cierto, estaban apostando a las tácticas utilizadas en el Concilio Vaticano II, donde los principales frutos de ese Concilio fueron traídos por la astucia de los “directores de escena”, aquellos encargados de las cuestiones de procedimiento, que alegremente hablaron sobre sus logros después del Concilio. Y una vez que esos frutos se habían incorporado en los documentos oficiales elaborados en la ambigüedad, fueron difundidos a través de la prensa que en aquel tiempo – como la prensa actual – se regocijaba en la idea de que la Iglesia Católica había visto la luz del Mundo moderno liberal. Aquellos de nosotros que somos de cierta edad recordamos la serie de artículos en el New Yorker durante el Concilio Vaticano II que fueron escritos por un sacerdote que firmaba como Xavier Rynne, un seudónimo con clase para un sacerdote Redentorista que filtró cuidadosamente lo que estaba pasando en el Concilio a través de su propia lente, una lente que refractaría los hechos de una manera que él sabía iba a complacer a los lectores de ese periódico sofisticado y mundano. A él se le atribuye ser el primero en utilizar los términos “conservador” y “liberal” para definir esas fuerzas opuestas en la Iglesia que fueron evidentes en los debates. Eso no es un buen legado para dejar atrás.

Por lo tanto, parecía evidente a Kasper y a los demás, que podrían hacer el mismo tipo de cosa con el Sínodo. Tenían los directores de escena, pero resultaron no ser tan celosos y astutos como los que estuvieron en lo que el cardenal Marx llamó “El Concilio”. Pero hay tres diferencias importantes en la Iglesia y en el mundo de 1968 y en el del 2014 que no tomaron en cuenta, y no lo hicieron debido a su miopía severa que los deja fuera la realidad, incluso dentro de la Iglesia.

El primer factor de diferenciación es que la mayoría de los Obispos y los Cardenales presentes en el Sínodo eran los descendientes de San Juan Pablo II. Ellos fueron moldeados en la imagen del Papa Polaco que estaba decidido a regresar, después de la confusión post-conciliar, a la continuidad doctrinal y a limpiar la enseñanza, al menos por parte del Papado, dentro de la Iglesia, una tarea que fue llevada a cuestas por su Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger. Los directores de escena y el propio Kasper, a través de su peculiar visión de la realidad, asumieron que todos los obispos estaban irritados por la mano dura de Juan Pablo II y Benedicto XVI y fueron justo a la espera de una oportunidad para mostrar sus verdaderos Colores del Concilio y terminar lo que el Concilio Vaticano II había comenzado. Pero en muchos casos, tal vez incluso en la mayoría de los casos, obviamente eso no fue verdad. Muchos de estos hombres realmente creen en la enseñanza de la Iglesia que se encarna en su Tradición. Y se opusieron decididamente. Pero, como se ha señalado acertadamente por un número de comentaristas del Sínodo, queda el hecho deprimente que más del 50 por ciento de los obispos no se opuso al intento de cambiar la enseñanza de la Iglesia por la puerta trasera pastoral.

El segundo factor que los dirigentes no tuvieron en cuenta es la presencia ubicua del Internet. Atrás han quedado los días cuando el secreto podía ser impuesto estrictamente por edicto, cuando la información podía ser impuesta en movimientos cuidadosamente controlados, cuando uno tenía que esperar durante días o incluso semanas para averiguar lo que estaba pasando. Ciertamente sabemos también que el Internet se utiliza frecuentemente de manera negativa con fines reprobables. Pero también es la fuente de información instantánea y el debate interminable sobre todos los temas bajo el sol. No tuvimos que esperar para la siguiente edición del New Yorker para dejar que hombres y mujeres sofisticados supieran, incluso los Católicos, qué es lo que realmente está pasando en los Concilios y los Sínodos. El Internet también está haciendo la Oficina de Prensa del Vaticano cada vez más irrelevante, excepto como en donde uno escucha el sesgo particular de los que están a cargo quieren poner sobre una nota informativa.

El otro factor de diferenciación es menos obvio para muchos Católicos, ya que la mayoría de los Católicos viven en un mundo post-conciliar que asume que todo lo que sucedió en los años posteriores de “El Concilio”, incluyendo y especialmente la vida litúrgica de la Iglesia, debe ser la voluntad de Dios, una actitud engendrada por la constante y creciente invasión del hiper-papismo que supera incluso los sueños Ultramontanos del Cardenal Manning en el siglo XIX, y por la muy arraigada tradición de un laicado no pensante. Este segundo factor es que la mayoría de los sacerdotes jóvenes y de los jóvenes que están en el seminario hoy en día así como la mayoría de las y los jóvenes que están en las Órdenes Religiosas con crecimiento, quieren conocer y amar la tradición cada vez más profundamente. Ellos son muy diferentes de los sacerdotes que estaban dispuestos a adoptar cada cambio litúrgico (No por mandato del Concilio) de la era post-conciliar. Nunca derribarían retablos y altares mayores. Nunca arrancarían los comulgatorios. Ellos anhelan cantar algo en la Misa que no sea una ñoña imitación del sacro-pop de los 70s. Y – este es el meollo del asunto – muchos de ellos han descubierto el Rito Romano Tradicional de la Misa, también conocida como la Forma Extraordinaria. Bugnini afirma en alguna parte que para completar la revolución litúrgica, la Misa Tradicional tenía que ser borrada durante dos generaciones enteras. Eso no sucedió, gracias a Benedicto XVI.

