Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en estas horas aciagas. Constituida en pilar insustituible de la tradición católica, al punto de forzar medidas de la Santa Sede que abren espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada de modo artero por los falsos "tradicionalistas" (cismáticos, sedevacantistas, etc.), y por los desertores que quieren desplazarla, y hasta aniquilarla si cabe, con innobles intenciones que albergan su resentimiento o su traición.

"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

22/05/13

¡OTRO CONCILIO? ¡NO, POR FAVOR!

TODAVÍA SE SIENTEN LOS EFECTOS DEL ANTERIOR.

UNA IGLESIA EN PROLONGADA CRISIS, Y UNA LOGIA PROGRESISTA QUE IMPERA EN EL VATICANO.

¿PARA QUÉ MÁS? ¿ACASO PARA REPARAR EL DAÑO?

 

Publicado en VATICAN INSIDER

 

 

Cardenal Medina: “¿Otro Concilio? Faltan grandes teólogos” Rss Feed Twitter Facebook Print



Jorge Medina Estévez anuncia a Benedicto XVI

Vatican Insider anticipa algunos pasajes de las memorias del cardenal protodiácono que anunció al mundo la elección de Benedicto XVI, el chileno Jorge Medina Estévez


Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano






En la Iglesia escasean los grandes teólogos, las figuras indiscutidas. Una verdadera generación de pensadores que puedan llevar adelante un nuevo Concilio. No se trata de una opinión polémica de un improvisado, sino la reflexión meditada de un cardenal veterano. Contemporáneo y amigo de Joseph Ratzinger. Asesor durante el Concilio Vaticano II. Jorge Medina Estévez, cuyas memorias verán la luz esta semana en Santiago de Chile y de las cuales el Vatican Insider anticipa algunos pasajes.
 
“Amar la verdad” es el título del libro-entrevista que será presentado el próximo viernes 24 de mayo en el salón de honor de la Universidad Católica de Chile. Comentarán sus 1670 páginas páginas –producto de varias conversaciones con jóvenes escolares, universitarios y profesionales- el cardenal mexicano Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara y Álvaro Zulueta, activista español de la plataforma Hazte Oír.
 
Primero obispo auxiliar, luego titular de la diócesis de Rancagua, guía de la Iglesia en Valparaíso, la carrera eclesiástica del purpurado chileno fue meteórica. A inicios de los 90 Juan Pablo II lo incluyó en la comisión redactora del Nuevo Catecismo de la Iglesia católica, junto a Christoph Schonborn (actual arzobispo de Viena) y al entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
 
Tanto empeño puso en el proyecto que Ratzinger reconoció de manera pública, en la presentación oficial del Catecismo, que “sin la voluntad y el trabajo” de Medina ese documento prácticamente no existiría. Jamás hubiese imaginado el purpurado chileno que muchos años después le tocaría, a él mismo, anunciar al mundo la nominación de su amigo al trono de San Pedro. Como protodiácono fue la primera persona que apareció en el balcón central de basílica vaticana, la tarde de aquel 19 de abril de 2005.
 
Con voz firme y en varios idiomas pronunció el nombre de Ratzinger a quien, minutos antes, le había impuesto la indumentaria litúrgica del palio. Al hacerlo le susurró: “Quien se iba a imaginar que nos íbamos a encontrar en estas circunstancias”. Benedicto XVI replicó inmediatamente: “¡Querido amigo!”.
 
A esa altura de las circunstancias Medina Estévez era ya un “viejo conocido” de la Curia Romana. En 1996 había sido designado como prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Era parte de la “patrulla latinoamericana” en el pontificado de Juan Pablo II. Pero su historia romana venía de más atrás. Durante el Concilio fue asesor del arzobispo de Santiago, Raúl Silva Henríquez. Estuvo presente en todas las sesiones de aquella reunión y esa experiencia la recordó en el libro.
 
“Tengo la convicción de que el Concilio fue un don de Dios para la Iglesia, sin dejar de reconocer que valiéndose de un falso recurso a ‘su espíritu’ se han hecho a veces cosas que el Concilio nunca pensó hacer y jamás las aprobó, ni las avaló, ni las propició. Eso ha pasado también con otros Concilios en la historia”, aseguró.
 
Ante la posibilidad de un Concilio Vaticano III, que algunos ven como necesario, sostuvo que la convocatoria y realización de un encuentro de esa magnitud implica un esfuerzo tan grande que se debería pensar muy seriamente si es necesario repetir la experiencia en un futuro próximo. Aunque reconoció que en el pasado los Concilios tenían lugar cada 20 o 30 años, destacó que el Vaticano II aún no termina de absorberse.
 
“Falta todavía mucho por hacer de manera que no veo la urgencia de convocar nuevamente un Concilio. Además diría yo –pero me puedo equivocar-, que no veo que en la Iglesia de hoy exista una generación tan importante de teólogos como la que hubo en tiempos del Vaticano II, en que los grandes teólogos muy destacados, eran numerosos. No creo que hoy día esa sea la realidad en la Iglesia. ¿Por qué motivo?, lo ignoro; pero pienso que nuestra realidad en el campo teológico es menos rica que lo que lo era en vísperas del Vaticano II”, ponderó. Palabra de cardenal, a sus 86 años.

CIRCULA POR CORREO ELECTRÓNICO

 

 

Y PARECE UNA JUGADA DE LA "LOGIA CONCILIAR"

HE AQUÍ EL MENSAJE QUE SE HACE CIRCULAR:


INICIAN ATAQUES Y DURAS CRÍTICAS CONTRA EL PAPA FRANCISCO
Rebotes que circulan entre la comunidad de inteligencia en Roma, Italia, indican que sectores radicales conservadores de la Iglesia Católica Romana han iniciado duras críticas y feroces ataques contra el Papa Francisco, a través de medios de comunicación, sitios webs y redes sociales por su actitud reformista.
Entre los argumentos que como ejemplo esgrimen los radicales conservadores Católicos están:
 
1. El Papa Francisco rompió con la tradición y violó el rito vaticano al realizar el lavado de pies del jueves santo fuera de los muros vaticanos, en la prisión de menores "Casal del mármol" en Roma, incluyendo a 2 musulmanes y 2 mujeres no católicos.  Este es un hecho inédito en la historia y tradición de los rígidos rituales de la Iglesia Romana.  El ritualismo vaticano de la Iglesia Romana siempre por siglos desde su fundación, había marginado y no tomado en cuenta a la mujer en estos rituales.  Los conservadores miraban con horror el "sacrilegio" del sonriente Papa Francisco, a quien llaman burlonamente "Papa Piacione", expresión despectiva que alude a alguien que 
sonríe siempre y se lleva bien con todo el mundo. 
2.  La negativa del Papa Francisco de residir en el apartamento papal en el palacio vaticano, decidiendo por su seguridad personal
residir en la residencia Santa Marta, el hotel cuatro estrellas del Vaticano donde hay muchas personas, y evadir así el aislamiento que rodea al Papa al residir en el Palacio Vaticano. El Papa Francisco quiere estar pendiente de lo que ocurre a su alrededor y fuera de los muros vaticanos. En el apartamento papal estaría compartimentado y vigilado, de cierta forma, controlado y mediatizado, y lo más esencial, desinformado y a merced de las "hienas vaticanas" que ya planean sacarlo del medio. 
3. En el encuentro almuerzo con Benedicto XVI en Castel Gandolfo, este le 
confió al Papa Francisco que una de las causas que influyeron en su renuncia eran las amenazas que recibió y por temor a ser envenenado, pues ya se había tomado la decisión de matarlo, por lo que Benedicto XVI en una jugada para neutralizar ese atentado contra su vida, hace pública su renuncia con lo cual desarmó el intento de matarlo. 
4. El alto poder enquistado en la cúpula vaticana está totalmente opuesto a los planes del Papa Francisco de reformar, eliminar, modificar la pompa, el ritualismo y el lujo y ostentación de la Iglesia Católica Romana. (Francisco tiene un deseo y pensamiento secreto y es el de permitir que la mujer pueda acceder al sacerdocio católico, lo cual tendría un efecto tipo terremoto a lo interno de los ensotanados).
 
5. La Curia Romana y los grupos de poder rechazan que el Papa Francisco haya hecho un llamado público a la Iglesia Católica a estrechar el diálogo y las relaciones con el Islam. Lo acusan de ser un relativista teológico.
 
6.  El Papa Francisco marginó a los más altos cargos vaticanos en el acto y ceremonia de lavado de pies el Jueves Santo.
 
7.  Acusan al Papa Francisco de hacer caso omiso a las reglas y normas de la Iglesia Católica Romana, ya que como Papa está actuando sin consultar ni pedir permiso a nadie para hacer excepciones sobre la forma en que las reglas eclesiásticas se relacionan con él.
 
8.  La organización Opus Dei" <obra de Dios> ha prohibido (censurado) a todas sus 
librerías "Troa" la venta del primer libro acerca del nuevo Papa Francisco. 
9.  La Fiscalía romana anticorrupción hizo importante decomiso de cientos de cajas de documentos que comprometen y vinculan a las finanzas vaticanas y a importantes personajes con la "mafia" italiana y gigantescas operaciones de blanqueo de capitales y 
desvío de fondos vaticanos en un complicado mecanismo para desaparecer dineros. Este escándalo será el "Sansón" que derribará las columnas que sostienen la capilla sixtina y todos los edificios de la ostentosa y lujosa estructura vaticana.

10. Tanto el "Opus Dei", la "Masonería Iluminatti", importantes e influyentes sectores bancarios, económicos, sectores mafiosos italianos, los propios Cardenales que forman la "mafia y el poder vaticano" se sienten en inminente peligro por el decomiso de estas cajas de documentos supremamente comprometedores por parte de la Fiscalía romana anticorrupción, y por parte del Papa Francisco que tiene toda la intención de sanear y poner controles a las finanzas vaticanas y a todos los negocios e inversiones de este multimillonario Estado religioso.
 
11. Otra de las situaciones que tienen sumamente enojados y furiosos a estos grupos que siempre fueron el poder tras el poder, es que el Papa Francisco no está de acuerdo en que delincuentes con sotana vivan en terreno vaticano, refugiados, escondidos, evadidos de enfrentar la ley. Por lo pronto ha girado instrucciones para que todo aquel con cuentas pendientes con procesos o acusaciones penales, salgan de suelo Vaticano, ya que en su pontificado el vaticano no será santuario de infractores de la ley...
¡Se imaginan lo que viene ....! ¡Dios lo proteja de los lobos, que en gran número, ya empiezan a rodearlo para cazarlo!

