Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

EN RECUADRO

QUE NO NOS ESCANDALICE LA PASIÓN DE LA IGLESIA


La vemos desfigurada, cargando la cruz y coronada de espinas.

Escarnecida por el mundo y traicionada por muchos que visten de blanco, de escarlata, de negro, de jean.

Pero es la Iglesia, y por eso debemos ver en ella a Nuestro Señor Jesucristo que revive la Pasión en su Cuerpo Místico.

Más que nunca permanezcamos fieles, sosteniendo la Tradición católica cuando tantos huyen pretextando: “No, no es la verdadera Iglesia”, o “La Iglesia ha quedado sin Cabeza Visible”.

Es el testamento que ha dejado nuestro venerado Monseñor Marcel Lefebvre a sus verdaderos herederos.


Ver nuestra entrada LA PASIÓN DE LA IGLESIA

19/7/14

EL CELIBATO NO ES UNA OCURRENCIA DEL CRISTIANISMO MEDIOEVAL, SINO PARTE DE LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA

YA LO HABÍAMOS ADELANTADO EN NUESTRA PÁGINA SOBRE EL CELIBATO.

AHORA EL CARDENAL BRANDMÜLLER CORRIGE AL PAPA BERGOGLIO.

¡NO ERA PARA MENOS!.


Publicado en CHIESA



Francesco habla, Scalfari transcribe, Brandmüller suspende

Como historiador de la Iglesia, el cardenal alemán confuta la tesis según la cual el celibato del clero sería una invención del siglo X. No, objeta: tiene origen con Jesús y los apóstoles. Y explica porqué



 



de Sandro Magister






ROMA, 19 de julio de 2014 – “Tal vez usted no sabe que el celibato fue establecido en el siglo X, es decir, 900 años después de la muerte de Nuestro Señor. La Iglesia católica oriental tiene la facultad, hasta ahora, de que sus presbíteros se casen. El problema ciertamente existe, pero no es de gran entidad. Se necesita tiempo, pero hay soluciones y las encontraré".

Esta es la respuesta sobre el tema del celibato del clero que el Papa Francisco ha dado a Eugenio Scalfari en la entrevista concedida al fundador del periódico "la Repubblica" y gurú de la intelectualidad laica italiana, publicada el domingo 13 de julio.

El mismo día, una nota del padre Federico Lombardi, director de la sala de prensa de la Santa Sede, ha precisado:

“Si bien se puede considerar que en su conjunto el artículo refleja el sentido y el espíritu del coloquio entre el Santo Padre y Scalfari, es necesario afirmar con fuerza lo que ya se había dicho en ocasión de una  'entrevista' precedente publicada en ‘Repubblica', es decir, que las expresiones individuales citadas, en la formulación referida, no pueden ser atribuidas con seguridad al Papa".

El padre Lombardi ha puesto en duda, sobre todo, que el Papa haya anunciado, a propósito de celibato del clero: “Encontraré las soluciones".

Pero no ha objetado nada sobre la otra afirmación puesta en boca del Papa, más temeraria aún, según la cual “el celibato fue establecido en el siglo X, es decir, 900 años después de la muerte de Nuestro Señor".

Un historiador de la Iglesia influyente como el cardenal alemán Walter Brandmüller, Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas durante más de veinte años, se ha sentido de hecho en la obligación de demostrar la falta de fundamento de la tesis.

Lo ha hecho con una intervención en el periódico "Il Foglio" del 16 de julio, reproducido a continuación de manera íntegra.

También la entrevista anterior de Scalfari a Francisco, publicada en "la Repubblica" el 1 de octubre de 2013,  había levantado dudas sobre su fiabilidad. Tanto es así que el 15 de noviembre sucesivo fue eliminada de la página oficial del Vaticano, en la que había sido incluida entre los discursos del Papa y donde a continuación, inexplicablemente, volvió a aparecer, traducida en cinco idiomas, para desaparecer de nuevo hace unos días.

El propio Scalfari admitió que acompañó el envío preliminar al Papa de su redacción de ese primer coloquio  – que no levantó objeciones y fue publicado tal cual – con una nota en la cual escribía, entre otras cosas:

“Tenga en cuenta que algunas cosas que Usted me ha dicho no las he incluido. Y que algunas cosas que incluyo como dichas por Usted, no me las ha dicho. Pero las he incluido para que el lector entiende quién es Usted".

Algunos meses después, un segundo coloquio entre Scalfari y Francesco no tuvo ninguna “traducción” periodística, por prudencial petición vaticana.

Pero después del tercer  coloquio, que ha tenido lugar el 10 de julio pasado, también esta vez sin grabación, el Papa habría dado de nuevo vía libre a Scalfari para que lo escribiese, con el resultado que hemos visto.

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NOSOTROS SACERDOTES, CÉLIBES COMO CRISTO

de Walter Brandmüller


Ilustrísimo Señor Scalfari,

aunque no tengo el placer de conocerle personalmente, quisiera volver sobre sus afirmaciones acerca del celibato contenida en su informe sobre su coloquio con el Papa Francisco, publicadas el 13 de julio de 2014 e inmediatamente desmentidas en su autenticidad por el director de la sala de prensa vaticana. Como “antiguo profesor” que ha enseñado historia de la iglesia en la universidad durante treinta años, deseo informarle sobre el estado actual de la investigación en este campo.

En especial, es obligatorio recalcar especialmente que el celibato no se remonta en absoluto a una ley inventada 900 años después de la muerte de Cristo. Más bien son los Evangelios según Mateo, Marcos y Lucas los que refieren las palabras de Jesús al respecto.

Mateo escribe (19, 29): “Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna”.

Muy similar es lo que escribe Marcos (10, 29): “Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí quedará sin recibir el ciento por uno”.

Más concreto es Lucas (18, 29ss): “El les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios,
quedará sin recibir mucho más al presente y, en el mundo venidero, vida eterna”.

Jesús no dirige estas palabras a las grandes masas, sino más bien a quienes envía para que difundan su Evangelio y anuncien la llegada del Reino de Dios.

Para cumplir esta misión es necesario liberarse de cualquier vínculo terreno y humano. Y visto que esta separación significa la pérdida de lo que se da por descontado, Jesús promete una “recompensa” más que apropiada.

A este punto se hace notar, a menudo, que el “dejar todo” se refería sólo a la duración del viaje de anuncio de su Evangelio y que una vez terminada la tarea los discípulos habrían vuelto con sus familias. Pero no hay rastro de esto. El texto de los Evangelios, aludiendo a la vida eterna, habla además de algo definitivo.

Ahora bien, visto que los Evangelios fueron escritos entre el 40 y el 70 d.C., sus redactores habrían quedado mal si hubieran atribuido a Jesús palabras a las cuales después no correspondía su conducta de vida. Jesús, de hecho, pretende que todos los que se han hecho partícipes de su misión adopten también su estilo de vida.

Pero entonces, ¿qué quiere decir Pablo cuando en la primera carta a los Corintios (9, 5) escribe: “¿No soy yo libre? ¿No soy yo apóstol? ¿Por ventura no tenemos derecho a comer y beber? ¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una mujer cristiana, como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas? ¿Acaso únicamente Bernabé y yo estamos privados del derecho de no trabajar?”? Estas preguntas y afirmaciones, ¿no dan por descontado que los apóstoles estuvieron acompañados por las respectivas esposas?

Aquí hay que proceder con cautela. Las preguntas retóricas del apóstol se refieren al derecho que tiene quien anuncia el Evangelio de vivir a expensas de la comunidad, y esto vale también para quien lo acompaña.

Y aquí se plantea, obviamente, la pregunta sobre quién es este acompañante. La expresión griega “adelphén gynaìka” necesita una explicación. “Adelphe” significa hermana. Y aquí, por hermana en la fe se entiende una cristiana, mientras “gyne” indica – más genéricamente – una mujer, virgen o esposa. En resumen, un ser femenino. Esto sin embargo hace imposible demostrar que los apóstoles estuvieran acompañados por las esposas. Porque si en cambio fuera así, no se entendería por qué se habla distintamente de una "adelphe" como hermana, por tanto cristiana. En lo que concierne a la esposa, es necesario saber que el apóstol la dejó en el momento en el que entró a formar parte del círculo de los discípulos.

El capítulo 8 del Evangelio de Lucas ayuda a aclarar las cosas. En él se lee: “Le acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes”. Por esta descripción parece lógico deducir que los apóstoles siguieron el ejemplo de Jesús.

Además, hay que volver a llamar la atención sobre el llamamiento empático al celibato y a la abstinencia conyugal hecha por el apóstol Pablo (1 Corintios 7, 29ss): “Os digo, pues, hermanos: El tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuviesen”. Y sigue: “El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido”. Esta claro que Pablo con estas palabras se dirige, en primer lugar, a los obispos y los sacerdotes. Él mismo se atuvo a este ideal.