El redescubrimiento de la Tradición Católica por los sacerdotes jóvenes y por los jóvenes en su conjunto, especialmente por medio de la Misa Tradicional y por la belleza del arte, de la arquitectura y de la música que ésta dio luz ha pasado casi desapercibido no sólo para aquellos de la generación de Kasper y sus directores de escena contemporáneos sino también para la gran mayoría de los Católicos ordinarios, que se han mantenido en una burbuja de tiempo durante los últimos cincuenta años. Pero es real, y está ahí, y esto a pesar de la oposición de los obispos que están deliberadamente ciegos al poder de la Misa Tradicional y su necesario papel en la Nueva Evangelización de la Iglesia y del mundo. Esto no es, como los detractores nos quieren hacer creer, mero esteticismo o romanticismo o conservadurismo. Porque por el amor a la Tradición siempre lleva al cimiento de la doctrina, la praxis y la fe, lleva a un verdadero amor por la persona de Jesucristo, que luego hace posible a la persona, sacerdote o laico, practicar su fe con amor y misericordia hacia el prójimo.

El Cardenal Burke celebró una Solemne Misa Pontifical en el Rito Latino Tradicional en San Pedro justo la semana pasada, el 25 de Octubre, como parte de la Peregrinación Summorum Pontificum. Hay fotos de la Misa en muchos sitios en Internet. Le sugiero a todo mundo que mire esas fotos. Usted verá bastantes jóvenes sacerdotes y seminaristas presentes, algunos al servicio de la Misa. El coro que cantó la música de la Misa estuvo compuesto por seminaristas del Colegio Norteamericano (North American College), lo cual es casi asombroso. Estos sacerdotes y seminaristas han encontrado una perla de gran valor y, con la ayuda de Dios, van a dar todo lo que tienen para hacer suya esa perla en su ministerio en la Iglesia Católica.
***
La Misa Tradicional no puede ser manipulada. Esta es la raíz de la oposición entre los obispos, sobre todo en Europa. Es la propia Tradición la que dirige la Misa de siempre y cualquiera que celebra esta Misa; ya sea Cardenal, Obispo o Sacerdote, debe someterse a la Misa, debe someterse al Sacrificio que está ofreciendo, y en esa sumisión realiza su ministerio como Sacerdote de Dios.
Fr. Richard G. Cipolla, DPhil

[Tradución: Eduardo Alfaro Robles]

HABLA EL MAESTRO DEL ECUMENISMO

 

Publicado en ALETEIA

Papa Francisco: separación de los cristianos es por “graves pecados y faltas humanas”

Pontífice recibió en audiencia a federación de Iglesias católicas antiguas. Abierto diálogo ecuménico sobre temas teológicos.


 






“En nuestra separación hubo, por ambas partes, grandes pecados y debilidades humanas. En un espíritu de perdón reciproco y humilde arrepentimiento, ahora tenemos que fortalecer nuestro deseo de reconciliación y de paz” dijo Papa Francisco al recibir en audiencia este jueves en el Vaticano a una delegación de la Unión de Utrecht, una federación de Iglesias católicas antiguas que no están en comunión con Roma, en ocasión del quincuagésimo (50) aniversario del Decreto sobre el Ecumenismo del Concilio Vaticano II, Unitatis redintegratio.

''Un viaje espiritual desde el encuentro, desde la amistad y desde la hermandad a la comunión'' sostuvo el Pontífice recibiendo a la delegación de la Conferencia de los Obispos Veterocatólicos de la Unión de Utrecht, con la esperanza de que católicos y veterocatólicos puedan proseguir el diálogo para alcanzar la unidad de la Iglesia en Cristo.

El Obispo de Roma recordó el trabajo desempeñado en estos años por la Comisión Internacional de diálogo católica-veterocatólica, en  la  construcción de ‘'puentes de entendimiento recíproco y de cooperación práctica... hallar convergencias e individuar divergencias de forma más precisa, situándolas en contextos nuevos’'.

Diálogo para encontrar la unión 

''Si, por un lado nos alegramos cada vez que podemos dar un paso adelante hacia una comunión más fuerte de fe y de vida -continuó- por otro nos afligimos cuando tomamos conciencia de los nuevos desacuerdos que han surgido entre nosotros a lo largo de los años. Las cuestiones teológicas y eclesiológicas que acompañaron nuestra separación son ahora más difíciles de superar debido a nuestra creciente distancia en los temas concernientes al ministerio y al discernimiento ético. Por tanto, el reto que enfrentan los católicos y los veterocatólicos es perseverar en un diálogo teológico sustancial y el continuar a caminar juntos, a orar juntos y trabajar juntos en un espíritu de conversión más profunda a todo lo que Cristo quiere para su Iglesia”.

