Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

EN RECUADRO

PAUSA DE SEMANA SANTA

A fin de participar del Triduo de Semana Santa, hacemos aquí una pausa en nuestro trabajo, que reanudaremos, Dios mediante, el lunes 22.

16/4/14

PARA PARTICIPAR EN LAS CEREMONIAS DE SEMANA SANTA

SEMANA SANTA 2014
EN NUESTRO DISTRITO

 Argentina









 Chile



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 Colombia



 República Dominicana




"NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA"

HAY DOCUMENTOS CONCILIARES QUE HAN HECHO MAL A LA IGLESIA.

HE AQUÍ UNO QUE OBRA EL BIEN EN LA IGLESIA.

AUNQUE MÁS NO SEA PARA DECIR LO EVIDENTE: QUE EL ABORTO ES UN CRIMEN ABOMINABLE.

El Papa cita al Concilio Vaticano II para decir que el "aborto es un crimen abominable"

Francisco citó el viernes al Vaticano II para subrayar que este Concilio calificó al "aborto y al infanticidio de crímenes abominables" y dijo que " el bebé en el vientre materno es inocente por excelencia”.

Publicado en LOS ANDES

viernes, 11 de abril de 2014

El Papa cita al Concilio Vaticano II para decir que el "aborto es un crimen abominable"

El papa Francisco citó el viernes al Vaticano II para subrayar que este Concilio (1962-1965) calificó al "aborto y al infanticidio de crímenes abominables" y dijo que "todo derecho civil debe apoyarse" sobre el reconocimiento del derecho a la vida.

"Es importante reiterar la máxima oposición a cualquier ataque directo a la vida, especialmente inocente y sin defensa: el bebé en el vientre materno es inocente por excelencia", afirmó el papa Francisco ante una delegación del Movimiento católico italiano para la vida.

"Recordemos las palabras del Concilio: la vida, una vez concebida, debe ser protegida (...). El aborto y el infanticidio son crímenes abominables", declaró Jorge Mario Bergoglio, citando la constitución adoptada por los padres del Concilio, "Gaudium and spes" ("Gozo y esperanza").

La supuesta tolerancia del papa Francisco sobre temas como el aborto o el matrimonio homosexual aparece cada vez más como una interpretación errónea de algunos sectores católicos.

PARA LOS ORTODOXOS, EL PAPA ES HEREJE

¡CLARO, NO ES ORTODOXO!

AUNQUE EN ESTOS TIEMPOS DE ECUMENISMO, CABÍA ESPERAR MÁS COMPRENSIÓN.

AL MENOS, ¡QUE NO SE LO DIJERAN EN LA CARA!


Es evidente que el mentado "ecumenismo" conciliar sólo ha servido para causar daño dentro de la Iglesia. Ha generado enorme confusión, idnferentismo, irenismo.

 

A cambio, nada se ha logrado en la comunicación con los "hermanos separados", ni con los "hermanos mayores". Ellos siguen firmes en la brecha, con la firmeza que cabía esperar de la jerarquía católica, que tiene en su favor la Verdad, toda la Verdad.

 

Es que no hay otro ecumenismo posible que el que se plantea desde esa Verdad, y no con palabras ambiguas, con concesiones encubiertas, con mentiras a medias. ¿Alguna vez lo entenderán en Roma? Esperamos que sí.

 


Publicado en VATICAN INSIDER


Dos obispos ortodoxos acusan de herejía al Papa



La carta de dos metropolitas grecos al «líder del Estado Vaticano»: 89 páginas de duras acusaciones en las que piden a Roma que renuncie a su «orgullo satánico»


 

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Uno de los dos firmatarios no es ajeno a este tipo de iniciativas, pero esta vez la kilométrica carta (de 89 páginas) que acaban de enviar a Papa Francisco los metropolitas de la Iglesia greco-ortodoxa (Andrés de Dryinoupolis, Pogoniani y Konitsa, y Serafino del Pireo y de Faliro) fue publicada en griego y en inglés por un sitio web muy popular de Grecia.