LAS INFAMIAS DE UN DELIRANTE

EL SACERDOTE QUE ATENTÓ CONTRA EL PAPA JUAN PABLO II

ESTABA EN LA ARGENTINA A MEDIADOS DE LOS SETENTA, Y CELEBRABA MISA PARA QUIENES EMPEZABAN A FORMAR LA FELIGRESÍA DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X.

UN DÍA DESAPARECIÓ DE LA ARGENTINA, Y TODOS TEMÍAN UNA REAPARICIÓN DESGRACIADA.

LA TUVO EN EUROPA, ATENTANDO CONTRA LA VIDA DEL SUMO PONTÍFICE.

HOY SIGUE DELIRANDO.

Y NO DESPERDICIA LA OPORTUNIDAD DE ENLODAR A UNOS Y OTROS.

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS?


ESTO ESCRIBE JUAN FERNÁNDEZ KROHN:



Publicado en PERIODISTA DIGITAL

General Videla, reina de Holanda y papa argentino

18.05.13 | 16:16.



Argentina ¡Aparte de mi ese cáliz! Por lo amargo -aquí todos ya se habrán dado cuenta-, aunque forme parte ya de un tramo un tanto lejano (treinta y tantos años ya que pasaron) de mi pasado y de mi trayectoria. Me fui de la Argentina -en las navidades del 79, dos años y medio antes pues de la guerra de las Malvinas y de la caída de la última de las Juntas militares- no precisamente huyendo, pero sí en señal de disentimiento y de protesta con aquellos grupos de seglares argentinos o mas exactamente con algunos de sus integrantes de los que sostenían y controlaban también no poco la obra de Monseñor Lefebvre en la Argentina colaboradores estrechos todos ellos del régimen militar en vigor entonces y sin duda arrastrando también todos o casi todos ellos una experiencia personal y directa de la lucha contra la subversión de izquierda o contraterrorismo según los unos (y según los otros, "guerra sucia"), que solo un poco antes de llegar yo allí -en junio del 78- había sido dada por cancelada. ¿Corrió mi vida serio peligro entonces de resultas de aquel (serio) disentimiento al que aludo más arriba? No lo sabría asegurar pero está claro para mí -en visión retrospectiva- que mi condición de español no me brindaba en lo mas mínimo garantías las que fuera en materia de integridad física por muy atípico que fuese mi caso en relación con la suerte sufrida por otros españoles allí residentes que hicieron causa común con la lucha guerrillera (que todo hay que decirlo) antes o después de estar y yo allí, y no digo nombres (uno de ellos sobre todo, en la mente de muchos de mis lectores)?
Como fuera, hasta hoy no dejé nunca de preguntármelo. ¿Y por qué digo o repito aquí a modo de confesión todo esto ahora? Se preguntarán aquí algunos. Está claro que en mi descargo, y no con ánimo de echarle al muerto (de la culpa) a nadie sino mas bien al contrario, saliendo al quite del principal chivo expiatorio de todo aquello (en la opinión pública) por lo menos, a la hora de su fallecimiento. ¿Videla "el hombre más odiado" de la Argentina y del planeta tierra por lo que dejan ahora entender los medios "urbi et orbe" y en España sin duda más que en otros sitios? Menos lobo, Caperucita. Para comenzar, como lo reconoce un tanto embarazosamente el diario francés el Figaro en la requisitoria judicial que le brinda al fallecido en su edición de hoy al modo de necrológica, por las calles de Buenos Aires -al contrario de lo que sucedió con el nombramiento del nuevo papa argentino Francisco- no habrán sonado ni resonado los cláxones en señal de jubilo por la noticia (...) Y como haciéndose eco del sentir general, el antiguo premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel habrá acabado por declarar -un tanto azorado sin duda alguna- que "no hay que alegrarse de la noticia" (...) Y como lo leí ayer en un comentario suelto en internet sobre el tema, eso de lo de los treinta/mil/desaparecidos forma parte de una leyenda (urbana), de piel dura y longeva como todas las leyendas. Las últimas cifras que se barajan -de la comisión de derechos humanos de la ONU- dividen grosso modo por treinta aquella (...) Y sin querer subestimar el enorme drama humano de tratarse las víctimas de la represión entonces de gente muy joven en su gran mayoría -como fue el caso por regla general en España entre los terroristas de la ETA (...)- puestos a comparar no se puede decir que el drama humano fuese mayor en ese caso que en de los seiscientos guardiamarinas (muy jóvenes) todos ellos del acorazado Belgrano buque insignia de la marina argentina, que Margaret Thatcher (qu.e.p.d) mandó hundir con la suerte de la guerra ya claramente decidida.
Circulé el tiempo que residí en Argentina en medios nacionalistas (argentinos) que fueron los que brindaron su apoyo a Lefebvre y a su obra. Sufrí entonces, sin duda, por mi condición de español y por la memoria histórica de América que arrastro como el común de los españoles, de un malentendido iredu ctible con esos sectores nacionalistas y en mi descargo (también) debo decir que el malentendido era recíproco porque el el suyo no lo era menos en relación con el pasado español en América (algo de lo que aquí ya habré harto disertado) Y lo ilustra la figura que nos ocupa ahora. Porque pese a la creencia difundida ahora en internet por algunos incultos o ignorantes, las raíces del apellido Videla no se encuentran en la emigración italiana de (de finales del siglo XIX y principios del siglo ) en Argentina sino que se trata de un nombre procedente de la Península de las mas vieja estirpe de españoles de América, de los tiempos de nuestra presencia allí, de antes de la independencia. Y los malentendidos del nacionalismo argentino derivados del pasado español en América se verían además agravados por otros malentendidos históricos mas recientes ligados a la historia y a la memoria de nuestra guerra civil española. Porque a fin de cuentas, la querella que divide (por la mitad) la sociedad argentina por culpa de su pasado reciente las shoras que corren, no deja de ser un contencioso entre nacionalistas argentinos, en resumidas cuentas. Y prueba e ilustra lo que digo la figura del secretario de la Kirchner, Juan Abal Medina -que habrá apresurado ahora a echar públicamente a los leones (de nuevo) la memoria del general fallecido-, hermano del jefe guerrillero Fernando Abal Medina muerto en un encontronazo con las fuerzas del orden a principios de la década de los setenta.
Los Abal Medina ya lo dejé aquí sentado, eran una familia de nacionalistas argentinos o si se prefiere de argentinos joseantonianos (rara avis!) (...), en los que el síndrome falangista/joseantoniano (o "de la cárcel de Alicante") como yo le llamo en los sucesivo, vino a juntarse -como el hambre con las ganas de comer, o mas bien como la peste y el cólera- con el sarampión neomarxista que produjo en amplios sectores católicos del mundo entero el concilio vaticano segundo y en particular en el mundo hispano. A añadir por supuesto al trauma que infligiría en muchos argentino la caída de Perón (segunda presidencia) y la guerra civil larvada que la acompañaría. Y que acabo como no podía menos, tras haber dirigido la operación de secuestro y ejecución del general Aramburu, figura la más destacada de la corriente anti-peronista dentro del jército argentino. ¿Victimas inocentes? Que venga dios y lo vea...O si no que se lo pregunten al papa argentino. O a la nueva reina de Holanda. ¿Por qué no hablan?

EL SUICIDIO FRANCÉS

Publicado en LA QUESTION
Original en francés. Para traducir, seleccione el texto y haga clic en el traductor, sobre columna derecha

+ Misericordia et Justicia +

Suicide de Dominique Venner à Notre-Dame de Paris

22 mai 2013


choeur
« Je me donne la mort afin de réveiller les consciences assoupies.
Je m’insurge contre la fatalité, contre les désirs individuels
qui détruisent nos ancrages identitaires et notamment la famille,
socle intime de notre civilisation multimillénaire. »

Dominique Venner
 (16 avril 1935 - 21 mai 2013) 


Requiescat in pace

Le suicide n’est pas un geste chrétien, et nous ne pouvons que condamner l’acte par lequel Dominique Venner vient de mettre fin à ses jours, ce 21 mai 2013 devant l’autel central, au sein du choeur de Notre-Dame de Paris. Mais il est évident que cette décision, en particulier chez un homme comme lui – dont la connaissance approfondie de l’histoire était remarquable – participe d’une volonté de témoigner d’une situation tragique qui menace l’Occident et risque, si rien n’est fait, d’entraîner le vieux continent à son anéantissement.
La destruction de toutes les institutions sacrées sur lesquelles reposait la civilisation (la famille étant plus particulièrement visée par la récente promulgation de la loi scélérate légalisant le mariage homosexuel), ne pouvant que conduire à l‘effondrement programmé d’un monde lentement édifié et construit depuis des siècles [1]. Ainsi, le geste de Dominique Venner, en forme de symbole radical, le jour de la saint Constantin premier empereur chrétien, va bien plus loin qu’une protestation contre la loi Taubira, comme le confirme d’ailleurs Pierre-Guillaume de Roux, son éditeur : « Je ne crois pas que l’on puisse lier son suicide à cette affaire de mariage, cela va bien au-delà, cet acte a une puissance symbolique extrêmement forte qui le rapproche de Mishima. » [2]
C’est pourquoi, le geste de Dominique Venner, malgré sa distance coupable d’avec l’attitude traditionnelle sur laquelle insiste fortement l’Eglise qui interdit formellement que l’on puisse attenter à sa propre vie qui n’appartient qu’à Dieu, au point de refuser la sépulture chrétienne aux suicidés [3], s’inscrit dans une volonté de réveil des consciences européennes.
De la sorte, c’est à ce titre, et à ce titre seulement, qu’il importe que nous soyons attentifs à cet acte, sachant que nous entrons dans un phase où, si les populations ne réagissent pas, la transformation de la société en un chaos généralisé, deviendra irréversible, faisant qu’il sera trop tard pour les générations futures d’inverser une situation qui s’imposera à elles comme une détermination inflexible et irréversible, et dont on sait très bien, lorsqu’on se penche sur l’histoire des modèles politiques de l’antiquité à nos jours – puisqu’aux mêmes causes répondent toujours les mêmes effets -, qu’elle aboutira à rien d’autre, après un temps de domestication et de servitude abominable, qu’au tombeau.
L’acte suicidaire de Dominique Venner, relève donc d’une volonté du refus de l’entreprise destructrice de la civilisation, et de ce point de vue notamment, représente une manière, quoique brutale, éminemment choquante et inacceptable pour la morale chrétienne, de contribuer au combat en défense du projet historique qui présida à l’édification de l’Europe.
Notes.
1. Le jour de son suicide, Dominique Venner a posté sur son blog un billet intitulé "La manif du 26 mai et Heidegger", dans lequel il évoque "la détestable loi Taubira". Il écrivait : "Les manifestants du 26 mai auront raison de crier leur impatience et leur colère. Une loi infâme, une fois votée, peut toujours être abrogée (…) C’est ici et maintenant que se joue notre destin jusqu’à la dernière seconde. Et cette seconde ultime a autant d’importance que le reste d’une vie. C’est pourquoi il faut être soi-même jusqu’au dernier instant".
2. M. de Roux a expliqué avoir eu Dominique Venner au téléphone lundi soir pour évoquer son prochain ouvrage à paraître en juin, "Un samouraï d’Occident, le bréviaire des Insoumis". Aux yeux de l’éditeur, ce geste à Notre-Dame revêt "une puissance symbolique extrêmement forte qui le rapproche de Mishima", l’écrivain japonais qui s’était suicidé en 1970.
3. Le suicide est considéré comme un péché grave selon le concile de Bragia (561). Pour saint Augustin, le suicide est absolument interdit : « Il faut regarder comme interdit de se donner la mort, puisque ces termes “Tu ne tueras point”, sont absolus, et que la loi n’y ajoute rien qui les limite. » (Cité de Dieu, §20, livre 1). Saint Thomas considère le suicide comme un péché mortel contre soi, contre les autres et contre Dieu. Cette condamnation se retrouve dans le Code de Droit Canon de 1917 dans l’expression de la privation de sépulture ecclésiastique à celui qui deliberato consilio met fin à ses jours. Le 5 juillet 1980, la Sacrée Congrégation pour la Doctrine de la Foi rappelait encore : « La mort volontaire, c’est-à-dire le suicide est aussi inacceptable que l’homicide ; une semblable action constitue, en effet, de la part de l’homme, le refus de la souveraineté de Dieu et de son dessein d’amour (…) Cependant, on devra bien distinguer du suicide ce sacrifice par lequel, pour une cause supérieure – comme la gloire de Dieu, le salut des âmes ou le service des frères -, on offre ou met en péril sa propre vie. » Ces affirmations se retrouvent au § 2281 du récent Catéchisme de l’Église Catholique.