Asimismo, el Santo Padre señaló que el “camino hacia la unidad comienza con una transformación del corazón, con una conversión interior... En el camino, el cambio es inevitable. Siempre debemos estar dispuestos a escuchar y seguir las sugerencias del Espíritu que nos guía a la verdad entera.’'

Europa necesita de la unión de los cristianos 

''Mientras tanto, en el corazón de Europa, tan confundida acerca de su identidad y de su vocación, hay muchas áreas en las que los católicos y los veterocatólicos pueden colaborar tratando de responder a la profunda crisis espiritual que afecta a los individuos y la sociedad. Hay sed de Dios. Hay un profundo deseo de redescubrir el sentido de la vida. Y hay una necesidad urgente de un testimonio creíble de las verdades y los valores del Evangelio”.

En su discurso, el Sucesor de Pedro confirmó que en la esperanza del evangelio está la clave para “apoyarnos y animarnos unos a otros, sobre todo en las parroquias y en las comunidades locales. De hecho, el alma del ecumenismo consiste en la ‘conversión del corazón’ y la ‘santidad de la vida, junto con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos”.



30/10/14

UN NUEVO "PARADIGMA": LA PLURALIDAD RELIGIOSA

NOS EXIMIMOS DE COMENTARIOS.

SÓLO RECORDAMOS, CON EL SANTO PADRE PÍO XII, QUE HAY UN DOGMA: FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN.

AUNQUE LE PESE A BERGOGLIO.

AUNQUE LE PESE A LA LOGIA CONCILIAR.

 

 



Publicado en TENDENCIAS 21



La teología del pluralismo de las religiones se adscribe a dos paradigmas

Se cumplen 50 años de un debate esencial para las tendencias de las religiones en el siglo XXI


Este año 2014 se cumplen 50 años de varios acontecimientos importantes en la moderna teología de las religiones. El papa Pablo VI publicaba en 1964 (hace 50 años) la encíclica Ecclesiam Suam, dedicada al diálogo de la iglesia con otras culturas y creaba el Secretariado para los No Cristianos. Puede decirse que se inician formalmente unas relaciones diferentes con otras religiones. ¿Cuál es el balance de este medio siglo de diálogo, encuentro y aceptación del pluralismo interreligioso? ¿Qué ha aportado a la vida de las religiones? Y, sobre todo, ¿qué beneficios ha tenido para la humanidad? 

 

Por Leandro Sequeiros




El concilio Vaticano II fue un estímulo positivo para elevar la mirada más allá de los estrechos límites del mundo occidental, y para reflexionar sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones, no sólo con la religión judía, sino también con las religiones de todo el mundo. Estos acontecimientos tuvieron lugar hace 50 años, en 1964. Por ello es esta una buena ocasión para seguir reflexionando sobre lo que se ha llamado teología del pluralismo religioso.

El problema teológico de fondo es: ¿qué valor tienen las religiones? ¿Se sitúa la Iglesia en una postura relativista en la que “todo vale”? ¿Nos encontramos en los umbrales de una nueva era en las relaciones, la comprensión, el diálogo y la cooperación entre las tradiciones religiosas?

En 1964 (hace 50 años) el papa Pablo VI creaba un Secretariado para los No Cristianos, que marcó un hito fundamental en la actitud de la Iglesia católica frente a otras tradiciones religiosas (las de los musulmanes, judíos, hinduistas, entre otros).

La publicación este mismo año 1964, hace medio siglo, de la encíclica Ecclesiam Suam en torno al diálogo (incluido el diálogo con los no cristianos); la visita del papa a India, también en 1964, y el encuentro en aquella ocasión con los jefes de las religiones no cristianas, a las que el papa se dirigió con gran humanidad y calor [ver el texto en AAS 57 (1965), pp. 132-133].

Todos estos gestos fueron para el concilio Vaticano II un estímulo positivo para elevar la mirada más allá de los estrechos límites del mundo occidental, y para reflexionar sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones, no sólo con la religión judía, sino también con las religiones de todo el mundo. No es de extrañar que en 1964, hace 50 años, el teólogo Hans Küng abordara por vez primera el tema de la teología de las religiones en una comunicación presentada en un congreso sobre la “Revelación cristiana y las religiones no cristianas” celebrado en Bombay del 25 al 28 de noviembre de 1964.

Estos acontecimientos tuvieron lugar hace 50 años, en 1964. Por ello es esta una buena ocasión para reflexionar sobre lo que se ha llamado teología del pluralismo religioso. El problema teológico de fondo es: ¿qué valor tienen las religiones? ¿Se sitúa la Iglesia en una postura relativista en la que “todo vale”? ¿Nos encontramos en los umbrales de una nueva era en las relaciones, la comprensión, el diálogo y la cooperación entre las tradiciones religiosas?