Para demostrar que Pablo o la iglesia de los tiempos apostólicos no conoció el celibato se mencionan, a veces, las cartas a Timoteo e Tito, las denominadas cartas pastorales. Y en efecto, en la primera carta de Timoteo (3, 2) se habla de un obispo casado. Y repetidamente se traduce el texto original griego de la manera siguiente: “El obispo sea el marido de una mujer”, lo que se entiende como un precepto. Pero bastaría un conocimiento rudimentario del griego para traducir correctamente: “Por esto el obispo sea irreprensible, se case una sola vez (¡y debe ser marido de una mujer!), sea sobrio y sensato”. Y también en la carta a Tito se lee: “Un anciano (es decir, un sacerdote, obispo) debe ser integérrimo y estar casado una sola vez”.

Son indicaciones que tienden a excluir la posibilidad de que sea ordenado sacerdote-obispo quien, después de la muerte de su esposa, se haya vuelto a casar (bigamia sucesiva). Porque, a parte del hecho de que en esos tiempos no se veía de buen ojo un viudo que se volvía a casar, para la Iglesia se añadía además la consideración de que un hombre así no podía dar ninguna garantía de respetar la abstinencia, a la cual un obispo o sacerdote deben votarse.


LA PRÁCTICA DE LA IGLESIA POST-APOSTÓLICA


La forma originaria del celibato preveía, por consiguiente, que el sacerdote o el obispo continuaran la vida familiar, pero no la conyugal. También por esto se prefería ordenar a hombres de edad más avanzada.
El hecho que todo esto esté relacionado con antiguas y consagradas tradiciones apostólicas, lo testimonian las obras de escritores eclesiásticos como Clemente de Alejandría y el norteafricano Tertuliano, que vivieron en el siglo II-III después de Cristo. Además, una serie de edificantes novelas sobre los apóstoles son testigos de la alta consideración de la que gozaba la abstinencia entre los cristianos: hablamos de los denominados Hechos de los Apóstoles apócrifos, redactados en el siglo II y muy difundidos.

En el sucesivo siglo III se multiplicaron y fueron cada vez más explícitos - sobre todo en Oriente - los documentos literarios sobre la abstinencia de los clérigos. He aquí, por ejemplo, un pasaje extraído de la denominada Didascalia siríaca: “El obispo, antes de ser ordenado, debe ser puesto a prueba para establecer si es casto y si ha educado a sus hijos en el temor de Dios”. También el gran teólogo Orígenes de Alejandría (siglo III) conoce un celibato de abstinencia vinculante, un celibato que explica y profundiza teológicamente en diversas obras. Y hay, desde luego, otros documentos que podríamos citar como apoyo, cosa que, obviamente, aquí no es posible presentar.


LA PRIMERA LEY SOBRE EL CELIBATO


Fue el Concilio de Elvira de 305-306 quien dio a esta práctica de origen apostólico una forma de ley. Con el canon 33, el Concilio prohíbe a los obispos, sacerdotes, diáconos y a todos los otros clérigos relaciones conyugales con la esposa y les prohíbe, también, tener hijos. Por lo tanto, en esos tiempos se pensaba que abstinencia y vida familiar eran conciliables. Así también el Santo Papa León I, llamado León Magno, alrededor del año 450 escribió que los consagrados no tenían que repudiar a sus mujeres. Tenían que permanecer junto a las mismas, pero como “si nos las tuvieran”, escribe Pablo en la primera carta a los Corintios (7, 29).

Con el pasar del tiempo, se tenderá cada vez más a acordar el sacramento sólo a hombres célibes. La codificación llegará en la Edad Media, época en la que se daba por descontado que el sacerdote y el obispo eran célibes. Otra cosa es el hecho de que la disciplina canónica no siempre fuera vivida al pie de la letra, pero esto no debe asombrar. Como encontramos en la naturaleza de las cosas, también la observancia del celibato ha tenido, en los siglos, sus altos y bajos.

Es famosa, por ejemplo, la encendida disputa que tuvo lugar en el siglo XI, en tiempos de la denominada reforma gregoriana. En esa situación delicada se asistió a una rotura tan neta - sobre todo en las iglesias alemana y francesa - que llevó a los prelados alemanes contrarios al celibato a expulsar con la fuerza de su diócesis al obispo Altmann de Passau. En Francia, los emisarios del Papa encargados de insistir sobre la disciplina del celibato fueron amenazados de muerte y el santo abad Walter de Pontoise fue golpeado durante un Sínodo que tuvo lugar en París por los obispos contrarios al celibato y encarcelado. A pesar de todo ello, la reforma consiguió imponerse y se asistió a una renovada primavera religiosa.

Es interesante observar que la contestación al precepto del celibato surge siempre en concomitancia con señales de decadencia en la iglesia, mientras en tiempos de renovada fe y de florecer cultural se nota una observancia reforzada del celibato.

Y, desde luego, no es difícil extraer de estas observaciones históricas un paralelismo con la crisis actual.


LOS PROBLEMAS DE LA IGLESIA DE ORIENTE


Quedan abiertas aún dos preguntas que se planten frecuentemente. Una es la que se refiere a la práctica del celibato en la Iglesia católica del reino bizantino y de rito oriental, que no admite el matrimonio para obispos y monjes, pero lo concede a los sacerdotes, a condición de que se hayan casado antes de tomar los sacramentos. Y tomando precisamente esta práctica como ejemplo, hay quien se pregunta si no podría ser adoptada también por el Occidente latino.

A este propósito hay que recalcar, sobre todo, que precisamente en Oriente la práctica del celibato abstinente se ha considerado vinculante. Y fue sólo en el Concilio del año 691, el denominado "Quinisextum" o "Trullanum", cuando resultó evidente la decadencia religiosa y cultural del reino bizantino, llegando a la ruptura con la herencia apostólica. Este Concilio, influenciado en máxima parte por el emperador, que con una nueva legislación quería volver a poner orden en las relaciones, no fue sin embargo nunca reconocido por los Papas. La práctica adoptada por la Iglesia de Oriente se remonta precisamente a este momento. Después, cuando a partir de los siglos XVI y XVII, y sucesivamente, distingas Iglesias ortodoxas volvieron a la Iglesia de Occidente, en Roma se planteó el problema acerca de cómo comportarse con el clero casado de esas Iglesias. Los distintos Papas que se sucedieron decidieron, por el bien y la unidad de la Iglesia, no pretender ninguna modificación, por parte de los sacerdotes que habían vuelto a la Iglesia madre, de su modo de vivir.


LA EXCEPCIÓN DE NUESTRO TIEMPO


Basándose en una motivación similar se funda también la dispensa papal del celibato concedida - a partir de Pío XII - a los pastores protestantes que se convierten a la Iglesia católica y que desean ser ordenados sacerdotes. Esta regla ha sido recientemente aplicada también por Benedicto XVI a los numerosos prelados anglicanos que desearon unirse, en conformidad con la constitución apostólica "Anglicanorum coetibus", a la Iglesia madre católica. Con esta extraordinaria concesión, la Iglesia reconoce a estos hombres de fe su largo y a veces doloroso camino religioso, que con la conversión ha llegado a la meta. Una meta que, en nombre de la verdad, lleva directamente a los interesados a renunciar también al sustentamiento económico percibido hasta ese momento. Es la unidad de la iglesia, bien de inmenso valor, la que justifica estas excepciones.


¿HERENCIA VINCULANTE?


Pero a parte de estas excepciones, se plantea la otra pregunta fundamental, es decir: la Iglesia, ¿está autorizada a renunciar a una evidente herencia apostólica??
Es una opción que se toma en consideración continuamente. Algunos piensan que esta decisión no puede ser tomada sólo por una parte de la Iglesia, sino por un Concilio general. De este modo se piensa que, aunque sin implicar a todos los ámbitos eclesiásticos, al menos para algunos se podría aflojar la obligación del celibato, incluso abolirlo. Y lo que hoy parece aún inoportuno, podría ser realidad mañana. Pero si se quisiera hacer esto, se debería reproponer en primer plano el elemento vinculante de las tradiciones apostólicas. Y aún nos podríamos preguntar si, con una decisión tomada en sede de Concilio, sería posible abolir la fiesta del domingo que, si queremos ser escrupulosos, tiene menos fundamentos bíblicos que el celibato.