Los dos metropolitas griegos se dirigen al Papa de esta manera: «Su Excelencia Francisco, líder del Estado de la Ciudad del Vaticano», sin reconocerlo como obispo. Afirman quererse dirigir a él «con amor», llevados por la voluntad de hacer volver a «los herejes» a la Santa Iglesia ortodoxa, de la que el Papa (siempre citado entre comillas como tal) se habría alejado. Los firmatarios, pero no hay necesidad de especificarlo, se dicen fuera «del espíritu occidental y ecumenista», y definen como «papismo» la «herejía» y el «delirio espiritual» que se profesa en Roma. Los dos obispos grecos afirman que rezan «incesantemente» para que los «ilusos» del Papa y sus «secuaces» renuncien a su «herejía». Por ello, evidentemente, piden al Papa que «vuelva» a la ortodoxia.


Las páginas dedicadas al ecumenismo, definido como «sincretista», son durísimas. Los firmantes no reconocen a la Iglesia católica el estatus de Iglesia, ni la validez de la celebración de los sacramentos en ella, ni el estatus de obispo al Papa. Además indican que es «blasfemo», además de «escritural y patrísticamente infundado», el «primado petrino» y la jurisdicción del Papa sobre toda la Iglesia. También definen como «blasfemia» contra el Espíritu Santo la doctrina de la infalibilidad papal, demostración del «orgullo satánico» que habría «poseído» al Pontífice. El «papismo» «no es una Iglesia, sino una comunidad religiosa, una para-sinagoga, una herejía… una perversión absoluta de la verdad», escriben en el largo documento los dos metropolitas ortodoxos.



En la carta también hay una detallada descripción de los que, según los firmatarios, serían los errores más graves: entre ellos haber «aceptado la propuesta del Diablo» de gobernar un Estado «en cambio de su fidelidad a él». Se pasa después a diferentes argumentos: la delicada cuestión teológica del “Filioque” en el Credo niceno-constantinopolitano, la inefabilidad, la jurisdicción, el «bautismo por aspersión y la separación» de este sacramento con respecto a la confirmación,  las formas de la consagración eucarística, el que no comulguen los laicos con el cáliz, el no otorgar a los niños pequeños la comunión, los dogmas de la Inmaculada concepción y de la Ascención de María, la doctrina sobre el Purgatorio, las indulgencias, el celibato obligatorio para el clero e incluso el reconocimiento de las comunidades llamadas «uniatas».


Después siguen muchas páginas llenas de acusaciones recopiladas en diferentes sitios de internet y en periódicos, para tratar de demostrar que el pecado habita en el Vaticano (se cita, por ejemplo, el hecho de que ciertas películas “románticas” y también pornográficas habrían sido descargadas desde computadoras del Vaticano).


Las acusaciones más directas contra Francisco van desde la bendición de las motos Harley Davidson hasta el estilo de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, pasando por las indulgencias que el Papa otorgaría mediante Twitter. Se cita también el nombramiento de Ernst von Freyberg como presidente del IOR después de la renuncia de Benedicto XVI y el clamoroso despido de Gotti Tedeschi. Y se vuelven a desempolvar las viejas acusaciones en contra de Bergoglio, esas que indicaban que habría colaborado con el régimen militar argentino. 

Muchas de las páginas de la carta están dedicadas a la demolición del Concilio Vaticano II y de sus aperturas al diálogo interreligioso. Un ataque violento contra el judaísmo y contra la línea que había indicado Papa Ratzinger, en particular «haber exonerado al pueblo judío de la responsabilidad por la crucifixión de Jesús», mientras el judaísmo, según los dos metropolitas grecos, con la «satánica Kabbalah y el demoníaco Talmud» crucifica «cada día al Salvador del mundo».


A Francisco no se le perdona el lavatorio de pies de la misa in “Coena Domini” que se llevó a cabo en el reformatorio juvenil de Casal del Marmo (durante la Semana Santa de 2013), ni las próximas canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II.