Hace pocos años, en 2007, la revista Internacional de Teología dedicó un volumen completo (el número 319) a la “Teología del pluralismo religioso”. Los editores del volumen, Andrés Torres Queiruga, Luis Carlos Susín y Jon Sobrino, no dudan en hablar de “el nuevo paradigma”. Con anterioridad, el teólogo Jacques Dupuis ha escandaliza a no pocos desarrollado en varias de sus obras una amplia visión de lo que ya forma parte de nuestro pensamiento, “Teología del pluralismo religioso”, poniendo las bases de una nueva comprensión teológica de las tradiciones religiosas que han abierto ventanas hacia el siglo XXI.

En Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso (Queriniana, Brescia, 1997; edición española de Sal Terrae, Santander, 2000) que le valió una censura vaticana. A este siguió El cristianismo y las religiones. Del desencuentro al diálogo (Queriniana, Brescia, 2001; Sal Terrae, Santander, 2002) en el que ha sistematizado, matizado e incluso corregido por imperativo legal su pensamiento. A él debemos muchas de las ideas desarrolladas en este artículo.

LA FRATERNIDAD SAN PÍO X RESPONDE A SU SUPUESTA "EXCOMUNIÓN" EN ITALIA

RESPUESTA A LA PROVOCACIÓN DE MONSEÑOR MARCELO SEMERARO.


Publicado en FSSPX DISTRITO ITALIA
Original en italiano.
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A proposito della notificazione di Mons. Semeraro

 
In una notificazione del 14 ottobre scorso, Mons. Marcello Semeraro, che amministra la Diocesi Suburbicaria di Albano, ha pensato di dichiarare che la Fraternità Sacerdotale San Pio X non è “un’istituzione della Chiesa Cattolica” e che i fedeli non devono frequentarla per non “rompere la comunione con la Chiesa”.

 Molte cose potremmo chiedere a Mons. Semeraro, guardando dal suo punto di vista.

Potremmo chiedere se sa che la Fraternità San Pio X è stata eretta con l’approvazione del Vescovo di Friburgo nel 1970; che la Santa Sede le ha conferito il decreto di lode nel 1971; se sa che la stessa casa della Fraternità  ad Albano, con il suo Oratorio semipubblico per amministrarvi i sacramenti, è stata eretta canonicamente con decreto del suo Predecessore Mons. Raffaele Macario il 22 febbraio 1974 (prot. 140/74).

Potremmo anche chiedergli come concilia le sue proibizioni con le dichiarazioni ufficiali della Santa Sede, che con risposta della Commissione Ecclesia Dei del 18 gennaio 2003, diceva che è possibile soddisfare il precetto della Messa domenicale “assistendo ad una messa celebrata da un prete della Fraternità San Pio X”; o come pensa che si possa “rompere la comunione con la Chiesa” andando a Messa dalla Fraternità San Pio X, quando la stessa Santa Sede non ritiene più fuori dalla comunione nemmeno i Vescovi della medesima Fraternità; o se pensa che presunte irregolarità canoniche equivalgano a una rottura della comunione.

Potremmo ancora chiedergli perché lui, il Vescovo, possa organizzare una veglia ecumenica nella cattedrale (18 gennaio 2014) per pregare con persone che di certo non sono “in comunione con la Chiesa Cattolica” come una pastora evangelica e un vescovo ortodosso (ortodossi cui nel 2009 ha consegnato la chiesa di San Francesco a Genzano, costruita dai nostri padri per il culto cattolico); mentre i suoi fedeli non possono pregare con altri cattolici alla Messa della Fraternità.

Potremmo chiedergli perché l’apertura di spirito della Diocesi è tanto ampia da includere il “Primo forum dei cristiani omosessuali”, tenutosi nella Casa dei Padri Somaschi il 26-28 marzo scorso, ma non chi rimane legato alla Tradizione della Chiesa cattolica.

Non attendiamo una risposta su questi punti che mostrano in maniera lampante le contraddizioni di Mons. Semeraro

La Fraternità fonda il suo ministero presso tutti i fedeli proprio sulla necessità di combattere gli errori contro la fede cattolica romana che sono diffusi nella Chiesa dagli stessi Vescovi: da quello appena citato dell’indifferentismo ecumenico, per cui si può dare credito a tutte le religioni come se fossero tutte vie di salvezza, abbattendo di fatto il Primo Comandamento di Dio, fino all’adozione di una liturgia che si allontana dall’espressione dei dogmi della Chiesa Romana per diventare semi-protestante e irriverente. Errori che si spingono sempre oltre, come si è visto nell’ultimo Sinodo, dove sotto apparenze di misericordia, si è discusso sulla possibilità di modificare il Sesto Comandamento e di rinunciare nei fatti all’indissolubilità del matrimonio cristiano. Lo stato di grave necessità generale, dovuto alla capillare diffusione di errori contro la fede da parte della gerarchia ecclesiastica, fonda canonicamente il diritto e il dovere di ogni sacerdote fedele di dare i sacramenti e un’autentica istruzione cattolica a chiunque lo richieda.