Por último, para concluir, permítaseme avanzar una consideración proyectada en el futuro: si sigue siendo válida la constatación de que cada reforma eclesiástica que merece esta definición debe surgir de un profundo conocimiento de la fe eclesiástica, entonces también la disputa actual sobre el celibato será superada por un conocimiento más profundo de lo que significa ser sacerdote. Y si se entiende y enseña que el sacerdocio no es una función de servicio, ejercida en nombre de la comunidad, sino que el sacerdote - en virtud de los sacramentos recibidos - enseña, guía y santifica "in persona Christi", tanto más se entenderá que precisamente por esto él asume también la forma de vida de Cristo. Y un sacerdocio así entendido y vivido volverá de nuevo a ejercer una fuerza de atracción sobre la élite de los jóvenes.

Respecto al resto, es necesario aceptar que el celibato, así como la virginidad en nombre del Reino de los Cielos, seguirán siendo siempre, para quien tiene una concepción secularizada de la vida, algo irritante. Pero ya Jesús decía a este propósito: “Quien pueda entender, que entienda”.

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El periódico en el que el cardenal Brandmüller ha publicado su intervención, el 13 de julio de 2014:

> Il Foglio

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17/7/14

ENTRE EL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO





Hay un optimismo ciego, francamente estúpido, en quienes desconocen que, desde la Ascensión del Señor, nos hallamos en los últimos tiempos, y por el contrario se entregan a una fiesta mundana en la que abrazan las novedades que se suceden y aprecian que la "dinámica eclesial" avanza siempre, aunque ya no se reconozcan como católicos o estimen que la Iglesia es sólo un camino más hacia el Señor.

Hay, también, un pesimismo obcecado en quienes, a conciencia de que estamos en los últimos tiempos, se atribuyen la exclusiva y original interpretación de sus signos, viven atentos a cualquier novedad que parezca confirmar sus predicciones, se rebelan ante cualquier autoridad en la Iglesia y resisten sistemáticamente cualquier modificación, aunque más no sea de rúbricas (como la que introdujo Juan XXIII en el Misal del ahora llamado rito extraordinario), pues estiman que afecta la identidad católica y contribuye, de una forma u otra, al desmoronamiento de la Iglesia.

No nos contamos en esos extremos tremendos. Más bien advertimos que el buen católico debe permanecer fiel a la Tradición de la Iglesia, pero respetar su autoridad, sus instituciones y sus decisiones en cuanto no la contradigan, en cuanto no resulten enteramente incompatibles con el legado que hemos recibido de Nuestro Señor. Dios escribe derecho sobre las líneas torcidas de los hombres, y su Voluntad prevalecerá siempre sobre la que quieran oponer los malvados; "los cielos y la tierra pasarán, pero su Palabra no pasará". Los ángeles rebeldes fueron condenados, y los hombres en rebeldía tendrán el mismo fin.

¿Somos, acaso, moderadamente optimistas o moderadamente pesimistas? Pues sí; lo somos, mas en ambas direcciones, porque somos realistas y nos asisten razones. 

Nuestro optimismo se sustenta en la confianza que tenemos en la Divina Providencia, en que Nuestro Señor estará con su Iglesia en la tierra hasta la consumación de los siglos, en que las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella, y en que la Iglesia está donde Pedro, cuyo Magisterio es infalible en cuanto sigue la Revelación y la Tradición, y con total seguridad cuando se pronuncia de manera solemne con las condiciones requeridas para ello. Es por eso que negamos que la Silla Pontificia esté vacante, y que las palabras y los actos del Sumo Pontífice estén sistemáticamente reñidos con lo que la Iglesia ha creído y transmitido siempre.

Nuestro pesimismo mira a la acción que despliegan los agentes del Infierno, ya que el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia, según expreso reconocimiento que hizo alguien que le abrió puertas y ventanas y está próximo a ser beatificado. Sobre todo, a ese empeño caprichoso y peligroso que han venido en llamar "ecumenismo", y que hace estragos en el catolicismo so pretexto de invitar a quienes no lo son, invitacíon sistemáticamente rehusada por los destinatarios pero que ha acarreado muy grave confusión en los mismos católicos, en quienes antes conocían muy bien el camino de Salvación y hoy aceptan cualquier novedad, cualquier ocurrencia, cualquier herejía en nombre de la libertad religiosa, la igualdad de credos, y la fraternidad universal de los "creyentes".

Entre el optimismo y el pesimismo, aún moderados, suelen producirse colisiones, y explican disensos y desencuentros en quienes tienen voluntad firme de perseverar en la Iglesia de siempre. Lamentablemente, hay personas débiles y propensas a oír las voces de alarma que dan los tremendistas del pesimismo, en nombre de cualquiera de sus hipótesis y teorías, y se dejan deslizar fuera de la Iglesia con argumentos varios que se visten de razones que excluyen otras y terminan siendo sinrazones. No vamos a extendernos al respecto, pero a la vista está el daño enorme que está haciendo el cisma de quienes se dicen "Iglesia" y están fuera de ella, el llamado sedevacantismo, y la rebeldía sistemática de los que dicen estar en la resistencia.

Esto último explica que haya quienes, reconociéndose católicos "tradicionalistas", vivan atentos a las noticias, las busquen con avidez en cualquier medio de prensa o cualquier bitácora que las ofrezca, aún sin reparar en la seriedad y rectitud de quienes los dirigen, y sus estados de ánimo vayan al compás de trascendidos, rumores o mentiras que tejen quienes especulan con ellas para favorecer sus posiciones o sus privilegios.

Nosotros mantenemos esta bitácora para alertar al respecto. No importa si son muchas o pocas las visitas que recibimos, aunque las apreciemos desde luego. Lo que importa es advertir a los católicos de buena fe sobre lo que viene sucediendo en la Iglesia, de la que formamos parte, pero a la vez contrarrestar -de alguna manera- el gran perjuicio que ocasionan los que se visten de "tradición católica" para arrastar al pesimismo, al desánimo, al celo amargo, a la tristeza negra, a la desesperación.

12/7/14

A ESTA DOCTRINA HETERODOXA PERTENECÍAN OBISPOS Y PRESBÍTEROS QUE INSTIGARON A LA SUBVERSIÓN CRIMINAL EN HISPANOAMÉRICA

HAY QUIENES PRETENDEN MANTENER LA VIGENCIA DE ESA DOCTRINA HETERODOXA.

Y SE PRECIAN DE LO HETERODOXA QUE ES ...¡EN NOMBRE DE CRISTO!

UNA MANERA DE FALSEAR EL EVANGELIO, QUE PRACTICARON SILVA HENRÍQUEZ EN CHILE, HELDER CÁMARA EN BRASIL, ENRIQUE ANGELELLI EN ARGENTINA, ENTRE OTROS QUE NO PERTENECEN A LA HISTORIA DE LA IGLESIA SINO A LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL.


Publicado en EL PERIÓDICO.COM


LA VIGENCIA DE UNA DOCTRINA HETERODOXA


 JUAN JOSÉ TAMAYO

Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica'.

Una realidad viva y muy activa

La teología de la liberación perdura como una corriente creativa y plural del pensamiento cristiano

«Efectivamente, las figuras relevantes de la teología de la liberación son personas ancianas y, como tal, como la expresión de lo que fue, está muy anciana, sino es que ya está muerta... Hoy en día no está más el tema de la teología de la liberación, que había sido planteada con una base sociológica que no cuadraba con la base teológica».



No son afirmaciones estas de sectores lefebvristas o neoconservadores, ni de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Han sido pronunciadas por monseñor Carlos Aguiar Retes, todopoderoso presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en un momento tan significativo como el encuentro del CELAM con el papa Francisco, cuando el Vaticano está dando muestras de acercamiento a dicha teología.




Ante las críticas recibidas por tamaño desprecio hacia la teología de la liberación (TL), el arzobispo Aguiar ha querido matizarlas con unas declaraciones a Noticelam, que, a mi juicio, han puesto más en evidencia su rechazo hacia dicha teología. Critica la existencia de una corriente basada «en el análisis marxista que llevó a una ideologización del mensaje evangélico» y defiende la necesidad de redireccionarla con el desarrollo de «una teología de la liberación con una base bíblico espiritual».




¿Qué revelan unas y otras afirmaciones: ignorancia, manipulación o intento confundir el deseo con la realidad? Fuere una cosa, otra, la tercera, o las tres a la vez, me gustaría informar al presidente del CELAM del estado actual de la TL, muy lejos de la ancianidad y mucho más aún de la muerte. La TL es una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. No es, por tanto, una sucursal de la teología elaborada en el norte. Todo lo contrario: ha quebrado el eurocentrismo teológico.




Viene siendo objeto de sospecha desde sus orígenes, y muy especialmente durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto II. Ha recibido acusaciones de lo más gruesas e indemostrables como defender la violencia, ser una sucursal del marxismo, introducir la lucha de clases en la Iglesia... Muchos de sus cultivadores han sido condenados, destituidos de sus cátedras y sus libros sometidos a censura. La más grave de las condenas fue la dictada en la instrucción sobre algunos aspectos de la TL, redactada en el año 1984 por el cardenal Ratzinger y ratificada por Juan Pablo II.