El metropolita Serafino en marzo de 2012 había lanzado una serie de anatemas contra diferentes personajes, y uno de ellos fue Benedicto XVI. Al mes siguiente, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla Bartolomeo envió una carta el arzobispo Jerónimo, primado de la Iglesia de Grecia, en la que definía como inaceptables las acciones de algunos jerarcas de aquella Iglesia, sobre todo en relación con sus críticas acerca de la participación en el diálogo con los no ortodoxos. Las inaceptables posturas de estos dos obispos son bien conocidas entre los ortodoxos (algunos incluso los consideran una especie de “talibanes”) y no tienen mucho eco; lo que sorprende es que sean toleradas por el Sínodo de la Iglesia ortodoxa griega.
 

15/4/14

"LITURGIA" ESCANDALOSA EN DOMINGO DE RAMOS


EN MINNESOTA (EE.UU.) SE HIZO UNA CELEBRACIÓN PAYASESCA.

VOCES SE ALZARÁN PARA JUSTIFICARLO.

LAS NUESTRAS SE SUMAN A OTRAS QUE REPUDIAN LO SUCEDIDO Y EXIGEN UN PRONUNCIAMIENTO EJEMPLAR DESDE LA JERARQUÍA ECLESIÁSTICA.

¿SOMOS INGENUOS? PUEDE QUE SÍ.



Publicado en RIPOSTE CATHOLIQUE
Original en francés.
Traducción nuestra.



Una liturgia escandalosa de Ramos en Minnesota (EE.UU.)



La parroquia de Santa Juana de Arco -desafortunada Santa Juana de Arco, cuyo nombre está asociado con tal depravación- en Minneapolis (Arquidiócesis de St. Paul y Minneapolis, Minnesota), ha adquirido una reputación de muy mala calidad en los Estados Unidos por su libertinaje moral y litúrgico. Este último Domingo de Ramos, en la Misa para las "familias", el equipo litúrgico y el párroco han estado realmente fuertes! Para "animar" la liturgia, la parroquia había invitado al corazón de la Bestia [sic! no se puede inventar ...], Teatro de Títeres y Máscaras ... Las imágenes siguientes hablan por sí solas. Una misa con payasos ... Me pregunto -y los especialistas probablemente responderán- si la misa ha sido válida con un celebrante cuya cara se ocultaba tras una máscara ... ¡Qué preparación para la Semana Santa para los niños!
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UNA COMPARACIÓN PREOCUPANTE


CON MAYOR RAZÓN SI VIENE DE FUENTES "VATICANISTAS".


Publicado en VATICAN INSIDER

La actualidad de Hélder Camara, medio siglo después

Hélder Camara (de Dutch National Archives)

  













El 12 de abril de 1964 llegaba a la arquidiócesis de Olinda-Recife el que sería catalogado de “obispo rojo”. Muchas consonancias con el actual Sucesor de Pedro


GEROLAMO FAZZINI
MILÁN

El 12 de abril de 1964, hace exactamente 60 años, entraba a la arquidiócesis de Olinda-Recife don Hélder Camara: un hombre que habría marcado la historia de la Iglesia brasileña y que, después de 6 años en la arquidiócesis, “The Sunday Times” habría definido como «el hombre más influyente de América Latina, después de Fidel Castro».


La llegada a Recife se dió a pocos días del golpe del primero de abril, con el que llegó al podere l régimen militar que habría dirigido el país durante 20 años. El entonces neo-arzobispo, que hasta ese momento era auxiliar en Río de Janeiro, no tardó en denunciar los excesos de los militares, a pesar de que hubiera apoyado posturas políticas conservadoras pocos años antes.