La Fraternità San Pio X, sull’esempio del suo fondatore, continuerà a trasmettere integralmente il deposito della fede e della morale cattolica romana, schierandosi apertamente contro tutti gli errori che vogliono deformarlo, senza tema di minacce o ingiuste sanzioni canoniche, poiché questo deposito né Mons. Semeraro, né alcun altro membro della gerarchia ecclesiastica potrà mai cambiarlo. Come dice San Pietro: “Occorre obbedire a Dio piuttosto che agli uomini”.

Tutti coloro che desidereranno ricevere i sacramenti come la Chiesa li ha sempre amministrati, ricevere un catechismo autentico per i loro bambini, una formazione per gli adulti, una direzione spirituale e un conforto per i malati saranno sempre benvenuti.

Il Distretto d’Italia della Fraternità San Pio X

29/10/14

BERGOGLIO: "PIENSA CLARO Y HABLA OSCURO"

UN CONSEJO QUE EL ACTUAL PAPA RECIBIÓ SIENDO JOVEN, Y QUE ESTIMA HABER SUPERADO.

¿ES VERDADERAMENTE ASÍ?

EL MENSAJE PAPAL ESTÁ PLAGADO DE AMBIGÜEDADES, Y SUS MISMOS COLABORADORES Y VOCEROS DEBEN INTERPRETARLO ANTE CADA UNA DE LAS REACCIONES QUE SUSCITA.

SI SU PENSAMIENTO ES CLARO: ¿PORQUÉ NO SE DECIDE A HABLAR CLARO?

¿ES REVOLUCIONARIO, O NO LO ES?

¿IMPULSA SU SÍNODO LA REVOLUCIÓN EN LA FAMILIA O NO?

¿QUÉ SIGNIFICA "HACER LÍO"?





Publicado en VATICAN INSIDER



Imperativo en la Iglesia: «Hablar claro para darse a entender»

 

 

El mensaje del Papa al Sínodo




La vía indicada por Francisco: diálogo franco dentro y escuchar fuera


ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Debe ser derrotada la tendencia al clericalismo, que resumo en un consejo recibido una vez, cuando era joven: “Si quieres salir adelante, piensa claro y habla oscuro”. Una invitación a la hipocresía. Hay que evitarla a cualquier precio».

En estas palabras, pronunciadas por Francisco ante los superiores de las órdenes religiosas, se encuentra una clave de lectura para interpretar lo que sucedió en el Sínodo extraordinario sobre la familia.


Una asamblea que representa solamente la etapa de un largo recorrido y que concluyó con inéditas muestras de atención y cercanía a las familias “heridas”, a las parejas casadas por lo civil e incluso a quienes conviven. Pero en algunos puntos “candentes” (como la posibilidad de volver a admitir a los sacramentos, en ciertos casos y en ciertas condiciones, a los divorciados que se han vuelto a casar o la pastoral para las personas homosexuales) no se alcanzó el consenso de las dos terceras partes de los padres sinodales. Un Sínodo que se caracterizó, como nunca había sucedido antes, por la absoluta libertad de palabra, exigida al principio de las sesiones de trabajo por el mismo Francisco.


«La Iglesia, desde siempre, ha tenido una amplia diversidad de criterios y miradas sobre la realidad, sobre aspectos teológicos y pastorales –explica el sacerdote argenrino Eduardo De Paola, que conoce a Bergolio desde hace muchos años–, pero esta diversidad era una corriente sorda y silenciosa que fluía por debajo y que de vez en cuando, impulsada por situaciones particulares, surgía en la superficie, tímidamente, tratando de no crear conflictos». En cambio, esta vez las diferentes posturas no quedaron ocultas. Surgieron netamente, después de que Francisco invitara a exprimirse sin querer complacer al Papa y sin miedos. «Se destapó la olla. Lo que está saliendo todavía no es, completamente, lo que quieren decir. Tienen que salir primero las tensiones acumuladas, las ideologías reprimidas; las broncas personales», explica el padre De Paola. Deben surgir y dispersarse los diferentes vapores que habían estado comprimidos durante mucho tiempo.


Por una parte, están los que afirmaron que en cuanto a ciertos argumentos no era posible ni siquiera abrir una discusión más amplia: es la línea encarnada sobre todo por algunos purpurados curiales, como el Prefecto del ex-Santo Oficio, Gerhard Ludwig Müller, y el Prefecto de la Signatura Apostólica, Leo Raymond Burke, y apoyada con fuerza por el Prefecto de la Congregación de los Obispos, Marc Ouellet, y por el “ministro de la Economía”, George Pell. Por otra parte, estaban quienes se dijeron a favor de analizar profundamente la posibilidad de conceder, en ciertos casos, los sacramentos a los divorciados que se han vuelto a casar y propusieron una actitud más comprensiva y acogedora para con las personas homosexuales, como hicieron los cardenales Reinhard Marx (en nombre de los obispos alemanes) y Christoph Schönborn, y el obispo italiano Bruno Forte. El tema de los homosexuales, marginal con respecto a la reflexión sobre los desafíos que debe enfrentar la familia, fue citado en los textos preparatorios, sobre todo en relación con la actitud que habría que tener con los hijos que viven con estas parejas, y acabó convirtiéndose en el argumento más polémico del Sínodo, debido a la redacción notablemente aperturista (y que representaba poco los humores del aula) que apareció en el documento intermedio de trabajo y que habría sido corregida en la redacción final. Un texto que provocó la reacción vigorosa de los obispos africanos.