A pesar de la persecución de que ha sido objeto, no se ha rendido a la ortodoxia vaticana, ni ha renunciado a sus primeras intuiciones ni al principio-liberación, pero tampoco se ha quedado en la foto fija de sus orígenes, ya que no es una teología perenne, inmune a los cambios, ni de la razón pura, sino una teología de la razón práctica, que se reformula y reconstruye en los nuevos procesos de liberación.




Lo mismo que la TL en sus orígenes quiso responder a los desafíos del continente latinoamericano de entonces, sigue haciéndolo hoy y se elabora a partir de los nuevos sujetos que están emergiendo y protagonizan los cambios estructurales en la sociedad y las religiones: las mujeres doble o triplemente oprimidas, la Tierra, sometida a la depredación del sistema de desarrollo científico-técnico de la modernidad, el campesinado sin tierra, los pueblos indígenas y las comunidades afroamericanas, humilladas durante siglos de dominación imperial, las colectividades excluidas por mor de la globalización neoliberal, las religiones olvidadas, las identidades sexuales no reconocidas.




Son todas ellas alteridades negadas que conforman los diferentes rostros de la pobreza y a quienes la TL reconoce como sujetos activos, que están contribuyendo a la superación del racismo, el sexismo, el clasismo, la homofobia, los fundamentalismos y a la lucha contra los etnocidios, geno-cidios y biocidios causados por el paradigma de desarrollo occidental. De aquí han surgido nuevas tendencias teológicas de la liberación: teología feminista, indígena, afrodescendiente, campesina, ecológica, teología del pluralismo religioso... Todo un mosaico que conforma el plural panorama de la TL, que no es una anciana moribunda, sino que sigue viva y activa. Hoy está presente en el Foro Social Mundial, donde ha creado su espacio religioso alter-globalizador, el Foro Mundial de Teología y Liberación.




Si Aguiar Retes quiere enterrarla, lo hará con una realidad viva, y eso es un delito más grave que el de considerarla anciana o muerta. ¡Qué lejos está de los obispos que iniciaron el paradigma de la Iglesia de la liberación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín en 1968!

EL MODELO QUE SIGUE EL PAPA FRANCISCO

UN MODELO QUE DEJA INTERROGANTES.

INDUDABLEMENTE ES UN MODELO DE SANTIDAD.

PERO ... ¿ES EL MODELO PARA UN PAPA SANTO? 


Publicado en CHIESA






¿Celestino V un papa modelo? La leyenda y la realidad



Junto a san Francisco, Jorge Mario Bergoglio ha elegido como su guía a san Pedro de Morrone, Papa durante pocos meses a los 85 años de edad. Pero según los historiadores ese pontificado fue desastroso



 



por Sandro Magister



 


 ROMA, 12 de julio de 2014 – "Estos dos santos han dado el ejemplo. Sabían que como clérigos – uno era diácono y el otro obispo, obispo de Roma – los dos debían dar el ejemplo de pobreza, de misericordia y de despojo total de sí mismos".

Es de este modo que Jorge Mario Bergoglio ha indicado como su modelo a dos santos: no sólo el previsible Francisco, de quien tomó el nombre, sino también el inesperado Pedro de Morrone, Papa durante pocos meses, en el año 1294, con el nombre de Celestino V.

Lo hizo el 5 de julio en Isernia, ciudad que reivindica los orígenes de Celestino V, en el día aniversario de la elevación al papado de este santo.

Aquí está justamente la novedad. Como Papa, Celestino V jamás ha sido particularmente apreciado por sus sucesores antiguos y recientes. Más bien lo han recordado y admirado por su “humilde” renuncia al pontificado y más todavía por su anterior vida santa como ermitaño.

Por el contrario, Francisco ha celebrado y señalado como su modelo a Celestino V, justamente como “obispo” de Roma y pontífice. Por haber efectuado – dijo – con su despojo de sí y con la primacía dada a la misericordia de Dios, una elección “contracorriente, no sólo como ascesis personal sino como testimonio profético de un mundo nuevo".

En efecto, en torno a Celestino V floreció rapidísimo la leyenda, antes que fuese hecho santo en el año 1313.

Escribe su más acreditado biógrafo, el historiador alemán de la Iglesia, Peter Herde, en el documentadísimo perfil de Pedro de Morrone-Celestino V, publicado por él en la calificada "Enciclopedia dei papi", editada en Italia por el Instituto Treccani, síntesis de una biografía más amplia aceptada y apreciada también por los más encendidos "celestinianos":

"Se comenzó muy pronto a individualizar en Pedro-Celestino, sobre la base de la estela de las especulaciones escatológicas de Joaquín de Fiore, a ese Papa angélico que, según las profecías difundidas a partir de la mitad del siglo XIII, habría inaugurado la época de los monjes, purificado la Iglesia, reconquistado Jerusalén y preparado el retorno de Cristo".

Pero ésta es la leyenda, porque si se lee el capítulo de la biografía de Herde sobre el brevísimo pontificado de Celestino V, la realidad que aparece es muy diferente.

Es muy distinta también de la idealización que el papa Francisco ha hecho del pontificado de ese predecesor suyo.

Pedro de Morrone fue elevado al papado el 5 de julio de 1294 con el voto unánime de una docena de cardenales, luego de un tormentoso cónclave que duró más de dos años.

En ese momento él tenía 85 años. Consagrado a la vida ermitaña, había fundado una congregación de monjes, posteriormente llamados Celestinos, incorporada a la Orden benedictina y rápidamente enriquecida con iglesias, monasterios y tierras agrícolas al sur de Roma, gracias a numerosas donaciones.

Pedro de Morrone fue totalmente ajeno a las maniobras que llevaron a su elección como Papa. Escribe Herde:

"Los cardenales intentaron elegir en él a un candidato de compromiso como solución de transición, escogiendo un eremita inexperto, muy adelantado en años, quien prometía ser un Papa no demasiado severo. Fue por cierto una decisión insensata, porque Pedro carecía de todas condiciones para dirigir la Iglesia con éxito: el conocimiento del complicado aparato curial, del Derecho Canónico, de los problemas espirituales y políticos. Además, era demasiado viejo para poder adaptarse a las nuevas tareas".

Al enterarse de su elección, en su ermita de Sulmona, Pedro de Morrone fue presa del pánico, pero aceptó cuando le dijeron que, si la rechazaba, cometería pecado mortal. El que lo sostuvo y lo tranquilizó en su nueva tarea fue sobre todo un monarca en quien depositaba gran confianza: Carlos II de Anjou, rey de Nápoles y sobrino de Luis IX, el santo rey de Francia, que desde allí en adelante ejerció una pesadísima influencia sobre el anciano.

Carlos II organizó la ceremonia de coronación del nuevo Papa, pero no en Roma – donde Celestino V no residió jamás – sino en L’Aquila, ciudad que estaba dentro de sus dominios. Pedro hizo su ingreso sentado en el lomo de un asno, tomando el ejemplo de Cristo, generando en el pueblo la idea que finalmente había llegado el Papa angélico de las profecías. Después se estableció en Nápoles, la capital, donde el rey de Anjou lo rodeó con hombres propios, además de llenar con privilegios reales los monasterios fundados por Pedro, que no los rechazó, aunque personalmente siguió manteniendo una vida austera, en una celda arreglada expresamente por él en Castelnuovo.

El 18 de setiembre Celestino V creó nuevos cardenales. A propósito de ello escribe Herde:

"El largo cónclave había demostrado la necesidad, pero también Carlos II debió haber impulsado al Papa a dar este paso. Era muy importante para el rey introducir personas de su confianza en el colegio cardenalicio, también en previsión del próximo cónclave. Las facciones nobiliarias romanas no vieron reforzadas sus propias filas, más bien, entre los nuevos cardenales ni siquiera uno provenía del Estado de la Iglesia. De los doce cardenales creados por Celestino (el número doce se refería, en sentido escatológico, al número de los apóstoles) solamente cinco eran italianos: Tomás, de Ocre, y Francisco, de Atri, ambos frailes de la congregación del Papa, el benedictino Pedro de L’Aquila, obispo de Valva y Sulmona, el napolitano Landolfo Brancaccio, hombre de confianza del rey de Anjou, y Guillermo Longo, de Bérgamo. Entre los siete franceses hubo dos monjes que Celestino jamás había visto".