Cuando llegó a Recife, Camara no quiso ser recibido en la catedral, sino en la plaza, en medio de la gente. Marcelo Barros, abad benedictino y teólogo de la liberación, colaborador de don Hélder durante 12 años, escribió este recuerdo en “Nigrizia”: «El arzobispo exhortó diciendo: “En el noreste de Brasil, Jesucristo se llama Zé, María y Severino. Tiene la piel oscura y sufre la pobreza”»; poco después, añade: «Don Hélder encontraba en cada hermano y hermana la presencia divina. Manifestaba esta convicción principalmente en la relación con los más pobres y marginados. Una vez a la semana, nos reuníbamos en su casa. Mientras hablábamos, muchas personas tocaban a su puerta. Él mismo se levantaba y las recibía. A veces se demoraba escuchándolas. Decía: “Es importante recibirlas personalmente, porque no quiero perder el privilegio de acoger al Señor mismo”».


Esos rasgos humanos llenos de humildad y delicadeza, además de su dimensión profética de defensor de los derechos humanos, hicieron que, a quince años de su muerte, su figura y su mensaje sigan teniendo una fuerte actualidad y elocuencia. He podido confirmarlo personalmente hace pocas semanas, cuando visité la Igreja das Fronteiras, en Recife, donde don Hélder vivió durante muchos años, en los modestos aposentos que están al lado de la Iglesia.

APUNTES SOBRE EL MAGISTERIO DE FRANCISCO


Publicado en CHIESA






Alegría y dolores del magisterio de Francisco

La novedad del método de la "Evangelii gaudium" explicada por un teólogo australiano. Pero no siempre el Papa es interpretado correctamente. Ni siquiera por el director de "La Civiltà Cattolica". El caso emblemático del bautismo de Córdoba


por Sandro Magister


 ROMA, 15 de abril de 2014 – De los jefes de dicasterio de la curia romana, llamados por él para rendir un informe al comienzo de este mes de abril, el papa Francisco ha querido escuchar una sola cosa, resumida de este modo en el comunicado oficial: "las reflexiones y las reacciones suscitadas por la Exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ y las perspectivas que se abren para su implementación".

Que la "Evangelii gaudium" es efectivamente la carta programática del pontificado de Jorge Mario Bergoglio está ahora más allá de toda duda.

Pero por eso es importante su comprensión. Y al mismo tiempo es difícil, porque la forma en la que está escrita la "Evangelii gaudium" no es para nada conforme a los cánones clásicos del magisterio eclesiástico, así como tampoco lo es el cotidiano discurrir público del papa Francisco.

En el ensayo publicado en exclusiva líneas abajo, Paul-Anthony McGavin sostiene que Francisco evita las abstracciones, prohíbe las que llama los “fríos silogismos”, ama un pensamiento y una acción “holísticos”, es decir, globales. Y muestra cómo precisamente ésta es la novedad de método de la "Evangelii gaudium".

McGavin, australiano, de 70 años de edad, es sacerdote de la diócesis de Camberra y Goulburn, y asistente eclesiástico en la Universidad de Camberra. En el 2010 publicó en "L'Osservatore Romano" un comentario a la vez amplio y profundo a la encíclica "Caritas in veritate" de Benedicto XVI.

En el papa Francisco – escribe McGavin – "encontramos una mentalidad arraigada en el empirismo pastoral, que integra las circunstancias concretas dentro de una comprensión estructurada y fundamental del Evangelio".

Pero el mismo McGavin reconoce que esta mentalidad "no fragmentada" expone al Papa a considerables riesgos de malentendidos, especialmente cuando algunas de sus afirmaciones son tomadas por los medios de comunicación masivos como aforismos autónomos y transformados en claves interpretativas globales del actual pontificado.

Dos ejemplos recientes constituyen una prueba de estos malentendidos.

14/4/14

MÁS SOBRE LA "PASTORAL" DEL CARDENAL KASPER


Publicado en FSSPX Sudamérica

Declaración de Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X, sobre la nueva pastoral del matrimonio según el Cardenal Kasper
 