EL SUICIDO ESPAÑOL

ESPAÑA RENUNCIA A LA VIDA, PORQUE RENUNCIA A LA FE.

 

DIOS SE APIADE DE ELLA. DESDE HISPANOAMÉRICA, LOS DE SU ESTIRPE ROGAMOS POR ELLA. 

 

¿LOS REYES DIRÁN ALGO, O SEGUIRÁN LA CORRIENTE "POLÍTICAMENTE CORRECTA"?

 

Publicado en VATICAN INSIDER 

 
NAVIDAD EN SILENCIO
 

España; prohibido hablar de la Navidad en Asturias

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El gobierno autonómico envió una circular a las escuelas pidiendo que se use la referencia “vacaciones de invierno”

Marco TosattiRoma


El gobierno de Asturias decidió ofrecer su aporte para cancelar las raíces culturales cristianas de España. En particular, la consejera de Eduación de Asturias, Ana González Rodríguez, impulsó una medida para pedir a todas las escuelas de la jurisdicción que cancelen las palabras “Navidad” y “Semana Santa” de los calendarios escolares.

La señora González Rodríguez indicó que la “vieja” nomenclatura, que alude a la religión cristiana, debería ser sustituida con algo más aceptable incluso entre los no cristianos. Por ejemplo, “vacaciones de invierno” o “vacaciones del segundo trimestre”.

El problema es que la decisión es completamente unilateral, pues no consultó ni a los institutos involucrados ni a los padres de los alumnos. Naturalmente, el Observatorio de la Libertad Religiosa y de Consciencia (OLCR) envió una petición a la consejera para que considere los sentimientos comunes y respete las tradiciones. Además, le exhortó a comprometerse en el trabajo de la educación global de los jóvenes, tan necesaria en el mundo actual. «Brillante ocurrencia de la Señora González, con la que pretende olvidar las raíces cristianas de España», afirmó María García, portavoz del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC).

Según el gobierno socialista del Principado de Asturias, la medida se lleva a cabo para «no herir sensibilidades». «Siempre se ha llamado Navidad y Semana Santa y nunca ha herido sensibilidades. Pero esta semana, así de la nada, a la Consejera del Gobierno de Asturias se ha imaginado que podía hacerlo, sin contar con los miembros de la comunidad educativa. Desde el OLRC no entendemos por qué puede herir sensibilidades y pedimos a Doña Ana González que nos explique sus motivos», añadió María García.
 
«Por todo ello –añadió la portavoz del Observatorio–, el OLRC anima a la Consejera a renunciar a sus aspiraciones laicistas, pues España es un país con raíces cristianas de las que uno no se puede olvidar de la noche a la mañana». Sobre todo porque, y no está de más recordarlo, hace muchos siglos el proceso de reconquista del territorio ibérico partió justamente del Reino de Asturias.

El gobierno socialista asturiano imita, por lo demás, esa que parece ser la tendencia entre gran parte del socialismo europeo. En Bélgica, hace algunas semanas, una circular ministerial que prohibía mencionar las “vacaciones de Pascua” causó una encendida polémica (la propuesta era cambiar por “vacaciones de primavera”). En este caso la justificación fue la del “laicismo” de las instituciones públicas, que no deben “herir” la sendibilidad de los inmigrantes no cristianos.
 
Así, la pausa novembrina de Todos los Santos, se llamará “pausa de otoño”, las vacaciones de Navidad, “vacaciones de invierno” e incluso el Carnaval cederá su lugar a un “espacio de relax”. Algunos nacionalistas flamencos y valones denunciaron el enésimo intento para la destrucción de la identidad cristiana de Bélgica.

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Fuente: Blogger

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UNA MIRADA CRÍTICA DESDE EL RÍO DE LA PLATA

¿JUSTA O INJUSTA? 

LO LIBRAMOS AL CRITERIO DE NUESTROS VISITANTES

 

Publicado en IN EXSPECTATIONE



lunes, 20 de mayo de 2013

UN PAPA BERRETA

Importa comenzar aclarando, para los lectores no argentinos de este espacio, que berreta es voz tomada del lunfardo, esa jerga resultante de la contaminación del castellano nativo con el italiano traído por la más numerosa de las colectividades inmigratorias a fines del siglo XIX y comienzos del XX en la Argentina. El entonces cardenal arzobispo Jorge Bergoglio supo volver, tal como la cierva a los hontanares que le son más gratos, a este pintoresco depósito idiomático de los bajos fondos, engarzándole muy a menudo a su magisterio, y sin la menor intención irónica, uno que otro aljófar de estos -que por lo palmario diríase un berrueco- tomado de la próvida cantera "lunfa".

Se supone que berreta proviene del italiano «beretta», es decir, gorra (de etimología común a «birrete»), que era la prenda que vestían en sus cabezas los hombres de las las clases subalternas en contraposición a los sombreros de copa, en uso entre los atildados porteños de sociedad de cien años atrás. De allí que «berreta», por extensión, aluda a lo ordinario, a lo propio de la plebe, a lo que es de calidad inferior.

Salva reverentia, que si hay algo que necesitamos los sufridos fieles es un papa con todas las cuatro letras (y al papado queremos defenderlo, si es menester, con el arma que Dios ponga en nuestras manos, y de buen grado haríamos el guardia suizo, y aun el gruñón mastín si fuera por guardar la integridad del pontífice), no se puede callar el estupor ante la ringlera de nimiedades que el papa reinante se obstina en agregar a su discurso, especialmente en sus improvisadas homilías matutinas -al menos, según lo que resulta de la transcripción que hacen de las mismas los amanuenses electrónicos, que es posible le poden no pocas chuscadas. La caída en el ejercicio del munus docendi respecto del pontificado precedente -y quizás de muchos, y aun de los 265 precedentes- es tan evidente como dramática, lo que constituye un dato más (y no menor) para reconocer una como «nivelación del papado», análoga a la que la modernidad viene operando compulsivamente para con todo aquello que presente una excelencia resultante de una previa ordenación jerárquica, de un orden.

Nutrido ramillete podría hacerse con algunas de las flores que Francisco va dejando a su paso: desde la exhortación a "ir contracorriente", sin mayor especificación, hasta lo de los "católicos melancólicos con cara de ajíes en vinagre"; desde la instancia a "construir puentes y no muros" al pedido de "ser pastores con olor a oveja". Últimamente no tuvo empacho en afirmar, entre lamentables citas de un midrash rabínico, tan espantosamente malsonante en boca de un papa y tan en consonancia con su habitual melindre judaizante, que «la Iglesia siempre entró en las desviaciones, en las sectas, en las herejías, cuando se puso demasiado seria».

Los últimos pontificados fueron ya ostensiblemente suaves a la hora de señalar el error. Respecto de aquellos documentos papales que no le ahorraban a las doctrinas heréticas sometidas a denuncia, hasta hace todavía menos de un siglo, la calificación de pestíferas o de ponzoñosas, se ha ido prefiriendo una morigeración que a menudo parece querer soslayar los peligros de los errores modernos, no comprometiéndose en su deixis, a la vez que se suele eludir, o casi, el sic sic non non que debe caracterizar el habla de los seguidores de Cristo. Con todo, se guardó siempre un tono y un nivel discursivo lo suficientemente docto como para no hacer manar del papado un tufo tabernario. Con Bergoglio se evidencia un verdadero salto en este último sentido, con anacolutos y solecismos a profusión entre diversos dichos amasados como para contentar a las tribunas con un lenguaje reconocible, como el de un papa de los nuestros.

Así lo padece el autor del blogue opportuneimportune que, advirtiendo oportunamente que «después de banalidades tales como El trabajo ennoblece al hombre, o bien La Iglesia debe ser pobre, creemos poder formular alguna previsión en atención a las próximas perlas de sapiencia de Bergoglio, que encontrarán seguramente perfecta expresión en el eloquio límpido y cultísimo que señala al Obispo de Roma». Y ofrece el plausible florilegio anticipado, con entre otras piezas: «ya no hay más medias estaciones», «se estaba mejor cuando se estaba peor», «el amor siempre vence», «lo importante es quererse bien», «yo soy uno que (sic) la libertad es la primera cosa», «mejor un buen laico que un mal cura», «el papa es un hombre como nosotros», «somos todos hermanos». Dígasenos si no son dignas de S.S. Franciscus P.P.