Escribe también el historiador alemán:

"Era cada vez más evidente que el ingenuo anciano no estaba en condiciones de gobernar la Iglesia. En la 'plenitud de su simplicidad', como destacaron sus adversarios, distribuyó beneficios, dignidades y prebendas personales. Su honradez fue explotada cínicamente por cardenales como Jacobo Colonna y Hugo Aycelin y por funcionarios de la curia. En esta situación comenzaron a criticarlo también los que hasta entonces lo habían apoyado. Jacobo de Todi, en una de sus loas, le advirtió respecto a los peligros inherentes a su oficio".

Es por eso que Celestino V comenzó a pensar él mismo en su dimisión. Sus proyectos de abdicación fueron examinados escrupulosamente desde el punto de vista jurídico. Y el 13 de diciembre, en Castelnuovo de Nápoles, leyó su declaración de renuncia frente a los cardenales reunidos. Se despojó de las vestiduras pontificias y se puso de nuevo la túnica gris de su congregación: el Papa había vuelto a ser Pedro de Morrone. Su pontificado duró cinco meses y nueve días. Falleció el 19 de mayo de 1296 a los 87 años de edad.

10/7/14

LO QUE VERDADERAMENTE IMPORTA EN ESTA HORA DE CONFUSIÓN

MÁS DE SEIS MILLONES DE ROSARIOS EN UNA CRUZADA POR LA CRISTIANDAD.

SABEMOS QUE POR ESTO NOS LLAMAN "PELAGIANOS".

NO SABEMOS EL PORQUÉ.

QUIZÁS EL PAPA FRANCISCO NOS LO EXPLIQUE.

CLARO, LO HARÁ CUANDO SUS MÚLTIPLES OCUPACIONES ECUMÉNICAS Y DEPORTIVAS SE LO PERMITAN.

Publicado en DICI
 Versión en francés.

Monde : Résultats de la croisade du rosaire 2014





7_croisade_rosaire


La croisade du rosaire qui s’est achevée le 8 juin 2014, en la fête de la Pentecôte, a permis de recueillir plus de 6 millions de chapelets, au lieu des 5 millions demandés (voir DICI n°287 du 20/12/13). Voici le décompte des résultats par pays, à la date du 3 juillet ; ces chiffres seront complétés par les résultats qui parviennent encore à la Maison générale. On peut d’ores et déjà noter la générosité fervente des districts d’Asie (2.094.757) et des Etats-Unis (1.660.141).

Maison générale et séminaires :
Menzingen9 513
Ecône23 025
Winona15 718
Zaitzkofen18 960
Flavigny10 814
Goulburn8 735
La Reja11 285
Salvan (noviciat des oblates)5 463
Montgardin (maison de repos pour les prêtres)2 458
Divers4 349

Districts :
Afrique145 122
Allemagne383 652
Amérique du Sud100 360
Asie2 094 757
Australie187 504
Autriche48 218
Belgique38 395
Canada82 188
Etats-Unis1 660 141
France532 502
Angleterre45 553
Italie44 000
Mexique149 029
Suisse154 685
Espagne28 172
Pays de l’Est485 530

Carmels :
Quiévrain5 591

Résultat total : 6 295 719

AHORA INTENTAN DEVALUAR LAS ÚLTIMAS CANONIZACIONES

PORQUE ESTE REPORTAJE QUIERE QUITAR DRAMATISMO AL IMPACTO QUE HA PRODUCIDO LA RECIENTE CANONIZACIÓN DE LOS PAPAS JUAN XXIII Y JUAN PABLO II, ES DECIR LA CANONIZACIÓN DEL CONCILIO VATICANO II.

 

UNA CANONIZACIÓN QUE HA CAUSADO PERPLEJIDAD EN LOS CÍRCULOS CATÓLICOS PROBOS, Y HA PUESTO EN CUESTIÓN LA AUTORIDAD PONTIFICIA EN LA MATERIA.

 

Publicado en VATICAN INSIDER




¿Canonizaciones infalibles?

    

La tesis de monseñor Giuseppe Sciacca, secretario adjunto de la Signatura apostólica: «Proclamar santos es típica expresión del primado pontificio, pero no forma parte de la infalibilidad tal y como fue definida por el Concilio Vaticano I»

 

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

¿Cuando el Papa proclama un nuevo santo, extendiendo el culto a toda la Iglesia, es infalible? Muchos teólogos, la mayoría, creen que sí, y esto es lo que normalmente se dice y se enseña. Interrogamos al respecto al obispo Giuseppe Sciacca, famoso canonista y secretario adjunto del tribunal de la Signatura Apostólica.


¿El Papa es infalible cuando proclama un nuevo santo?

«Según la doctrina común y prevalente, el Papa, al proceder con una canonización, es infalible. Como se sabe, la canonización es la sentencia con la que el Pontífice declara solemnemente que un beato goza de la gloria del cielo y extiende su culto a la Iglesia universal, preceptiva y definitivamente. No se discute, pues, si la canonización es expresión del primado de Pedro. Pero al mismo tiempo no debería considerarse infalible según los criterios para la infalibilidad que encontramos definidos en la constitución dogmática “Pastor aeternus” del Concilio Vaticano I».

¿Esto significa que, según su opinión, el Papa puede equivocarse al proclamar un santo?

«No he dicho esto. No pretendo negar que la sentencia emitida en las causas de canonización tenga un carácter definitivo; sería temerario (es más, impío) afirmar que el Papa puede errar. Pero lo que digo es que la proclamación de la santidad de una persona no es una verdad de fe, porque no pertenece al conjunto de las definiciones dogmáticas y no tiene como objeto directo o explícito ninguna verdad de fe o de moral, contenida en la revelación, sino solamente un hecho indirectamente relacionado. No es casual que ni el Código de derecho canónico de 1917 ni el Código actual ni el Catecismo de la Iglesia católica expongan  la doctrina de la Iglesia sobre las canonizaciones».


Monseñor, pero hay que reconocer que la mayor parte de quienes apoyan la infalibilidad cuentan con un aliado considerable: Santo Tomás…

«Claro, lo sé muy bien. Tomás de Aquino es el autor más prestigioso que sostiene esta tesis. Pero hay que decir que el uso del lenguaje y del concepto de infalibilidad en épocas tan lejanas del siglo XIX, es decir del Concilio Vaticano I, corre el riesgo de caer en el anacronismo. Santo Tomás situaba la canonización a mitad de camino entre las cosas de la fe y los juicios sobre los hechos particulares que pueden ser contaminados por falsos testimonios, a pesar de concluir que la Iglesia no podía equivocarse: sostenía, efectivamente, que “es pío creer que el juicio es infalible”. He dicho, y repito, que la “Pastor aeternus” define rigurosamente y acota el concepto de infalibilidad pontificia que, anteriormente, podía absorver y contener o ser asimilado al concepto de “inerrancia” o “indefectibilidad” de la Iglesia. La canonización es como una doctrina a la que no es lícito oponerse, pero que no se define “de fe” en cuanto debe ser necesariamente creída por todos los fieles».


¿Y qué hacemos con las palabras de Papa Benedicto XIV (Próspero Lambertini), que en su “De servorum Dei beatificatione et beatorum canonizazione” afirma que “suena a herejía” la tesis de la no infalibilidad?

«Es una tesis no vinculante, pues forma parte de su obra de gran canonista, pero en el ámbito de doctor privado. No tiene que ver con su magisterio pontificio».

Pero también en una nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de mayo de 1998, se alude a la infalibilidad en las canonizaciones.

«Se trata de un pasaje claramente explicativo, y no definitorio en relación con los contenidos. El argumento recurrente según el cual la Iglesia no puede enseñar o favorecer el error es intrínsecamente débil en este caso. Pero decir que un acto no es infalible no significa afirmar que sea un acto erróneo o que necesariamente engañe. De hecho, el error podría haber sido muy raro o incluso nunca haber existido. La canonización, sobre la que todos admiten que no deriva inmediatamente de la fe, nunca es una verdadera definición en materia de fe o de costumbres…».

¿Hay elementos históricos que autoricen su postura?

«Me parece que revela la autoconsciencia, por lo menos problemática, que los Papas tenían de la infalibilidad en las canonizaciones la fórmula de la llamada “protestatio”, en vigor hasta el Pontificado de León X. Los Pontífices, inmediatamente antes de proceder al acto de la canonización, afirmaban solemne y públicamente que no pretendían hacer nada que fuera en contra de la fe, de la Iglesia católica o del honor de Dios. También se pueden citar las breves oraciones que monseñor Antonio Bacci, después cardenal y gran cultor del “stylus Curiae”, pronunciaba en nombre del Papa durante los ritos de canonización en San Pedro, después de la preparación del abogado consistorial, con expresiones que no siguen la tesis “infalibilista”, por ejemplo “inerrans oraculum” (inerrante, no infalible oráculo), “immutabile sententiam” (inmutable, no infalible sentencia), "expectatissimam sententiam" (esperadísima, no infalible sentencia). Aún más; un historiador como Heinrich Hoffmann admite que una objeció sobre la infalibilidad podría provenir (dentro del entonces rito de canonización en vigor hasta la reforma de Pablo VI) del hecho de que inmediatamente antes de la solemne delcaración, los Pontífices manifestaran algún recelo, “mentem vacillantem”, invocando "specialem Sancti Spiritus assistentiam" (una asistencia especial del Espíritu Santo)».