Ante las “tentaciones” que se vivieron en el aula (citadas en su discurso final: la de la “rigidez hostil” de quienes se consideramn dueños de la doctrina y la del «“buenismo” destructivo, que en nombre de una misericordia engañosa venda las heridas sin haberlas curado ni medicado antes») Francisco propuso la actitud de los «pastores verdaderos», que «llevan en el corazón sabiamente las alegrías y las lágrimas de los propios fieles».


El método de “parresía” (es decir de la expresión franca y sin temores reverenciales, combinada con la actitud humilde al escuchar) produjo un efecto al que la Iglesia ya no estaba acostumbrada. Y no pdorá dejar de tener repercusiones también a nivel local. Es difícil, efectivamente, imaginar que en un sínodo diocesano, a partir de ahora, no se viva la misma libertad de expresión.


Los temas del cuidado pastoral de las familias en dificultades y de los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar, además, no son ninguna novedad. La última vez que habían surgido fue durante el Sínodo sobre la nueva evangelización de 2012. Benedicto XVI, figura mucho más profunda y compleja de lo que indican ciertas etiquetas con las que ciertos autodenominados “ratzingerianos” trataron de aplastarla, en junio de aquel año, en el Encuentro mundial de las familias en Milán, utilizó palabras de pastor que demuestra «llevar en el corazón» las alegrías y las lágrimas de los fieles: «El problema de los divorciados que se han vuelto a casar es uno de los grandes sufrimientos de la Iglesia de hoy. Y no tenemos simples recetas».

«Sería erróneo interpretar lo que sucedió en el Sínodo con las categorías utilizadas para describir las crónicas parlamentarias –explicó a La Stampa el padre Antonio Spadaso, director de “La Civiltà Cattolica”–, hablando de mayorías y minorías. La Iglesia no es una asamblea parlamentaria y no debe ser interpretada con categorías políticas. Y esto incluso cuando vota, porque desde siempre, en el curso de su historia, ha votado. Pensemos en el Cónclave. En cambio, es importante notar que en el diálogo se confrontaron, con absoluta libertad de expresión, posiciones diferentes entre sí». «Lo que surgió –concluyó Spadaro– fueron dos enfoques, dos diferentes visiones de Iglesia y de la relación entre la Iglesia y la historia, el mundo».

UN ISLAM CADA VEZ MÁS AGUERRIDO

SOMOS OCCIDENTALES EN DOBLE SENTIDO.

LO SOMOS POR UBICACIÓN GEOGRÁFICA E IDENTIDAD CULTURAL, MAS TAMBIÉN LO SOMOS PORQUE ESTAMOS DECAYENDO.

LA CAUSA DE NUESTRA DECADENCIA ESTÁ EN NUESTRA VIDA DE PECADO, Y LA INVASIÓN DE LOS INFIELES CONSTITUYE UN CASTIGO.

 


Publicado en LA PORTE LATINE
Original en francés.
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La menace d'un Islam de plus en plus conquérant


 


Abbé Laurent Ramé

 

Abbé Laurent Ramé, Prieur de ND-du-Rosaire [Vendée]




La menace d'un Islam de plus en plus conquérant est révélatrice d'une dépression spirituelle de la part de nos contemporains occidentaux dont nous sommes… tout comme les péchés mortels à répétition indiquent généralement un manque de ferveur.

Il n'y a pas de doute, un tel danger doit alors provoquer dans nos âmes un réel sursaut spirituel auquel nous rechignons trop souvent, tellement nous nous accommodons de notre routine ou de nos préjugés.

Nous nous souvenons pourtant des raisons de la victoire miraculeuse de Lépante : une réelle mobilisation des âmes soutenue par la dévotion du rosaire. Au-delà de notre réforme intérieure, la Vierge Marie nous engage à la dévotion du rosaire pour la conversion des pécheurs. Autrement dit, notre regain de ferveur doit s'accompagner d'un élan missionnaire en direction de tous ces pauvres musulmans, premières victimes de l'Islam.

Le démon agite la fureur islamique pour nous épouvanter, nous intimider et donc nous faire encore lâcher du terrain. Au contraire, face à ces provocations enhardissons-nous, en nous confiant davantage en Dieu, en vivant plus intensément en rapport avec Lui, avec sa présence, avec l'action de sa grâce. Alors « le Seigneur sera ma lumière et mon salut, et de qui aurais-je crainte ? Le Seigneur sera le rempart de ma vie, devant qui tremblerais-je ? » (Psaume 26) Sans Dieu, nous nous condamnerions à céder à toutes les peurs !