Si nuestros días pudieran parir a un Dante, en la elocución del Neopapa tendría vasto asunto como para un remozado De vulgari eloquentia, entendiendo ya la nota «vulgar» no como lo hacía el florentino, que trataba del romance italiano, sino como ordinaria, plebeya. Y León Bloy lo tendría para una refundición de su Exégesis de los lugares comunes, donde hace estribar aquella perícopa paulina «nuestra conversación está en los cielos» en la mera meteorología, en los comentarios habituales sobre la lluvia que se espera o el fresco que arrecia.

Sin dejar de ceñirnos al discurso sobre el lunfardismo papal, creemos premioso señalar el peligro -¡que el Señor no permita!- de que en el mal y adocenado gusto de Francisco pueda hallarse, junto al papa berreta, el tanto o más nocivo chantapufi.

21/05/13

¿CARIDAD O COMPLICIDAD?

Publicado en ALERTA DIGITAL

Caritas, la gran mentira, se ha convertido en el caballo de Troya de la islamización de España


 


CK.- Lo cuenta una voluntaria de Caritas en un municipio del extrarradio barcelonés. Desbordado por el elevado número de musulmanes que acuden diariamente en busca de alimentos a un centro asistencial de Caritas ubicado en los aledaños de una parroquia, su párroco contactó la pasada semana con el imán de la localidad para pedirle ayuda. Pretendía que el clérigo musulmán se responsabilizara del reparto de alimentos a los miembros de su comunidad. La respuesta que escuchó fue un derechazo en toda regla a su buenismo militante. “A las mezquitas se viene a honrar a Alá, no a recibir comida. Para eso ya estáis los cristianos”.
Escenas como ésta se repiten por todas las ciudades de España. Caritas se ha convertido en una gran mentira. Caritas se dedica a alimentar a los musulmanes y es el caballo de Troya de la islamización de España. Esa es la realidad y lo demás es comentario. Fueran los anatemas laicos políticamente correctos que ya no asustan a nadie. La Iglesia en España chapotea en la mentira.
La jerarquía católica ampara la mentira de Caritas, enemiga de la sociedad cristiana y aliada del sistema. Esa es la verdad y lo demás es propaganda. Caritas no es el buen samaritano sino una exuberancia de estupidez suicida. Y si no que se lo pregunten a los coptos o a los cristianos en Nigeria o a Asia Bibi en Pakistán, incomunicada en cadena perpétua. No hay caridad para los cristianos, ni fraternidad. La Iglesia calla, cobarde y cómplice, mientras alimenta el conflicto en España. Esa Iglesia sólo atenta a sus privilegios y a su financiación y que vende al por mayor la mentira de Caritas.
Caritas es el comedor social de los musulmanes. Caritas es la media luna de los idiotas. Y no tan idiotas, porque resulta que de fomentar la amenaza musulmana con su demografía expansiva viven la friolera de 4.357 católicos oficiales, que están asalariados de Caritas, que viven de Caritas y en buena medida del contribuyente, porque el 33,70% de los fondos salen de los fondos públicos, de las administraciones locales (19.635.876 euros), las autonómicas (31.499.100), de la central (28.626.405) y de la Unión Europea (4.728.352). Datos oficiales de la web oficial de Caritas.
No nos cansaremos de denunciarlo. La Iglesia católica en España, con una parte de dinero del contribuyente, está alimentando gratis a los musulmanes que constituyen un grupo parasitario. Así que cuando Caritas dice que atiende a seis millones de personas (6.364.126), la mayoría, el 85%, repetidas, son musulmanes.
Por supuesto, hay que acabar con esta mentira, aunque algunos católicos oficiales amenacen con sus falaces excomuniones. Con nuestro dinero no debe financiarse a los musulmanes. Para nada.
Cáritas es mentira, grosera mentira. Es una coartada del sistema y un quintacolumnismo islámico. Ni un euro a Caritas. Ni un euro a la Iglesia. La verdad nos hará libres y Caritas es mentira, es la media luna camuflada con la crucecita.

LOS MEDIOCRES NOS JUZGAN ...

Y ESPERAN QUE SEAMOS PROCLAMADOS EN CISMA.

 

PUEDE QUE EL VATICANO LES DÉ EL GUSTO EN ALGÚN  MOMENTO.

 

NOSOTROS NO. SOMOS CATÓLICOS, APOSTÓLICOS Y ROMANOS COMO EL QUE MÁS.

 

NO ENTENDEMOS LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA DE OTRA MANERA QUE LA QUE EXIGE EL MISMO RESPETO A LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA.

 

ALGO QUE LOS MEDIOCRES NO COMPRENDEN ... POR MEDIOCRES.

 

SI DE ARROGANCIA SE TRATA, LOS MEDIOCRES LA EXHIBEN SIN PUDOR.

 

SI DE MARGINALIDAD SE TRATA, LOS MEDIOCRES IGNORAN EL LEVANTAMIENTO DE OBISPOS Y SACERDOTES EN ALEMANIA, AUSTRIA, ETC.

 

A PROPÓSITO, SEÑORES MEDIOCRES DE "VIVIFICAT": ¿QUÉ HIZO RENUNCIAR A BENEDICTO XVI? ¡VAMOS, VAMOS! 


Publicado en VIVIFICAT



jueves, mayo 02, 2013

El error de la SSPX



Hermanos y hermanas, Paz y Bien a todos, la paz que sólo Jesús nos da y nadie más.

Recientemente, un cordial visitante llamado «John» dejó este comentario en la entrada titulada Mi opinión personal sobre la SSPX, el cual creo merece una respuesta en el blog:

Perdona que la crudeza, pero tu opinión es bien pobre.

Sólo los tildas de "arrogantes" y "marginales", pero eso se ha escuchado ya mil veces. Lo interesante es que no les importa mientras tengan la convicción de ser fieles a la tradición de la Iglesia, y cada vez son tomados más en cuenta. 

Por lo demás, con la Iglesia en el estado en que está, ser tildado de "arrogante" y "marginal" es casi un elogio

El eje del error 

El hermano John y todos los simpatizantes de la SSPX tienen que entender algo bien importante: el eje de error de la SSPX gira en torno a la comprensión estrecha de lo que es la «Tradición» de la Iglesia y su función, algo que la SSPX concibe en solamente en términos del uso litúrgico latino y tridentino; de un «canonicismo» y teología moral casuista en método y resultado, y de un escolasticismo teológico autoreferente, es decir, con poca o ninguna conciencia ni del catolicismo oriental ni del ortodoxo griego, y sin amago de diálogo con la teología bíblica, la tradición exegética hebraica, la crítica textual y literaria, y las ciencias naturales.  

El resultado de las rotaciones que la SSPX es su típico solipsismo y narcisismo, esas neurosis que les impulsa a juzgar al resto de la Iglesia con gran pompa y soberbia: a los Santos Padres desde el Beato Juan XXIII, al Concilio Vaticano II, y a todos los que discrepen de la visión esclerótica que tiene la SSPX de la Tradición. Ellos siempre andan con el dedito pedagogo alzado. En eso me recuerdan a los integristas islámicos o de la ortodoxia oriental, y a los fundamentalistas protestantes: la SSPX pontifica, pero no escucha.

La SSPX, ¿de vuelta al cisma?

«John» está en un error al decir que los fieles de la SSPX «son tomados más en cuenta». ¿En qué planeta? Y ahora menos después que la SSPX escupió la mano que les extendiera el ahora Papa emérito Benedicto. El obispo que preside la SSPX, Mons. Felay, junto a su grupito de obispos que como él fueron ordenados ilícitamente, insistieron a la Santa Sede a ser reconciliados a la Iglesia sin condiciones y con condiciones inéditas: el poder de nombrar sus propios obispos y el permiso de seguir sonando una voz de disensión en la Iglesia sin temor a ser disciplinados y sin tener que reconocer la canonicidad en todo o en parte del Concilio Vaticano II. En fin, que pedían los mismos privilegios que ejercen otros disidentes sin pedir permiso, disidentes como Hans Küng, quienes hablan pestes de la Iglesia, del Papa y de la jerarquía desde su punto de vista. 

La SSPX nunca ha tenido un sitial privilegiado que le haya permitido dictar su reintegración a la Iglesia sin pedir perdón ni hacer penitencia. Es simplemente un grupo más que actúa sin regularidad canónica por el momento, y dada su actitud, en cualquier momento podría regresar al cisma y a la mayor irrelevancia. 

Porque, aparte de su reintegración plena a la Iglesia, ¿cuál otra salida tienen?
Ya en la Iglesia Católica aquellos fieles que rinden culto a Dios mediante la forma extraordinaria (la Misa Tridentina) de nuestro rito latino han hecho un gran impacto en la reforma y regularización de la forma ordinaria (la Misa de Pablo VI) de la liturgia. Gracias a ellos, la reverencia en la liturgia está reapareciendo entre los fieles, impactando y elevando la forma ordinaria al sitial que los Padres conciliares perseguían. Tener un SSPX con privilegio de crítica y disidencia no es beneficioso para la Iglesia, según lo vemos los católicos fieles a ella.

Finalmente…

«John» nos dice que con la Iglesia en el estado en que está, ser tildado de "arrogante" y "marginal" es casi un elogio. Bueno…

No veo como ser tildado de «arrogante» sea un elogio. La arrogancia es producto de la soberbia, la cual es un pecado capital. Es la SSPX la que se margina con la arrogancia de sus directores. Solamente en el mundo enrevesado de los incondicionales de la SSPX, la arrogancia y marginación son vistas como trofeos.

Una vez, invito a todos los simpatizantes de la SSPX a recapacitar y a regresar a la plena comunión con la Iglesia Católica y el Sucesor de Pedro. Como dice el Evangelio, busquen primero el Reino de Dios y toda su justicia, que lo demás vendrá por añadidura. Recemos todo para que su reconciliación suceda pronto la gloria de Dios y la salvación de sus almas.




20/05/13

¡LLEGÓ LA PELÍCULA AL RÍO DE LA PLATA!

Publicado en el blog de STAT VERITAS


 

VIERNES 24 DE MAYO A LAS 20.30 HORAS
GUIDO 227, BARRIO SAN MARTÍN
CIUDAD DE CÓRDOBA

Película: “Monseñor Lefebvre, un obispo en la tormenta”.