Perdone, pero, entonces, ¿qué es la canonización?

«Es la clausura definitiva e irreformable de un proceso, es la sentencia final de un íter procesual histórico y canónico, relacionado siempre con una cuestión de hecho, histórica. Englobarla en la infalibilidad significaría extender la infalibilidad misma mucho más allá de los límites definidos por el Concilio Vaticano I».


Pero en la actualidad, en el instante de la proclamación, el Papa dice “decernimus e definimus”, es decir “decretamos y definimos”. Suena a una “definición”…

«Es por ello que comparto la tesis de algunos canonistas autorizados que sugieren evitar la fórmula utilizada para la definición de las verdades de fe y que proponen la fórmula, más correcta, de “declaramus”, es decir “declaramos”. Y, de hecho, como escribe un teólogo “clásico” de la escuela romana del siglo pasado, como monseñor Antonio Piolanti, entre las condiciones necesarias para identificar la infalibilidad se exige que el Pontífice manifieste explícitamente, de alguna manera (como sucedió en 1854 con la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, o en 1950 con el de la Asunción), en el “stylus” de la fórmula, además del contexto, la intención de proponer a toda la Iglesia, como dogmática, una verdad contenida en el depósito de la revelación».

LA ARGENTINA NOS DUELE

MIENTRAS CUARENTA MILLONES DE HABITANTES CORREN TRAS UN BALÓN DE FÚTBOL, LOS TRIBUNALES SIGUEN CONDENANDO A LOS JEFES MILITARES QUE DERROTARON, HACE TREINTA Y CINCO AÑOS,  A QUIENES TOMARON ARMAS CONTRA LA NACIÓN EN NOMBRE DEL SOCIALISMO "LIBERADOR".


AHORA DESCUBREN QUE UN ACCIDENTE, EN QUE PERDIÓ LA VIDA UN AMIGO DE LOS ENTONCES INSURGENTES, EL OBISPO ANGELELLI, FUE UN CRIMEN.

 

NO DESCARTAMOS QUE, EN LA DEFENSA DE LA NACIÓN, NUESTROS HOMBRES DE ARMAS HAYAN COMETIDO EXCESOS, Y HASTA ALGÚN CRÍMEN DE GUERRA.

 

LO QUE REPUDIAMOS ES QUE SE PERSIGA SISTEMÁTICAMENTE A LOS MILITARES VICTORIOSOS, Y QUE LA MUERTE DE CADA INSURGENTE SEA CONSIDERADA UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.

 

LAMENTABLEMENTE, LA PRENSA OFICIOSA VATICANA SIRVE A ESTA CAMPAÑA, COMO SE ADVIERTE EN EL ARTÍCULO QUE SIGUE.

 

Y DICEN QUE CON EL BENEPLÁCITO DEL ACTUAL PONTÍFICE, QUE HABRÍA APORTADO "PRUEBAS" DIRIMENTES. 



Publicado en VATICAN INSIDER




Argentina; cadena perpetua para los ex-militares culpables de la muerte de Angelelli



  
Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella
  



El juicio concluyó con una sentencia de condena para los imputados Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella


ALVER METALLI
BUENOS AIRES

A las 15.30, hora argentina, el destino de los dos imputados quedó decidido. Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a cadena perpetua, como solicitaba el Fiscal federal, que ya no podrán cumplir en arresto domiciliario sino en una cárcel común, que en principio será la de Bower, de la ciudad de Córdoba. Otros tres acusados, entre ellos el general Videla, fallecieron antes de que comenzara el juicio. El asesinato del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, ocurrido el 4 de agosto de 1976, y el intento de homicidio del sacerdote que conducía el automóvil, Arturo Pinto, se consideran probados de manera definitiva por los jueces del Tribunal Federal formado por José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Juan Carlos Reynaga. En setiembre, el día 12 a las 9.30 de la mañana, se darán a conocer los fundamentos  de la sentencia, con la reconstrucción de los hechos, la posición de cada uno de los imputados y el móvil que se les atribuye.

La agencia oficial Telam al dar la noticia de la sentencia hizo notar el “imprevisto impulso del Vaticano” cuando el Papa Francisco envió “dos documentos secretos” que según la agencia “resultaron un significativo aporte a la causa”. Se refiere al material que Bergoglio hizo llegar al sucesor de Angelelli, el actual obispo de La Rioja Marcelo Daniel Colombo, que consiste en una carta firmada por Angelelli y un informe sobre el asesinato de dos sacerdotes de su diócesis. La carta fue escrita por Angelelli en julio de 1976 y enviada ese mismo mes al nuncio apostólico en Argentina, Pio Laghi, muerto en 2009, que siempre negó haberla recibido. “Estamos permanentemente obstaculizados para cumplir con la misión de la Iglesia”, afirmaba el obispo pocos días antes de ser asesinado mientras viajaba por la ruta 38, cerca del paraje Punta de los Llanos. “Personalmente, los sacerdotes y las religiosas somos humillados, requisados y allanados por la policía con orden del Ejército”. El documento se titula “Crónica de los hechos relacionados con el asesinato de los padres Longueville Gabriel y Murias Carlos”, los dos sacerdotes asesinados el 18 de julio de 1976 en la localidad de Chamical, perteneciente a la diócesis de Angelelli.

Durante la noche anterior a la sesión conclusiva del tribunal, cientos de personas confluyeron en la catedral de la ciudad de La Rioja, el santuario de San Nicolás, convocadas por Mons. Colombo, quien declaró que no esperaba “renconr o venganza” sino “verdad” y una “sentencia justa”. También ha recordado, confirmando el material que llegó de Roma, que “Angelelli padecía ataques e injustas acusaciones, mientras se le impedía el libre ejercicio de su ministerio pastoral”.

Angelelli “no podía aceptar la sugerencia de tomar distancia, de cuidar su propio pellejo, de dejar a su rebaño”, afirmó Colombi aludiendo probablemente a consejos de origen eclesial que le hacían en este sentido. “Presentía los peligros que se cernían sobre él, pero obraba movido por el Evangelio de Jesucristo en su compromiso personal e irrenunciable a favor de los hombres”.














4/7/14

SOBRE LAS CONVERSACIONES TRUNCAS ENTRE EL PAPADO Y LA FSSPX

Publicado en RORATE CAELI
Original en inglés.
Ofrecemos una traducción provisoria que nos brinda Internet.


ORIGINAL

Special guest-post:
"Pope Francis and the Society of Saint Pius X"
by Don Pio Pace

Following his very widely read first op-ed here , we are very honored to post this new article by a very wise, knowledgeable, and highly influential cleric, writing under the pen name of don Pio Pace.

His second contribution is one that is dear to the heart of all true Catholics of good will: what really happened with the Society of Saint Pius X in the final weeks of the Ratzinger pontificate? And, most importantly for the moment, what can we truly expect on this subject during the Franciscan pontificate?

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Pope Francis and the Society of Saint Pius X

a guest-post by Fr. Pio Pace


I n the seemingly endless soap opera of the reconciliation between Rome and the Society of Saint Pius X, an extraordinary historic offer presented itself in February 2013. A missed opportunity . It happened after the announcement of the resignation of Benedict XVI, on February 12, 2013: a personal prelature for the SSPX, a Prelature of Saint Pius X, that had been the object of the negotiations that had been interrupted in June 2012, was once again proposed to Bp. Fellay, the Superior-General of the Society, to be erected on February 22, 2013, feast of the Chair of Saint Peter. But the General House of the Society of Saint Pius X did not follow through with it. It would have been necessary, it is true, to lead from both sides, quickly and efficaciously, final negotiations, in particular regarding the adherence formula, that I will mention later on. The pre-conclave then opened up in March, marked by an extremely violent mood on the reform of the Roman Curia, based on the implicit accusation of impotence of the pontificate that had just ended: one of the failures attributed to Benedict XVI was to have invested in vain on a reconciliation with the Traditionalists, by handing them useless tokens, in particular by way of the Motu Proprio Summorum Pontificum and the removal of excommunications of Abp.Lefebvre's bishps. At that moment in time, before the conclave, taking into account the psychological weight that the Lefebvre question still had at the time, it is not doubtful that, if the last act of the Pontificate of Benedict XVI had been the canonical reintegration of the most visible opponents of the Council, this would have allowed a reduction of the deficit in the "balance of the pontificate" under the cardinals' consideration. And, above all, it would have been what all would be talking about! Instead, the fracture line between "restorationist" and "liberal" cardinals, that had marked the 1978 and 2005 conclaves, became obsolete in the 2013 conclave.