La réaction de la plupart de nos contemporains est particulièrement significative de leur dépérissement spirituel. Nombre d'entre eux nous assènent sur tous les tons que l'extrémisme djihadiste n'est pas l'islam… en ajoutant même que la communauté musulmane ne doit pas se sentir coupable… car « l'islam ça n'est pas ça » ! Nous voilà rassurés ! Pourtant, autant le djihadiste pourra en toute vérité se réclamer du prophète Mahomet, un réel chef de guerre s'il en est et qui semait la terreur ; autant un chrétien qui se rendrait coupable de la moindre faute contre le 5ème commandement (« Tu ne tueras pas ») ne pourrait se réclamer de Jésus-Christ « doux et humble de coeur.»

D'autres, parmi nos contemporains parfois même catholiques, tentent de dresser contre l'extrémisme un rempart, celui de « la liberté et de l'égalité religieuse ». Mais c'est oublier que du côté de l'Islam interprété de la manière la plus authentique, ce rempart n'existe pas ; c'est aussi ne pas vouloir entendre l'avertissement de l'archevêque de Mossoul, Mgr Amel Shimoun Nona, lancé aux Occidentaux (Voir l'interview accordée au journal italien Corriere de la Sera) :

« S'il-vous-plaît, il faut que vous compreniez. Vos principes libéraux et démocratiques n'ont aucune valeur ici. Vous devez reconsidérer la réalité du Moyen-Orient, car vous accueillez un nombre croissant de musulmans. Vous aussi, vous êtes en danger. Il vous faut prendre des décisions courageuses et dures, y compris en allant à l'encontre de vos principes. ...»

Il est vrai, le musulman honnête avec lui-même ne saurait reconnaître la liberté pour les chrétiens et encore moins l'égalité de sa confession avec celle des « blasphémateurs », qu'ils prétendent que nous sommes. Malheureusement bien des chrétiens d'aujourd'hui s'arc-boutent à ce rempart fantôme. Et il ne peut en être autrement tant que leur centre de gravité autour duquel leur pensée s'articule n'est plus la souveraineté de Jésus-Christ, l'unique Sauveur mais la liberté de l'homme, en particulier de sa conscience. Autrement dit, ils se réduisent radicalement à l'impuissance, face à la progression de l'Islam. À dire vrai, le seul rempart qui vaille pour stopper et faire reculer ces nouveaux envahisseurs, c'est l'affirmation de la vérité religieuse, plus précisément de Celui qui est la Vérité même, Notre Seigneur Jésus-Christ. Les récits des véritables conversions de musulmans à la foi catholique nous permettent de faire crédit à certains mahométans d'une réelle recherche de la vérité à partir du moment où ils consentent à exercer honnêtement leur intelligence. L'ouvrage « Interroger l'islam » de M. l'abbé Guy Pagès (aux éditions DMM), est à cet égard particulièrement instructif et engageant.

Si nous croisons ou côtoyons des musulmans, acceptons d'être pour eux la lumière de l'Évangile par l'exemple et la confession de la foi catholique et au moins supplions Notre Seigneur Jésus-Christ de leur accorder un rayon de Sa lumière pour qu'ils accèdent à la pleine clarté de la foi surnaturelle et à une complète vie chrétienne.

Enfin la belle prière(1) que publia en 1920 Monseigneur Augustin Leynaud, alors évêque d'Alger, nous encourage sans nul doute à nous armer plus que jamais de notre chapelet pour faire descendre sur toutes ces pauvres âmes une abondante pluie de grâces de conversion et de sanctification.

Abbé Laurent Ramé, prêtre de la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X



Source : Spes Unica n° 16 d'octobre 2014



Note

(1) « Ô Coeur Immaculé et douloureux de Marie, si plein de miséricordes, soyez touché par l'aveuglement de la profonde misère des infidèles musulmans.
Vous, la Mère de Dieu fait homme, obtenez-leur la connaissance de notre Sainte Religion, la grâce de l'embrasser et la pratiquer fidèlement, afin que, par votre puissante intercession, nous soyons tous réunis dans la même foi, la même espérance et le même amour de votre Divin Fils, Notre-Seigneur Jésus-Christ, qui a été crucifié et qui est mort pour le salut de tous les hommes, et qui, ressuscité plein de gloire, règne en l'unité du Père et du Saint Esprit, dans les siècles des siècles. Ainsi soit-il !
Ô Marie conçue sans péché, priez pour nous qui recourons à Vous.
Notre-Dame d'Afrique, priez pour nous, pour les musulmans, pour les juifs et tous les autres infidèles.
Sainte Vierge Consolatrice des affligés, priez pour nous. »


28/10/14

¿IGNORANCIA O MALA FE?

¿ES NECESARIO RECORDAR A ESTE JERARCA DE LA IGLESIA CÓMO NACIÓ LA FRATERNIDAD SAN PÍO  X EN LA IGLESIA? 

 SEGURO QUE NO.