 



Primera proyección pública de la película
“MONSEÑOR LEFEBVRE, UN OBISPO EN LA TORMENTA”

VIERNES 24 DE MAYO A LAS 20.30 HORAS
GUIDO 227, BARRIO SAN MARTÍN
CIUDAD DE CÓRDOBA

17/05/13

R. P. DOMINIQUE LAGNEAU: QUE EN PAZ DESCANSE

Publicado en LA PORTE LATINE

C'est avec une profonde tristesse que la Maison Générale de la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X nous fait part du décès brutal de Monsieur l'abbé Dominique LAGNEAU, Supérieur de la Maison contemplative de Montgardin, survenu le dimanche 12 mai vers 17 H 30. Il a manifestement succombé à une crise cardiaque alors qu'il se recueillait au sanctuaire marial de Notre-Dame de Laus.
De nationalité française, il avait été ordonné à Ecône le 29 juin 1981 par Son Excellence Mgr Marcel Lefebvre, fondateur de la FSSPX. En poste à Unieux, il en devint le prieur un an plus tard puis fut nommé successivement professeur au séminaire d'Ecône et de Flavigny. Il a été ensuite Directeur du séminaire de La Reja en Argentine pendant 13 ans, prieur à Dijon, collaborateur à Meylan et Gastines et enfin prieur de la Maison contemplative de Montgardin depuis son ouverture en 2011. Il était également aumônier général de la Milice de Marie qu'il dirigeait avec un zèle et un enthousiasme communicatifs.
Ses funérailles auront lieu vendredi 17 mai 2013 à 15 H 00 en l'église des Cordeliers, Cours Ladoucette 05000 GAP. Elles seront présidées par S. Exc. Mgr FELLAY, Supérieur Général de la FSSPX. Le corps est exposé à la chapelle de la Maison Notre-Dame. Il sera enterré dans le cimetière de la maison.

UN HOMENAJE JUSTO, AUNQUE POST MORTEM


ASÍ ESCRIBE HOY DON FRANCISCO JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA, AUNQUE SIGA SIN COMPRENDER LO QUE LLAMA "LEFEBVRISMO"


BUENO, NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER



 





Acaba de fallecer un sacerdote de la Fraternidad con historial relevante en la misma. No soy ningún experto en lefebvrismo y para mí era totalmente desconocido. Panorama Católico Internacional, de claras simpatías hacia ellos, nos deja esta semblanza del difunto:

“Hoy, 12 de mayo de 2013, falleció de un infarto cardíaco el p. Dominique Lagneau, que fue durante 14 años superior del Seminario de la FSSPX en la Argentina. Con él hemos tenido una larga y profunda relación de amistad. Era uno de los sacerdotes más abiertos al apostolado entre los sectores más tradicionales del catolicismo fuera de la FSSPX. Su particular estilo y capacidad para hacerse amigos en todos los ámbitos le permitió proyectar su apostolado a los lugares más insospechados. Desde hace varios años era superior de la casa de retiro para sacerdotes de la FSSPX en los alpes franceses.
Gran amigo de la Argentina, comprendió como pocos las peculiaridades de nuestra idiosincrasia. Dejó, al partir, muchos amigos entre nosotros.
Su paso por la Argentina entre otras muchas obras, queda testimoniado por la Escuela del Niño Jesús, sin cuyo concurso nunca podría haberse fundado, y el hermoso templo que tiene el seminario, una obra de restauración de la arquitectura religiosa que abrió camino a otras posteriores.
Su muerte prematura, apenas 55 años de edad, seguramente estuvo asociada a la fina sensibilidad con que sufría los males de estos tiempos.
Ha sido un siervo bueno y fiel, y gozará sin duda ahora del descanso y la gloria sin fin”.


Evidentemente no me hago eco de la misma por la relevancia del fallecimiento del sacerdote Lagneau. Del que nadie, salvo en el lefebvrismo y sus proximidades, se habrá enterado. Si lo traigo al Blog es por otro motivo. Que me parece tiene más importancia y afecta a la Iglesia católica. Y es la reacción del obispo de Gap y Embrun, monseñor Di Falco, ante el fallecimiento del sacerdote ocurrido en su diócesis. Nos lo refiere Religión en Libertad:

“La situación de impasse entre la Santa Sede y la Hermandad San Pío X tras la renuncia de Benedicto XVI al Pontificado vive esta semana un momento de distensión justo en Francia, donde son particularmente complicadas las relaciones entre el episcopado y la Fraternidad, que tiene allí su bastión por número de fieles y sacerdotes.
La razón es el repentino fallecimiento, a consecuencia de un infarto, de un "histórico" de la Fraternidad, Dominique Lagneau, ordenado sacerdote en 1981 por el arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991). El padre Lagneau fue durante trece años director del seminario que la congregación tiene en La Reja (Argentina) y había ocupado luego diversos destinos en Francia.
Actualmente era superior de la casa contemplativa de Montgardan, y la fulminante crisis cardiaca le sobrevino el pasado domingo justo a los pies del cercano monumento que conmemora las apariciones en 1664 de la Virgen (Nuestra Señora de Laus) a la Venerable Benita Rencurel, tradicional lugar de peregrinación en esa zona de los Alpes.
El obispo de Gap y Embrun, Jean-Michel Di Falco, quien rige la diócesis desde 2003, acudió al velatorio del padre Lagneau para orar por su alma. Y al saber que las previsiones de asistencia al funeral, dada la relevancia del sacerdote fallecido, desbordarían con mucho las dimensiones de la capilla local de la Hermandad, ofreció una iglesia diocesana.
Así, el próximo viernes, el superior general de la Hermandad San Pío X, el obispo suizo Bernard Fellay, presidirá la misa en la iglesia de los franciscanos de Gap. Un hecho no insólito -la relación de la FSSPX con algunos obispos es buena en diversos lugares del mundo-, pero sí significativo a la espera de que se conozca el rumbo que quiere imprimir el Papa Francisco a este asunto”.

Los obispos franceses eran abiertamente contrarios a toda relación con el lefebvrismo. Últimamente, y muy posiblemente gracias a la actitud de Benedicto XVI, algo comenzó a cambiar. Tal vez dándose cuenta también de que en Francia tenían un número de seguidores importante que sería muy bueno recuperar ante la agónica situación del catolicismo francés. Vocaciones, juventud, actividad… Más bien lo que faltaba a la anquilosada Iglesia oficial que no levantaba cabeza. Lo del tradicionalismo, he ahí el enemigo… hacía aguas por todas partes. Y lo que en Francia está renaciendo es más bien tradicionalista aunque no sea lefebvrista. Ellos van por otro camino. ¿Se encontrarán ambos algún día?
El obispo de Gap no añade obstáculos. Más bien los derriba. Con su presencia y su autorización. Y eso es lo que quería reseñar. No el fallecimiento del P. Lagneau que ese es asunto propio de la Fraternidad. Aunque os invito a todos a que encomendéis su alma a Dios.

UNA CARTA ABIERTA A LOS QUE SE DICEN DE LA "RESISTENCIA"

VA DIRIGIDA A LOS DESERTORES, A QUIENES ABANDONARON LA FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X PARA ENTREGARSE A SUS ENSOÑACIONES

 

ESOS MISMOS QUE VAGAN POR EL MUNDO SIN HALLAR QUICIO, Y QUE SÓLO ENCUENTRAN ALGÚN REPARO A LA SOMBRA DE LA FRATERNIDAD QUE TRAICIONARON, DE LA QUE TODAVÍA VIVEN EN FORMA PARASITARIA, AUNQUE CONTRA ELLA LEVANTEN MÚLTIPLES INFAMIAS

 

QUE DIOS NUESTRO SEÑOR SE APIADE DE ESOS QUE CONFUNDEN CON UNA FALSA "TRADICIÓN" QUE PREGONAN, CON UNA "RESISTENCIA" QUE MIENTE, Y LOS DEVUELVA AL CAMINO DE LA VERDAD

 

ES LO QUE ROGAMOS AL SEÑOR CADA MARTES EN NUESTRO ROSARIO

 

PERO TODAVÍA ESTÁN LEJOS ... LA SOBERBIA LES IMPIDE VER

 

Publicado en SSPXASIA
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Open answer to the Open Letter of Bishop Williamson to the members of the SSPX


Singapore, May 12, 2013





Most Reverend and dear Bishop Williamson,





I hear the basic accusation:

“the present leadership of the Society of St Pius X means to lead it away from the direction set for it

by Archbishop Lefebvre, and towards the ideas and ideals of the Second Vatican Council.”

“Superiors meaning to lead them and yourselves towards, even into, the great apostasy of modern

times.”

This is a very grievous accusation, that requires facts proportionate to prove it. But what do we

get afterwards?

An analysis of Bishop Fellay’s declaration of April 15, 2012 follows. From the very first

paragraph one finds an evil twist. Indeed, Bishop Fellay wrote, as the first paragraph of his declaration:

“We promise to be always faithful to the Catholic Church and to the Roman Pontiff, its supreme Pastor, Vicar of Christ,

successor of Peter and head of the body of Bishops.” These words of bishop Fellay were almost an exact quote

of Archbishop Lefebvre’s words: “I, Marcel Lefebvre, promise to be always faithful to the Catholic Church and the

Roman Pontiff, its Supreme Pastor, Vicar of Christ, Successor of Blessed Peter in his primacy as head of the body of

bishops” (May 5, 1988). Now who would not see in such promise a clear, unambiguous profession of

Catholic Faith and fidelity to the Catholic Church? It seems hard to find something evil in this. Yet

you do, writing that it “can easily be misdirected today towards the Conciliar Church as such, and to the

Conciliar Pontiffs.” Your very comment destroys its own self; indeed you use the words “as such”,

which means that you want to take words in their precise meaning. Just apply those words, “as such”,

to Bishop Fellay’s original sentence and they refute your own comment: “We promise to be always

faithful to the Catholic Church as such and to the Roman Pontiff, its supreme Pastor, Vicar of Christ as

such, successor of Peter as such and head of the body of Bishops.” Thus to find evil even in this first

sentence of Bishop Fellay manifests that “ill-disposition” of which St Thomas speaks in IIa IIae qu. 60

a.3: “this [interpreting doubts in the evil side] is due to a man being ill-disposed towards another: for

when a man hates or despises another, or is angry with or envious of him, he is led by slight indications

to think evil of him, because everyone easily believes what he desires.”

The analysis continues in the same vein, and it is superfluous to go through each paragraph.