***

The new pontificate ignores the community founded by Abp. Marcel Lefebvre. Up until then, the SSPX prompted in the Church, at least in Rome, great interest in its events and gestures. There was great interest in its growth -- less so after 1988, but still quite noteworthy since Catholicism in the West is in continuous decline. The criticism, even if badly formulated, of Vatican II and the existence of this priestly reservoir hostile to the conciliar line was a permanent "interrogation," as it is said.

But all the attention that the pontificate of Benedict XVI had given to the "good interpretation" of Vatican II (inaugural address to the Curia, of December 22, 2005; farewell address of February 14, 2013, to the Roman Clergy) suddenly vanished. True, by having recently welcomed the Franciscans of the Immaculate on June 10, Pope Francis once again expressed his esteem for an interpreter of the Council who is in a line "of continuity," Abp. Agostino Marchetto (Il Concilio Ecumenico Vaticano II. Per una sua corretta ermeneutica, Libreria Editrice Vaticana, 2012). But everyone knows that Francis is a outsider to this debate. While he is not a follower of a theoretical "rupture," he is not at all interested in the attempts that imply proving a "continuity" between the last council and the preceding Magisterium. Vatican II is not for him a collection of texts that contradict, bend, or reformulate this or that prior dogma; Vatican II is a pastoral work of opening up to the world, a "return to the Gospel." Period. As for the prior Magisterium, without calling it into question theoretically, he wishes to apply to it a kind of flexibility (the expression is by Cardinal Lorenzo Baldisseri, Secretary of the Synod of Bishops, a key figure in the Francis Curia), a flexibility that involves putting into parentheses the "rigidities" of doctrine, particularly in moral matters. The Pope has for the ancient Magisterium, for the teaching of Vatican II, and also for the theological concerns of Benedict XVI the respect one has for an elderly person, that nonetheless must not prevent the concern for the true life of the people of today and their concrete problems, for whom Catholicism must be above all a message of joy and mercy.

What is the place, in this context, for doctrinal discussion in general, and for criticism of the conciliar texts in particular? The orientation of Pope Bergoglio leads into part-time unemployment not only Traditionalist theologians, but also classical theologians, and even Progressive theologians -- the Pope being, by mental layout, impervious to this "leftwing" trend -- except for their moral liberalism. Now, that intense reflection and that theological-magisterial activity that had always taken place between the Pope and the Congregation for the Doctrine of the Faith does not exist anymore. One could qualify this stunning new situation that prevails in the Pontifical Palaces -- perhaps one must say "the Pontifical Inns" -- as being the ground level of magisterial teaching.

***

Nevertheless, if the Francis pontificate is in fact so lightly favorable to the expression of the critical charism of the Society of Saint Pius X, it could, paradoxically, make the obtaining of a canonical recognition easier. The meeting with the Pope that was set up for Bp. Fellay, about six months ago, in a hall of the Domus Sanctae Marthae , while he and his collaborators had a meal in the refectory in the company of Abp. Pozzo and Abp. Di Noia, shows that permanent contacts clearly reestablished between the superiors of the SSPX and the Ecclesia Dei Commission, and that they are approved by the Pope. On which bases were these relations reestablished? Precisely from the fact of the absence of interest of the Pope for the hermeneutical questions regarding Vatican II, it seems that the famous doctrinal "conditions" presented to Bp. Fellay were placed in the file boxes. It is anyway what emerges from the information that persons in charge of relations with the traditionalists let out: they gather that submitting to the signature of Bp. Fellay doctrinal declarations that were too strict was a mistake.

It is known, as a matter of fact, that, during the negotiations (September 2011 - June 2012), the creation of a Personal Prelature, of which Bp. Fellay would have been the Prelate-bishop, and the canonical recognition of all the foundations of his Society were subjected to the suspensive condition of his adherence to a Doctrinal Preamble. To summarize it, the agreement failed in June 2012 on the following: Bp. Fellay wished to declare that, "it is legitimate to promote, by a legitimate discussion, the study, and theological explanation, of expressions or formulations of the Second Vatican Council and of the successive Magisterium, in the case that they do not seem compatible with the prior Magisterium of the Church;" his interlocutors of the Congregation for the Doctrine of the Faith, raising the bar, demanded from him to declare that, "it is legitimate to discuss, study and explain, theologically, the expressions or formulations of the Second Vatican Council, particularly to aid in the comprehension of their continuity with the prior Magisterium of the Church." The "particularly" rendered both formulations quite close all the same.

Anyway, these meticulous details are not up-to-date today. Well, then, the Prelature of Saint Pius X for tomorrow? Alas! Bp. Fellay, who, in June 2012, was completely willing to close the gap, in July 2014 is not interested anymore. The reason given to the Pope himself in their meeting is that, if he signed a deal, his Society would explode. In reality, after a difficult General Chapter, in July 2012, after the exclusion of Bp. Williamson and of the "hardest" members, the SSPX Superior has found again his usual wait-and-see approach. It must be admitted that there are excuses: the programmed destruction of the Franciscans of the Immaculate, under the pretext that they were " crypto-Lefebvrian ," an absurd accusation with no foundation whatsoever and no theological content, does not bode well for a canonical integration of the Society founded by Abp. Lefebvre.

What is the opinion of the members -- of the priests, in any event -- of the SSPX? No poll numbers are available. But it is known that the priests who are more hostile to a canonical agreement fear a doctrinal contamination, and the inevitable compromises that would follow a deal. They are but a minority, but an influential one. However, with the aid of the habits of independence, the great majority of the SSPX clerics are the ones who simply have no interest in an official ecclesial space, which is unsettling. Finally, some of them, the "dealists," assert that the SSPX apostolate would multiply by ten if it enjoyed an official recognition, and they underline the dangers of a growing psychological gap between the Society of Saint Pius X and the remainder of the Church. The concerns of the latter display common sense, and even a Catholic sense. But what does it mean to be canonically "on the inside" or "on the outside" today? One must admit that, when one hears, for instance, Cardinals of the Holy Roman Church peacefully questioning the indissolubility of marriage, there is some difficulty in locating who is inside the Church and who is outside. Who is "on the inside," Bp. Fellay or Cardinal Kasper? But if Bp. Fellay is waiting for Cardinal Kasper to leave in order to get in, he may have to wait for a long time. On the other hand, if he got inside, canonically, he could help -- perhaps not with getting the latter to leave, but at least, at first, help with marginalizing him.

[Original posting time: July 3, 7 pm GMT]

TRADUCCIÓN

Invitado especial:
"El Papa Francisco y la Fraternidad San Pío X"
por Don Pio Pace

Después de su muy leída primera columna de opinión aquí , estamos muy honrados de publicar este nuevo artículo de un clérigo muy sabio, conocedor y muy influyente, escribiendo bajo el seudónimo de Don Pio Pace.

Su segunda contribución es uno que es caro al corazón de todos los verdaderos católicos de buena voluntad: lo que realmente sucedió con la Sociedad de San Pío X en las últimas semanas de pontificado Ratzinger? Y, lo más importante, por el momento, ¿qué podemos esperar de verdad sobre este tema durante el pontificado franciscana?

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Papa Francisco y la Fraternidad San Pío X

un invitado-post por el p. Pio Pace


E n la telenovela interminable de la reconciliación entre Roma y la Fraternidad San Pío X, una oferta histórica extraordinaria se presentó en febrero de 2013. Una oportunidad perdida . Sucedió después del anuncio de la renuncia de Benedicto XVI, el 12 de febrero de 2013: una prelatura personal de la Fraternidad San Pío X, una Prelatura de San Pío X, que había sido el objeto de las negociaciones que habían sido interrumpidas en junio de 2012, fue una vez nuevo propuesto Bp. Fellay, Superior General de la Sociedad, que se erigió el 22 de febrero de 2013, fiesta de la Cátedra de San Pedro. Pero la Casa General de la Fraternidad San Pío X no siguió adelante con ella. Habría sido necesario, es cierto, para dirigir desde ambos lados, de forma rápida y eficazmente, las negociaciones finales, en particular con respecto a la fórmula de la adhesión, que mencionaré más adelante. El pre-cónclave luego abrió en marzo, marcado por un humor extremadamente violento sobre la reforma de la Curia Romana, en base a la acusación implícita de la impotencia del pontificado que acababa de terminar: uno de los fracasos atribuidos a Benedicto XVI iba a tener invertido en vano en una reconciliación con los tradicionalistas, entregando los mismos símbolos inútiles, en particular a través del Motu Proprio Summorum Pontificum y la eliminación de las excomuniones de los obispos de Abp. Lefebvre. En ese momento en el tiempo, antes del cónclave, teniendo en cuenta el peso psicológico que la cuestión Lefebvre aún tenía en el momento, no es dudoso que, si el último acto del pontificado de Benedicto XVI ha sido la reintegración canónica de los más opositores visibles del Consejo, esto habría permitido una reducción del déficit en el "balance del pontificado" bajo consideración de los cardenales. Y, sobre todo, que hubiera sido lo que todos estaríamos hablando! En cambio, la línea de fractura entre "restauracionista" y cardenales "liberales", que había marcado los 1.978 y 2.005 cónclaves, quedó obsoleta en el 2013 cónclave.