¿Qué sucederá en la asamblea extraordinaria del Sínodo de obispos que debe reunirse del 5 a 19 de octubre de 2014, consagrada a los “desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”? Esta pregunta se plantea con gran inquietud desde que, en el último Consistorio (20 de febrero de 2014), el Cardenal Walter Kasper, a pedido del Papa Francisco y con su pleno apoyo, presentó el tema del próximo Sínodo haciendo aperturas pretendidamente pastorales pero doctrinalmente escandalosas.
Esta ponencia, que en principio debería haber permanecido secreta, fue publicada en la prensa y los acalorados debates que ha suscitado entre los miembros del Consistorio terminaron siendo reveladas también. Un académico no ha dudado en hablar de una verdadera “revolución cultural” (Roberto de Mattei), y un periodista ha calificado de “cambio de paradigma” el hecho que el Cardenal Kasper proponga que los divorciados “vueltos a casar” puedan comulgar sin que el matrimonio anterior haya sido declarado nulo ―lo que “actualmente no es el caso, sobre la base de palabras de Jesús, muy severas y explícitas sobre el divorcio” (Sandro Magister).
Algunos prelados se han levantado contra este cambio, como el Cardenal Carlo Caffara, arzobispo de Bolonia, que se pregunta: “¿Qué pasa con el primer matrimonio celebrado y consumado? Si la Iglesia admite (a los divorciados “vueltos a casar”) a la Eucaristía, debe asimismo juzgar como legítima la segunda unión. Es lo lógico. Pero entonces ―como lo preguntaba― ¿qué sucede con el primer matrimonio? El segundo, se dice, no puede ser un verdadero matrimonio, pues la bigamia va contra la palabra del Maestro. ¿Y el primero? ¿Ha sido disuelto? Pero los Papas han enseñado siempre que el poder del Papa no llega a tanto: sobre el matrimonio celebrado y consumado, el Papa no tiene ningún poder. La solución expuesta (por el Cardenal Kasper) conduce a pensar que el primer matrimonio permanece, pero que hay no obstante una segunda forma de cohabitación que la Iglesia legitima. (…)La cuestión de fondo es, pues, simple: ¿Qué ha pasado con el primer matrimonio? Nadie responde” (“Il Foglio”, 15/03/14).
Se podrían agregar las serias objeciones formuladas por los Cardenales Gerhard Ludwig Müller, Walter Brandmüller, Angelo Bagnasco, Robert Sarah, Giovanni Battista Re, Mauro Piacenza, Angelo Scola, Camillo Ruini… Pero estas objeciones permanecen también sin respuesta.
No podemos esperar, sin elevar la voz, que el Sínodo se reúna en octubre en el espíritu desastroso que le quiere dar el Cardenal Kasper. El estudio ajunto, titulado “La nueva pastoral del matrimonio del Cardenal Kasper”, muestra los graves errores contenidos en su ponencia. No denunciarlos equivaldría a dejar una puerta abierta a los peligros que señala el Cardenal Caffara: “Habría (así) un ejercicio de la sexualidad humana extra-conyugal, que la Iglesia consideraría como legítimo. Pero con ello se destruye el pilar de la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad. A estas alturas uno se podría preguntar: ¿por qué no se aprueba la unión libre? ¿Y por qué no las relaciones entre homosexuales?” (Ibidem).
Mientras que numerosas familias se movilizaron valientemente en estos últimos meses contra las leyes civiles que por doquier socavan la familia natural y cristiana, es verdaderamente escandaloso ver esas mismas leyes subrepticiamente sostenidas por hombres de Iglesia que desean acomodar la doctrina y la moral católicas a las costumbres de una sociedad descristianizada, en lugar de tratar de convertir las almas. Una pastoral que viola la enseñanza explícita de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio no es misericordiosa sino injuriosa para con Dios, que concede a cada uno su gracia de manera proporcionada, y cruel para con las almas, que encontrándose en situaciones difíciles, reciben esta gracia que necesitan para vivir cristianamente e incluso crecer en la virtud, hasta el heroísmo..

Menzingen, 12 de abril de 2014

† Bernard Fellay
Superior General de la Fraternidad San Pío X
 

EL CARDENAL KASPER Y SU "PASTORAL" SOBRE EL MATRIMONIO


UN EXÁMEN CRÍTICO SOBRE LA IMPOSTURA EN ESTE PRÍNCIPE DE LA IGLESIA.