Though that April 15th declaration is not without need of some corrections – which Bishop Fellay

himself acknowledged – yet it is far from the original accusation that you try to prove. No, it is NOT

true that “whoever studies these ten paragraphs in the original text can only conclude that their author

or authors have given up the Archbishop’s fight for Tradition, and have gone over in their minds to

Vatican II.” At most one may say that this text is weak and contains some inappropriate words

(ambiguous, inexact, inappropriate, or simply wrong, like the 7th paragraph) in an effort to find a

doctrinal declaration acceptable to the present members of the Congregation for the Doctrine of the

Faith. It is not true to say that the SSPX Headquarters has not retracted it (your French KE 303, but

not in the English version: which one is the original?) Explicitly Bishop Fellay said to Archbishop

DiNoia on 28th August 2012 that it is retracted and can no longer serve as basis for work.2

The same accusations are sometimes made against the Protocol of May 5, 1988, which had been

prepared by the future Bishop Tissier de Mallerais and signed by Archbishop Lefebvre. Would you

accuse these two the way you accused Bishop Fellay? Certainly not! If that declaration of April 15th had

really “given up Archbishop Lefebvre’s fight for Tradition”, the modernists – who are no fools – would

have rejoiced and accepted it! No matter how weak one reckons it, it remained too strong for the CDF

and was unacceptable for them; it was therefore far from “giv[ing] up the Archbishop’s fight for

Tradition.”

By the way, any honest reader of Archbishop Lefebvre’s letter of May 6, 1988 [see my book

Archbishop Lefebvre and the Vatican] would not agree with your writing: “It is well known that on May 6

he repudiated that Protocol because he himself recognized that it made too many concessions for the

Society to be able to continue defending Tradition.” In that letter, Archbishop Lefebvre warmly

thanked Cardinal Ratzinger for that Protocol, and far from disapproving it, he basically asked for a

prompt implementation of it, requesting a proximate date for the approved Consecration (the only

way in which he departed from the protocol is in the threat that, if no date were given to him, he would

go ahead: he explained himself about that saying that such threat had been the only way to go forward

in those negotiations). It is only after he received the response for it, with its requests for other

candidates which made the given date of August 15th impossible to keep since there was not enough

time to process the dossiers for those additional candidates, that faced with such a recurrent

postponing game (June 30th was the fourth date, Archbishop Lefebvre having already postponed three

times), he decided to go ahead on June 30th. Cardinal Ratzinger was visibly conscious that Rome had

not treated Archbishop Lefebvre fairly in that matter, and thus wanted to correct it during his

pontificate.

You conclude at the end: “the Society’s leadership seems to have lost its grip on the primacy of truth, especially

Catholic Truth.”

Given the disproportion of such conclusion – and of the above accusations – with the actual

words of Bishop Fellay’s declaration (and with all the other accusations in the past 18th months,

typically in the Open Letter to Bishop Fellay by supposedly 37 priests in France), when I try to understand

the reasoning behind, it seems to me that the basic accusation is this one which you state: “The

problem is less the agreement than the desire of any agreement that will grant to the Society

official recognition, and that desire is still very much there.” And the reasoning seems to be this one:

the occupiers of the See of Peter and Roman Congregations are “the apostates of Rome”, men wholly

dedicated to “the ideas and ideals of the Second Vatican Council,” which is “the great apostasy of

modern times”; any agreement whatsoever with them, any canonical recognition by them, makes one a

collaborator in that great apostasy of modern time, a liberal, great enemy of God.

Now in all honesty, such reasoning was NEVER the reasoning of Archbishop Lefebvre! Indeed

on March 22nd 1980, he was saying (Homec 20A1): “This is the reason why today particularly I insist on

this unity among us. True, such unity is easier to keep for religious families in monasteries. For us who

are very much spread out by the very nature of our priestly fraternity, unity may seem sometimes more

difficult. Well, if it is more difficult, precisely it requires that we have stronger bonds, more solid, more

resolute, in order to be well united with one another and work for the kingdom of Our Lord Jesus

Christ, in this religious family which is – once more – united with the Church of all times. And united

with the Church of today, and even united, I would say, to her leaders who, if they are influenced with

modern ideas to which we cannot adhere, if they are influenced with the ideas of this new right, as said

Leo XIII, right that has been condemned by Leo XIII and all his predecessors, and if in this sense we

do not feel united in thought with those with whom we should be in full communion of thought, it

does not matter. This does not break this unity, because through their persons who should be fully

submitted to Tradition, fully subject to what their predecessors have taught, we are united

through them to this apostolicity which comes down through all the sovereign pontiffs to the

present Sovereign Pontiff today reigning. In this we must be persuaded, convinced, that we are

precisely, intimately, more than anyone, members of the Holy Church and with all the members of 3

the Church we fight for the reign of Our Lord Jesus Christ; even if some of them, unfortunately, by

their conduct, their thinking, their writing, their acting, do not favour the reign of Our Lord Jesus

Christ. This is indeed what happened throughout the history of the Church.”

Does recognizing Pope Francis as the legitimate pope makes one a modernist? By doing so, we

simply recognize the fact of his legitimacy as supreme pontiff, as the Archbishop said above. That part

in him is still Catholic. And if that Catholic part does recognize us, it will neither make us modernists.

Moreover, such reasoning manifests “to have lost its grip on the primacy of truth, especially Catholic

Truth.” Thus you fall in the very default that you accuse others. Indeed, Catholic Truth is not something

you can take in part: either you believe the whole Faith or you have lost the whole Faith. Now one

essential article of the Catholic Faith is precisely the faith in the Catholic Church, and especially the

“faith in Peter” as Archbishop Lefebvre said on the very day of your own ordination, June 26, 1976:

“O yes, we have Faith in Peter; we have faith in the successor of Peter!” And he said in another

occasion: “If any one breaks with Rome, it will not be me.” From the beginning of the Society, he was

careful to obtain the approval of Bishop Charrière and even shortly after Assisi he was still willing to

postpone the Consecration in order to do it with the approval of the Pope and within a proper

canonical structure. It is only in front the lack of good faith of those in authority at Rome that he went

ahead without waiting for them.

Catholic Faith teaches us that we cannot be saved alone, separated from the Church. Faith alone

is not sufficient; without Charity, that “bond of perfection” (Col. 3:14) which binds us with Christ and

with each member of Christ, it is impossible to go to Heaven. “And if I should have … all knowledge,

and if I should have all faith, … and have not charity, I am nothing… it profiteth me nothing” (I Cor

13:2-3). If this internal bond with the Church, consisting in sanctifying grace and charity, is absolutely

necessary for salvation, the external bond of the Church, consisting, as St. Robert Bellarmine teaches, in

the profession of the Catholic Faith, the practice of Catholic worship (starting with the sacrament of

Baptism) AND the hierarchical communion is also necessary for salvation, “re aut voto”; that is, in case

without fault on one’s part one of these external aspect is not possible in fact, then at least the “votum –

the firm desire and will” of it is necessary for salvation. Thus the Catholic Church teaches that the very

desire of a proper canonical situation (in which basically the hierarchical communion consists) is

necessary. Read St. Robert (quoted in Is Feeneyism Catholic? p. 40): he clearly says that if such hierarchical

recognition is unjustly denied, the lack of it may not be an obstacle to salvation; but if it is not even

desired, then that very lack of desire for hierarchical communion is an obstacle to salvation.

You might say: yes, I want proper hierarchical communion, but with proper Catholic authorities,

not with those presently occupying Rome. My answer is: this is basically the sedevacantist position, and

was NEVER Archbishop Lefebvre’s position, nor is it in conformity with reality: it is not true. In some

of your writings (Various Churches) you present the situation as if they are in the Conciliar Church and not

in the Catholic Church, presenting the Catholic Church as only that part of the visible Church which

would have remained sound. Here are your words:

That part alone of the visible Church is Catholic which is one, holy, universal and apostolic. The rest

is various sorts of rot.

Now such thinking was NEVER the thinking of Archbishop Lefebvre. (See my own text on

Various Churches?) He never considered the Catholic Church as merely a part of the whole visible

Church, a part whose boundaries would no longer be clearly visible, a part where there would no longer

be a proper hierarchy, since as you wrote in that same text: “the ‘official Church’ is largely Conciliar and not

Catholic.” The error of reasoning in that text is to confuse the being/essence and its properties/marks:

from the fact that the four Marks of the Church are less visible in many areas due to the errors of the

Council, especially the scandalous ecumenism, one cannot conclude that they are “not Catholic”. In a

famous sermon, on 29th June 1982 (Bishop Fellay’s ordination, and mine), Archbishop Lefebvre

beautifully exposed the trial this present crisis is giving to the faith of some; he explained that the

Passion of Our Lord Jesus Christ was a challenge to the Faith of some in the beginning of the Church,

and there were some heretics who refused to recognise the true humanity of Christ saying that God 4

could not have suffered so much, and thus they devised that He only had an apparent body; and there

were other heretics who refused to recognise the Divinity of Him who suffered so much. In a similar

way the present Passion of the Church, Mystical Body of Christ, is a challenge to the faith of some, and

there are some who refuse to recognise the errors and evils going on in the Church, saying that Christ

could not let so much evil in the Church, and there are others who refuse to recognise that those

officials who strayed so far from their duty may still be a part of the Mystical Body of Christ and they

became sedevacantists. Archbishop Lefebvre rejected both errors, and explained that, as no one could

have said beforehand how far could physical evil (suffering) go in the physical Body of Christ, so no

one could say beforehand how far could spiritual evil (error and sin) go in the Mystical Body of Christ;

it is a mystery that the Son of God could say in His sufferings: “My God, my God, why hast thou

forsaken me?” (Mt. 27:46); yet one ought to remain faithful like Our Lady at the foot of the Cross. So it

is a mystery to see that the successor of Peter could invite all religions together to pray at Assisi like

John Paul II did: to pray to which God? Yet contra factum non fit argumentum, as you rightly reminded us

often. Yet even after that Assisi scandalous meeting, Archbishop Lefebvre was working with Cardinal

Gagnon to establish a proper canonical situation for the SSPX.

Catholic Truth is that, in spite of all the imperfection and some deep sins of the successors of the

Apostles, some saints, some reprobates and Judases, we must be in communion with them, because

they are the successors of the Apostles.

Then you might say: Yes, we recognise the Pope, but we ought to keep our distances, since “it is

Superiors who mould their subjects and not the other way around.” Here the great principle of St.

Augustine is there to calm your fears: “in the Church, communion with the wicked does not harm the

just, so long as they do not consent with their wicked deeds.” Such fear must not make us reject that

which is in itself good (hierarchical communion, ORDER within the Church), the right positioning of

ourselves towards the possession of the authority that comes from Christ. Only when faced with the

abusive exercise of that authority we should resist. What we ought to do – and this is what Bishop Fellay

has been keen to do from the beginning of the offers of Rome, i.e. from the year 2000 – is to exercise

the virtue of prudence and provide for the protection and guarantees for the continuation of the work of

Tradition.