 

 

 




TRADUCCIÓN



Publicado en RORATE CAELI



Tres notas antes de la traducción:

1) Las oficinas centrales de la Sociedad de San Pio X (FSSPX / SSPX) en Italia están localizadas en la diócesis de Albano, justo en las afueras de Roma y cerca de Castel Gandolfo.

2) Marcello Semeraro no es cualquier obispo. Es extremadamente cercano al Papa Francisco, y es el único no-cardenal (con un puesto como Secretario y asistente) en el organismo mas influyente en este pontificado, el concejo de 8 Cardenales (ahora 9 con el Secretario de Estado) a cargo de la reforma de la Curia y de las estructuras de la Iglesia en general.

3) Mons. Semenaro es también el “encargado de medios” de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) y el principal obispo que supervisa el diario Italiano Avvenire, donde esta nota fue también publicada.



    NOTIFICACIÓN A LOS PASTORES [PÁRROCOS]

    SOBRE LA “SOCIEDAD DE SAN PÍO X”

    En las últimas semanas, solicitudes de aclaración han llegado a la Cancillería Diocesana con respecto a la celebración de los Sacramentos en la “Sociedad de San Pío X” de Albano Laziale.

    Respecto a ella, es correcto y apropiado señalar que la “Sociedad” antes mencionada no es una institución (ni parroquia, ni asociación) de la Iglesia católica.

    Esto aplica incluso después del decreto de la Congregación para los Obispos del 21 de enero del 2009, por el cual el Santo Padre Benedicto XVI les extendió la mano en buena voluntad en respuesta a las reiteradas peticiones del Superior General de la Sociedad de San Pío X, revocó la excomunión en la que los cuatro Prelados habían incurrido desde 30 de junio 1988.

    Esto fue resaltado por Benedicto XVI con su Carta a los Obispos de la Iglesia Católica, de 10 de marzo de 2009: “la Fraternidad (FSSPX) no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros – no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica – no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.” (en AAS CI [2009], n. 4, p. 272). El mismo Benedicto XVI, en el siguiente Carta m.p. Ecclesiae unitatem, de 2 de julio de 2009, ha añadido: “la remisión de la excomunión fue una medida adoptada en el contexto de la disciplina eclesiástica para liberar a los individuos de la carga de conciencia que constituye la mas grave de las penas eclesiásticas. Sin embargo, las cuestiones doctrinales, obviamente, permanecen y hasta que se aclaren la Sociedad no tiene estado canónico en la Iglesia y sus ministros no pueden ejercer legítimamente ningún ministerio.” (AAS en CI [2009], p. 710-711).

    Como consecuencia de lo anterior, es correcto y apropiado reafirmar lo que se había formulado en la Nota Pastoral sobre la Sociedad de San Pío X de [el ex obispo de Albano] Dante Bernini, en la que se puede leer:

    Los fieles católicos no pueden participar en la Misa, ni solicitar y / o recibir sacramentos  de la Sociedad. Actuar de otro modo supondría romper la comunión con la Iglesia católica.

    Por lo tanto, cualquier fiel católico que solicite y reciba los Sacramentos en la Sociedad de San Pío X, se colocará a sí mismo de facto en la condición de ya no estar en comunión con la Iglesia católica. Una readmisión a la Iglesia católica deberá ir precedida de un camino personal adecuado de la reconciliación, de acuerdo a la disciplina eclesiástica establecida por el Obispo.

    Es triste sinceramente, este tipo de opciones [medidas], sobre todo cuando en referencia a la iniciación cristiana de niños y adolescentes, estén en contraste con las orientaciones pastorales de la Iglesia italiana y, en consecuencia, con las opciones de la diócesis de Albano, donde  los  caminos formativos para el crecimiento y la maduración de la vida en la fe son favorecidos.

    A los párrocos, con el deber de proporcionar la información adecuada a sus fieles.

    Desde la Cancillería de Albano, 14 de octubre de 2014, Prot. 235/14.

    + Marcello Semeraro, obispo

***

En nuestra honesta opinión, esta forma tan agresiva es tan desproporcionada, y desentona tanto con la aceptación de todas las herejías y malos comportamientos por los obispos italianos, que simplemente no será tomada en serio. En nuestros tiempos los obispos deberían tener cuidado de no quedar completamente en ridículo, que es lo que sucede cuando hacen una aplicación selectiva (de la ley), que parece más un grito de ayuda que un ejercicio de autoridad. Realmente, no les basta con las citas de los documentos de Benedicto XVI (que por si mismas serían suficientes y apropiadas) sino que se llega hasta a amenazar a los niños (!) de los fieles que asisten a las misas de la FSSPX con un “camino penitencial” especial, el cual ¿le “entristece” aplicarles? ¡Por favor! Que alguien en algún lugar ayude al Obispo Semeraro a encontrar su potro (de tortura) para su “camino penitencial” especial y la hoguera para quemar a los “reincidentes”.


Sobre el particular, puede leerse "Tiempo de misericordia. Pero también de excomunión", de Sandro Magister AQUÍ.