***

El nuevo pontificado ignora la comunidad fundada por Mons. Marcel Lefebvre. Hasta ese momento, la Fraternidad San Pío X impulsó en la Iglesia, por lo menos en Roma, gran interés en sus eventos y gestos. Hubo gran interés en su crecimiento - no tanto después de 1988, pero sigue siendo bastante notable ya que el catolicismo en Occidente está en declive continuo. La crítica, como se dice, incluso si está mal formulada, del Concilio Vaticano II y de la existencia de este hostil sacerdotal depósito hasta la línea conciliar era un "interrogatorio" permanente.

Pero toda la atención que el pontificado de Benedicto XVI había dado a la "buena interpretación" del Concilio Vaticano II (discurso inaugural a la Curia, de 22 de diciembre de 2005; discurso de despedida del 14 de febrero de 2013, al Clero romano) de repente desapareció. Es cierto, por el que recientemente dio la bienvenida a los Franciscanos de la Inmaculada el 10 de junio, el Papa Francis volvió a expresar su aprecio por un intérprete del Consejo, que está en una línea "de continuidad", Abp. Agostino Marchetto (Il Concilio Ecuménico Vaticano II. Per una sua corretta ermeneutica, Libreria Editrice Vaticana, 2012). Pero todo el mundo sabe que Francisco es una persona ajena a este debate. Si bien no es un seguidor de un teórico "ruptura", que no es en absoluto interesado en los intentos que implican probar una "continuidad" entre el último concilio y el Magisterio precedente. El Vaticano II no es para él una colección de textos que contradicen, doblar o reformulan tal o cual dogma anterior; Vaticano II es un trabajo pastoral de apertura al mundo, un "retorno al Evangelio." Período. En cuanto a la previa Magisterio, sin poner en cuestión teóricamente, desea colocar en él una especie de flexibilidad (la expresión es por el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario del Sínodo de los Obispos, una figura clave en la Curia Francis), una flexibilidad que implica la puesta en paréntesis, las "rigideces" de la doctrina, sobre todo en cuestiones morales. El Papa tiene para la antigua Magisterio, para la enseñanza del Concilio Vaticano II, y también por las preocupaciones teológicas de Benedicto XVI el respeto que uno tiene para una persona mayor, que sin embargo no se debe impedir que la preocupación por la verdadera vida de la gente de hoy y sus problemas concretos, para los que el catolicismo debe ser ante todo un mensaje de alegría y de misericordia.

¿Cuál es el lugar, en este contexto, para la discusión doctrinal en general, y para la crítica de los textos conciliares en particular? La orientación del Papa Bergoglio lleva al desempleo a tiempo parcial no sólo teólogos tradicionalistas, sino también a los teólogos clásicos, e incluso los teólogos Progresistas - el Papa siendo, por disposición mental, impermeable a esta tendencia "izquierdista" - a excepción de su liberalismo moral. Ahora, esa intensa reflexión y que la actividad teológica magistral que siempre habían tenido lugar entre el Papa y la Congregación para la Doctrina de la Fe no existe más. Se podría calificar esta impresionante nueva situación que se vive en los palacios pontificios - tal vez hay que decir "las Pontificias Inns" - como el nivel del suelo de la enseñanza magisterial.

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Sin embargo, si el pontificado Francis es de hecho tan ligeramente favorable a la expresión del carisma fundamental de la Sociedad de San Pío X, que podría, paradójicamente, hacen de la obtención de un reconocimiento canónico más fácil. El encuentro con el Papa que se creó para Bp. Fellay, hace unos seis meses, en una sala de la Domus Sanctae Marthae , mientras que él y sus colaboradores tenía una comida en el refectorio, en compañía de subproductos animales. Pozzo y subproductos animales. Di Noia, muestra que los contactos permanentes con claridad restablecieron entre los superiores de la Fraternidad San Pío X y la Comisión Ecclesia Dei, y que hayan sido aprobados por el Papa. ¿En qué bases se restablecieron estas relaciones? Precisamente por el hecho de la falta de interés del Papa por las preguntas hermenéuticas respecto del Vaticano II, parece que las famosas "condiciones" doctrinales presentados a Bp. Fellay fueron colocados en las cajas de archivo. Es de todos modos lo que se desprende de la información que las personas encargadas de las relaciones con los tradicionalistas dejaron salir: recogen que la presentación a la firma de Bp. Fellay declaraciones doctrinales que eran demasiado estricta era un error.

Se sabe que, como cuestión de hecho, que, durante las negociaciones (septiembre 2011-junio 2012), la creación de una Prelatura Personal, de los cuales Bp. Fellay habría sido el Prelado-obispo, y el reconocimiento canónico de todas las bases de su sociedad se somete a la condición suspensiva de su adhesión a un Doctrinal Preámbulo. Para resumir, el acuerdo fracasó en junio de 2012 en lo siguiente: Bp. Fellay quiso declarar que, "es legítimo para promover, por una discusión legítima, el estudio y la explicación teológica de expresiones o formulaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo, en el caso de que no parecen compatibles con el Magisterio de la Iglesia antes "; sus interlocutores de la Congregación para la Doctrina de la Fe, elevando el listón, exigieron de él para declarar que, "es legítimo para discutir, estudiar y explicar, teológicamente, las expresiones o formulaciones del Concilio Vaticano II, en particular para ayudar en la comprensión de su continuidad con el Magisterio anterior de la Iglesia ". El "todo" rendido ambas formulaciones muy cerca de todos modos.

De todos modos, estos detalles meticulosos no están al día de hoy. Bien, entonces, la Prelatura de San Pío X para mañana? ¡Ay! Bp. Fellay, quien, en junio de 2012, estaba completamente dispuesto a cerrar la brecha, en julio de 2014 no le interesa más. La razón dada para el mismo Papa en su encuentro es que, si firmaba un acuerdo, la Sociedad iba a explotar. En realidad , después de un difícil capítulo general, en julio de 2012, después de la exclusión de Bp. Williamson y de los miembros "más duras", la FSSPX Superior ha encontrado de nuevo su habitual enfoque de esperar y ver. Hay que reconocer que hay excusas: la destrucción programada de los Franciscanos de la Inmaculada, con el pretexto de que eran " cripto-lefebvrianos ", una acusación absurda, sin fundamento alguno y ningún contenido teológico, no presagia nada bueno para una canónica la integración de la sociedad fundada por Mons.. Lefebvre.

¿Cuál es la opinión de los miembros - de los sacerdotes, en todo caso - de la Fraternidad San Pío X? No hay números de la encuesta están disponibles. Pero se sabe que los sacerdotes que son más hostiles a un acuerdo canónico temen una contaminación doctrinal, y los inevitables compromisos que seguirían a un acuerdo. No son más que una minoría, sino una influencia. Sin embargo, con la ayuda de los hábitos de la independencia, la gran mayoría de los clérigos de la FSSPX son los que simplemente no tienen ningún interés en un espacio eclesial oficial, que es inquietante. Por último, algunos de ellos, los "dealists", afirman que el apostolado FSSPX se multiplicaría por diez si se disfrutó de un reconocimiento oficial, y se subrayan los peligros de una brecha psicológica cada vez mayor entre la Sociedad de San Pío X y el resto de la Iglesia . Las preocupaciones del sentido común esta última pantalla, e incluso un sentido católico. Pero, ¿qué significa ser canónicamente "en el interior" o "en el exterior" hoy? Hay que admitir que, cuando uno oye, por ejemplo, Cardenales de la Santa Iglesia Romana cuestionar pacíficamente la indisolubilidad del matrimonio, hay una cierta dificultad en la localización que se encuentra dentro de la Iglesia y que se encuentra fuera. ¿Quién es "en el interior", Bp. Fellay o cardenal Kasper? Pero si Bp. Fellay está a la espera para el cardenal Kasper a salir con el fin de entrar, él puede tener que esperar por un largo tiempo. Por otra parte, si él se metió dentro, canónicamente, él podría ayudar - tal vez no con la obtención de este último para salir, pero por lo menos, al principio, ayudar con él marginando.

[Post original: 03 de julio, 19:00 GMT]