When Bishop Fellay exposed in last year’s spring Cor Unum the principles that were directing his

exercise of this prudence, he wrote: “Our principled position: the faith first and foremost: we intend to remain

Catholic and, to that end, to preserve the Catholic faith first of all.” Then he exposed that “two points were absolutely

necessary in order to assure our survival: The first is that no concessions affecting the faith and what follows from it

(liturgy, sacraments, morality, discipline) may be demanded of the Society. The second is that a real liberty and autonomy

of action should be granted to the Society, and that these freedoms should allow it to live and develop in concrete

circumstances.” How honestly can you write after that he is leading us “away from the direction set for it by

Archbishop Lefebvre, and towards the ideas and ideals of the Second Vatican Council… towards, even into, the great

apostasy of modern times” and that he has “lost [his] grip on the primacy of truth, especially Catholic Truth”? You

may say that he had some imprudent and weak words, but you may not draw those outrageous

conclusions of yours! They are so far from the whole reality, i.e. all that Bishop Fellay has said and not

just a part, that one cannot but wonder whether it is not rather you who has lost his grip on truth.

You warn us of “the danger in which your Superiors are placing their faith and therewith their

eternal salvation.” Dear Monseigneur, there are priests who have been following you and have

grievously fallen in scandalously schismatic declarations. Father Chazal gives a resoundingly schismatic

“No!” to the question: “What we have is a complete entanglement of Truth and error, still good people

having the Faith and rotten members. In case of such entanglement, as for the wheat and the chaff,

what do we do? Do we go on the field? No!” If he is not in the field of Our Lord, he will not be

gathered in the barn of Our Lord; he cannot be gathered in the barn of Our Lord if he is not in the field

of Our Lord. Such “No!” is a refusal of the Church in concreto; it is really a schismatic No. Though in

your loose association there is not real authority – a very liberal association indeed – yet, you have a

certain moral leadership over them, and thus ought to correct him, for his own salvation. Unless he

returns in the field, he will not be saved.5

Protestants rejected the Church for the scandals of the renaissance Popes and bishops. We must

not follow their example!

Archbishop Lefebvre was really a “man of the Church”, a man whose whole life was in the

service of the Church, a man faithful to the Church. It seems to me that this word, fidelity, can summarise

the whole life and fight of Archbishop Lefebvre: he was faithful to the Faith, faithful to the Liturgy,

faithful to the morals, faithful to the Church! That fidelity is very simply expressed in the words he

asked to be put on his tomb: “I have delivered to you that which I have received.” This fidelity is itself

your own episcopal motto!

The Superiors of the Society are indubitably all dedicated to this fidelity of Archbishop Lefebvre,

uncompromised fidelity to the faith, to the liturgy, to the morals and to the Church, as Bishop Fellay’s

latest letter to friends and benefactors makes it manifest. We, priests of the Society of St Pius X, do not

want to leave it!

When I first met Archbishop Lefebvre, in Feb. 1976, at a time the media were speaking of him as

“l’évêque de fer – the bishop of steel”, the quality that struck me most was his humility and meekness. He

could truly say with St Paul: “be ye my imitators as I am of Christ!” (1 Cor. 11:1) “I live, not me, Christ

lives in me” (Gal. 2:20). Archbishop Lefebvre was a man of Faith, a man with a living Faith: he

manifested by these virtues the true Faith that inhabited him. To be faithful to his example of

sacerdotal holiness is also an essential part of the fidelity that each member of the Society of St Pius X

should practice.

I am sure that all the members of the Society of St Pius X would rejoice greatly if you would

return to where you should never have left, within the Society of St Pius X, continuing in that same

fidelity without introducing new ideas of the Catholic Church as a part of the visible Church. And if

some orders seem difficult, since they are not against God, it is much more profitable for your soul and

more excellent example given to others, to obey such orders with humility rather than resisting:

“Therefore he that resisteth the power [authority], resisteth the ordinance of God. And they that resist,

purchase to themselves damnation” (Rom. 13:2). For “God resisteth the proud, and giveth grace to the

humble” (Jac. 4:6).

We all pray for you, that you may return with the meekness and humility of Archbishop

Lefebvre.

Yours sincerely in Jesus and Mary,

Father François Laisney


EN CARTA ANTERIOR, YA DECÍA:

 

 Publicado en CATHOLICAPEDIA



Abbé François Laisney, fsspx – sspxasia.com – 8 mars 2013


Depuis quelques temps, certains se permettent d’accumuler (de façon compulsive) les condamnations les plus graves contre les supérieurs de la Fraternité St Pie X, sans se rendre compte qu’ils ont perdu contact avec la réalité ; ils sont tombés dans des illusions que j’appellerai « pseudo-anti-libérales » car ils prétendent être anti-libéraux, alors qu’ils tombent eux-mêmes dans le défaut même qu’ils condamnent, comme le dit St Paul : « En jugeant autrui, tu te condamnes toi-même, puisque tu fais les choses mêmes que tu juges » (Rom 2:1 ).



RÉGULARISATION CANONIQUE – BON EN SOI



Après avoir posé la définition d’un libéral – personne qui rejette l’autorité de Dieu et de sa Loi – pour conclure que les autorités de la Fraternité seraient libérales, il leur faudrait logiquement avoir prouvé que ces autorités rejettent Dieu et sa Loi. Or non seulement ils n’ont d’aucune manière prouvé que Mgr Fellay et les autorités de la Fraternité rejettent Dieu et sa Loi, mais au contraire c’est pour obéir à la Loi de Dieu que – suivant l’exemple de Mgr Lefebvre, qui a toujours rejeté le sédévacantisme – les autorités de la Fraternité sont attachées à l’Église Catholique, telle qu’elle est concrètement aujourd’hui, malheureusement défigurée par le modernisme et le libéralisme comme le Christ fut défiguré sur la Croix, mais restant quand même l’Église Catholique que le Christ a fondé sur Pierre et contre laquelle les portes de l’Enfer ne prévaudront point. St Thomas explique que toute loi est essentiellement un ordre, ordo rationis ; cette soumission à la Loi de Dieu entraîne donc nécessairement l’amour de l’ordre, et donc le désir d’être dans l’ordre dans l’Église de Dieu ; une régularisation canonique n’a pas d’autre but. Il n’y a donc rien de libéral en cela, au contraire !



DISTINGUER : SOUMISSION AU SUCCESSEUR DE PIERRE



D’où vient le problème alors ? Il vient du fait que beaucoup de ceux qui possèdent une autorité dans l’Église aujourd’hui sont infectés de libéralisme, à divers degrés. Cela, ni Mgr Fellay, ni aucun prêtre de la Fraternité ne le nie. Mais alors que Mgr Fellay et les prêtres fidèles de la Fraternité font, à l’exemple de Mgr Lefebvre, la distinction entre être soumis au successeur de Pierre en tant que successeur de Pierre et non pas en tant que libéral, tout en résistant à son libéralisme, ceux qui s’opposent à Mgr Fellay semblent viscéralement incapables de faire une telle distinction et persévèrent dans leur ignorance de l’enseignement de St Augustin contre les Donatistes : dans l’Église Catholique la communion avec les méchants ne nuit pas aux bons s’ils ne consentent pas à leur méchanceté. Le mot « méchant » traduit le Latin, mali. Mettez le mot libéraux au lieu de méchants, car le libéralisme est un mal, et le principe de St Augustin est exactement la position de Mgr Fellay et la réfutation de ceux qui s’opposent à lui : dans l’Église Catholique, la communion avec des libéraux ne nuit pas aux bons s’ils ne consentent pas à leur libéralisme.



Pour bien comprendre le principe de St Augustin, il faut se souvenir de la grande vérité que rappelait le Père Calmel : la tête de l’Église, c’est le Christ, dont le Pape n’est que le vicaire. C’est parce que la communion avec les membres de l’Église est avant tout communion avec le Christ qu’elle ne nuit pas aux bons tant qu’ils ne consentent pas au mal. Et c’est parce qu’ils oublient le Christ à la tête de l’Église que certains ont tant peur de cette communion, ne regardant que le côté humain de l’Église et oubliant le Sacré Cœur qui est en contrôle de tout dans son Église. Le zèle si amer qu’ils manifestent – si opposé à l’esprit de Mgr Lefebvre – manifeste cet oubli du Sacré Cœur. Prions pour eux.



DES DEGRÉS DE LIBÉRALISME



Mgr Lefebvre faisait souvent remarquer qu’il y a bien des degrés de libéralisme. Certains rejettent par principe et systématiquement toute loi et toute obligation ; de tels libéraux n’ont évidemment plus la vraie Foi. D’autres, tout en reconnaissant Dieu et sa Loi, et toutes les vérités de la Foi catholique, ne les appliquent pas suffisamment aux situations concrètes, ou n’ont pas le courage d’en tirer toutes les conséquences pour la société moderne ; et parmi ces derniers libéraux, il y a aussi bien des degrés. Ceux-là ont encore la Foi, bien qu’ils méritent ce reproche de Notre Seigneur aux Apôtres (cf. Mt 8:26, 17:16, etc.) : « Ô hommes de peu de foi ! » Il ne faut donc pas condamner indifféremment tous ceux qui sont infectés de libéralisme, comme si tous étaient coupables du crime le plus horrible possible, à savoir d’être en guerre contre Dieu. Et il ne faut pas interpréter en mal systématiquement tout ce que peut faire un libéral ; au XIXème siècle, les grands Catholiques antilibéraux tels que le Pape Pie IX ou le Cardinal Pie n’ont pas hésité à louer le bien qu’ont pu faire des libéraux tels que Mgr Dupanloup ou le comte de Montalembert, tout en dénonçant avec force leur libéralisme.



L’ÉGLISE VISIBLE



De plus, on trouve des illogismes surprenant dans ces accusateurs de Mgr Fellay. Je cite : « Ces chefs de la FSSPX disent que nous devons nous réunir avec l’Église visible parce qu’elle est l’Église catholique. Pourtant l’« église » Anglicane est bien visible sur tout le territoire anglais, mais est-elle catholique pour autant ? » L’argument ne tiendrait que si ces chefs de la FSSPX avaient dit : « parce qu’elle est visible, elle est Catholique », ou « toute église visible est catholique. » Mais ils n’ont bien évidemment rien dit de tel ; et donc la soi-disant réfutation n’est qu’un sophisme.



La vérité, sur laquelle insiste Mgr Fellay et les autorités de la FSSPX, est que l’Église Catholique est visible, non seulement hier mais aujourd’hui aussi. C’est cette Église Catholique, visible, concrète, romaine, que reconnaissait hier Mgr Lefebvre et que reconnaissent aujourd’hui Mgr Fellay et la FSSPX, de laquelle nous avons toujours été un membre vivant, mais maltraité par d’autres membres, dans laquelle notre devoir nous oblige à être « dans l’ordre ». Il n’y a rien de libéral à tout cela.



Si ceux qui s’opposent à Mgr Fellay aujourd’hui rejettent cette Église Catholique, visible, concrète, romaine, quelle Eglise est la leur ? Où est-elle ? Est-elle visible ? Ou bien est-elle comme leur groupe, une « association lâche » (en anglais, loose association), sans autorité, sans obligations ? Un tel concept n’a rien de Catholique ! Non que je pense que telle est leur idée de l’Église. Mais il me semble que leur erreur consiste plutôt à considérer l’unité de l’Église comme secondaire, accessoire, par rapport à la Foi ; comme si avoir la Foi dispensait de la communion ecclésiastique avec les membres même libéraux de l’Église. Certes il faut avoir la Foi, dans toute sa pureté, car « sans la Foi il est impossible de plaire à Dieu » (Héb. 11:6) ; mais la Foi sans la Charité ne profite de rien (1 Cor. 13:2). C’est la Charité, « lien de la perfection » (Col. 3:14), qui nous oblige à garder ce lien de communion, comme l’explique souvent St Augustin (Mgr di Noia a donné quelques passages très beaux de St Augustin à ce sujet, et on pourrait facilement en trouver un grand nombre d’autres semblables). Il y a là un danger réel et ironique : pour sauver la foi traditionnelle, on risque d’en arriver à la solafide !



Il y a trois mois j’écrivais dans un texte intitulé Plusieurs églises ? : « Voici ce que l’on lit: ‘L’unique partie de l’Église visible qui soit catholique est celle qui est une, sainte, universelle et apostolique. Le reste n’est autre que différentes espèces de pourriture visible (ou concrète).’ Tout de suite, on se pose la question : l’Église catholique est-elle seulement ‘une partie de l’Eglise visible’ ? Et cela mène à une autre question, plus fondamentale : est-il légitime de distinguer entre l’Église catholique, l’Église du Christ et l’Eglise visible. Au contraire, la foi catholique n’oblige-t-elle point à affirmer l’identité entre l’Église du Christ, l’Église catholique et l’Eglise visible ? Oui ! L’Église du Christ est l’Église catholique, et cette Église est visible ! » Telle était la Foi de Mgr Lefebvre.



Il me semble que ceux qui n’ont « jamais compris la foi de Mgr Lefebvre » sont bien ceux qui rejettent cette Église Catholique, visible, concrète, romaine, à laquelle Mgr Lefebvre croyait et à laquelle il avait dévoué toute sa vie, y compris ses dernières années.



LA LUTTE CONTRE « ROME CONCILIAIRE »



Une autre accusation contre Mgr Fellay est qu’il « utilise son autorité pour obliger ses inférieurs à le suivre dans une direction contraire à celle qu’ils ont eue en entrant dans la FSSPX, c.-à-d. le refus de la lutte contre la Rome conciliaire. » Dès l’abord, il faut clarifier l’expression « Rome conciliaire » : si l’on désigne par cela l’esprit conciliaire, les erreurs de Vatican II et leurs multiples applications, une telle accusation est une calomnie, c’est-à-dire qu’elle est fausse et gravement offensante à la réputation de Mgr Fellay. Le choix même des membres de la Fraternité pour les discussions théologiques avec Rome montre bien que Mgr Fellay ne veut aucune faiblesse dans la défense de la vérité Catholique contre les nouveautés conciliaires, et au début de l’année dernière il a très clairement posé comme son premier principe : aucun compromis sur la Foi ! Et les mois suivants n’ont fait que prouver qu’il a été fidèle à ce principe, malgré les fausses prophéties annonçant qu’il allait compromettre la Fraternité. Si on entend au contraire par « Rome conciliaire » une autre structure ecclésiale que celle de l’Église Catholique, alors on doit dire que ces personnes avaient une conception fausse de la situation ecclésiale, une conception autre que celle de Mgr Lefebvre ! Non, Mgr Fellay n’est pas « un père dévoyé », mais bien plutôt un père fidèle (avec un petit nombre d’enfants rebelles !)



POUR LA ROME CATHOLIQUE



Ajoutons, et cet argument est fondamental, que la position essentielle de Mgr Lefebvre n’est pas d’abord une position contre mais d’abord une position pour. C’est parce qu’il était pour une fidélité totale à la Foi Catholique de toujours, que Mgr Lefebvre était contre les nouveautés conciliaires. Cette attitude d’abord pour puis contre est manifeste dans sa fameuse Déclaration : « Nous adhérons de tout cœur, de toute notre âme à la Rome catholique, gardienne de la Foi catholique et des traditions nécessaires au maintien de cette foi, à la Rome éternelle, maîtresse de sagesse et de vérité. Nous refusons par contre et avons toujours refusé de suivre la Rome de tendance néo-moderniste et néo-protestante qui s’est manifestée clairement dans le concile Vatican II et après le concile dans toutes les réformes qui en sont issues. » Mais ceux qui se posent d’abord contre une situation de modernisme triomphateur comme dans les années 70-80, ne savent plus se positionner dans une situation différente, telle qu’elle était sous Benoît XVI où il y a eu un effort (incomplet, mais réel) de corriger certaines déviations évidentes et de revenir à plus de tradition dans la liturgie et la vie de l’Eglise. Ils ne savent plus se positionner parce qu’ils n’avaient pas (ou ont oublié) de principe supérieur positif qui, lui, reste valable dans toute situation.



LA RESISTANCE INEPTE



Il y a une autre illusion bien fréquente chez ces critiques : ils comparent leur résistance à Mgr Fellay avec celle de Mgr Lefebvre aux nouveautés conciliaires, on les entend mettre en parallèle « la Révolution conciliaire, et la Révolution accordiste. ». Mais cette comparaison montre au contraire l’inanité de leur position. En effet cette comparaison tourne plutôt à un contraste saisissant ! Considérons trois aspects. Premièrement, Mgr Lefebvre a résisté aux nouveautés conciliaires après qu’elles furent introduites : c’est après le Concile et après la Nouvelle Messe qu’il a commencé son œuvre d’Écône ; c’est après Assise qu’il a fait les Sacres. Au contraire, c’est avant tout compromis, dans la peur d’un compromis à venir qui n’est jamais venu que ces critiques attaquent Mgr Fellay. Deuxièmement, considérons la magnitude de la cause : d’une part, le Concile, la Nouvelle Messe (et toute la réforme liturgique, car aucun sacrement n’a été épargné), et Assise : ce sont des scandales majeurs avec des dommages immenses pour des millions d’âmes. De l’autre côté, ce sont quelques paroles dans l’impromptu d’une interview et quelques autres occasions qu’on peut compter sur les doigts – à moins de ne considérer comme mauvais ce qui est substantiellement bon, à savoir la communion avec le successeur de Pierre dans l’ordre, du moment que soient respectés les deux principes de Mgr Fellay, pas de compromis sur la Foi, et protection des œuvres de la Tradition. Il y a là un tel contraste qu’on peut difficilement s’empêcher d’admirer l’aveuglement de ceux qui ne le voient pas. Troisièmement, Mgr Lefebvre n’a jamais exigé la démission de Paul VI, malgré la gravité des réformes conciliaires et liturgiques, ni de Jean Paul II malgré la gravité d’Assise ; mais ces critiques exigent la démission de Mgr Fellay… St Augustin enseigne que ce n’est pas les souffrances et la mort qui font le martyr, mais d’abord et avant tout « sa cause » : Mgr Lefebvre avait une « cause » juste et proportionnée pour sa résistance aux nouveautés conciliaires, liturgiques et œcuménistes ; mais les critiques de Mgr Fellay n’ont aucune proportion justifiant leur résistance qui n’est alors que rébellion.



LES ANTI-LIBÉRAUX LIBÉRAUX



Je disais au début qu’ « ils prétendent être anti-libéraux, alors qu’ils tombent eux-mêmes dans le défaut même qu’ils condamnent ». En effet, la caractéristique des libéraux est le refus de l’autorité, que ce soit l’autorité de la vérité dogmatique, l’autorité de la Loi divine, ou l’autorité hiérarchique. « Le libéral est un fanatique d’indépendance, il la prône jusqu’à l’absurdité, en tout domaine » voilà comment le définissait le chanoine Roussel, cité par Mgr Lefebvre (cf. Ils l’ont découronné, p.14). Or voici nos grands anti-libéraux qui proposent « des cellules indépendantes », i.e. une association entre eux… sans autorité ! Parce qu’ils n’ont pas su obéir, les voilà maintenant qui ne savent plus commander. Et puisque l’autorité vient d’en haut, s’étant coupé de leurs supérieurs légitimes, ils ont perdu toute autorité. Mgr Lefebvre au contraire avait fondé une Fraternité, comme une branche vivante bien « entée » sur le tronc de l’Église, par l’approbation canonique de Mgr Charrière, et donc avec un ordre hiérarchique légitime que les sanctions injustes n’ont pu détruire. Son œuvre avait donc une ligne d’autorité légitime, comme on en trouve dans toute œuvre vraiment d’Église… mais pas chez nos critiques. Et Mgr Lefebvre lui-même a su exercer cette autorité (entre autres pour expulser les sédévacantistes). Là encore on voit le contraste entre la résistance légitime de Mgr Lefebvre et la rébellion de nos critiques, qui, par leur refus de l’autorité, sont vraiment tombés dans le défaut qu’ils critiquaient.



Il y a une grande illusion à prétendre « s’appuyer sur le modèle de la paternité (qui inclut l’autorité) et non sur celui de la structure autoritaire en tant que telle », parce que en rejetant précisément cette « structure autoritaire », ils en arrivent, quoi qu’ils disent, à une paternité sans autorité, typique du libéralisme moderne. « Si ce n’est pas contradictoire, ce que j’envisagerais ce serait une structure sans autorité, mais avec paternité, avec paternité, oui! Ça c’est indispensable! » Malheureusement pour eux, c’est contradictoire ! Le mot même « autorité » vient du mot « auteur » ; un père qui ne serait pas l’« auteur » de ses enfants, ne serait pas vraiment père ! Un père qui refuserait d’avoir une vraie autorité sur ses enfants serait un père… libéral ! Il n’y a donc pas de vraie paternité sans autorité.



Ils font bien de dénoncer le libéralisme comme « une religion sans règles si ce n’est leur propre volonté. » Mais alors que font-ils avec une association libre de prêtres, association elle-aussi sans règles si ce n’est leur propre volonté ?



Prions pour qu’ils se corrigent et demandent humblement à réintégrer dans la Fraternité. Daigne St Joseph leur obtenir cette grâce !



François Laisney