Publicado en FSSPX - Sudamérica




La nueva pastoral del matrimonio
según el Cardenal Kasper





       En otoño próximo tendrá lugar en Roma un Sínodo extraordinario de los obispos sobre el tema de la familia, en especial sobre los problemas de la familia cristiana en un mundo marcado por el secularismo: concubinato, divorcio, contracepción, etc. En un cuestionario especial enviado por Roma en octubre, los obispos debían contestar sobre la moral del matrimonio. En algunos países, en particular en los de habla alemana, los obispos reenviaron el cuestionario a algunos fieles seleccionados, que respondieron según se esperaba.

Las respuestas muestran en qué adelantado proceso de degradación se halla la moral del matrimonio cristiano en el otrora pueblo cristiano. Sobre la pregunta: “¿Sintió culpa alguna vez por haber usado los llamados métodos anticonceptivos no permitidos?” El 86% contestó NO, y el 14% SÍ. Siguiente pregunta: “¿Se ha apartado por ello de la Comunión?” En este caso un 90% respondió NO, y un 10% SÍ. En el obispado de Aquisgrán dio como resultado que “la moral sexual y matrimonial de la Iglesia” constituía “para muchos un obstáculo a la fe”. En la diócesis de Bamberg las respuestas “reflejaron una posición crítica contra la moral del matrimonio”. En la diócesis de Essen los interrogados estaban dispuestos “a hacer posible una bendición especial para las parejas del mismo sexo”. En la diócesis de Friburgo de Brisgovia, “vivir en concubinato antes del matrimonio religioso no es excepción, sino el caso habitual”. En la diócesis de Colonia “se considera que la doctrina de la Iglesia está en ruptura con el mundo contemporáneo y sus relaciones normales”. En la diócesis de Magdeburgo “la Iglesia ha perdido su estatuto de referencia en el campo del matrimonio y de la familia”. En la diócesis de Maguncia (Mainz), “prácticamente todos rechazan la condenación de los métodos artificiales de regulación de la fertilidad o la consideran carente de importancia”. En la diócesis de Osnabrück, “cada vez son más las personas que dan la espalda a la Iglesia”. En la diócesis de Rottenburg, “se considera un delito prohibir el uso de preservativos”. En la diócesis de Tréveris (Trier), los fieles consultados esperan “un gesto de misericordia en las cuestiones matrimoniales, en los fracasos, en el recomenzar una relación y en la sexualidad”. (1)
El papel nefasto del Cardenal Kasper
El Santo Padre había convocado para la semana del 17 al 22 de febrero un consistorio dedicado particularmente a preparar el próximo sínodo de obispos. El Papa había designado al Cardenal Kasper como a único orador el cual, el jueves 20 de febrero por la mañana, realizó una ponencia detallada ante los demás cardenales. Antes de examinar con más detenimiento su intervención, nos gustaría conocer más a fondo las posiciones teológicas de su autor.
Walter Kasper nació en 1933. En 1957 fue ordenado sacerdote, orientándose luego a los estudios universitarios. Después de haber sido asistente de Hans Küng fue profesor de teología, y en 1989 fue nombrado obispo de la diócesis de Rottenburg-Stuttgart. En 1993 lanzó, junto con Mons. Lehmann, hoy cardenal, y con el Arzobispo de Friburgo Mons. Saier, hoy fallecido, una primera ofensiva para introducir la comunión sacramental de los divorciados “vueltos a casar”, la cual fue resueltamente rechazada por el Cardenal Ratzinger, prefecto, en aquel momento, de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En 1999 Mons. Kasper fue convocado a Roma para ocupar el cargo de secretario del Consejo pontificio para la unidad de los cristianos; poco tiempo después, sería nombrado presidente del mismo. Durante el mismo año, colaboraría ampliamente en la elaboración y en la firma de la Declaración común de Ausburgo entre católicos y protestantes. En 2010 presentaba su dimisión en razón de su edad; sin embargo, al quedar la sede pontificia vacante, el Cardenal Bergoglio encontrará en él un decidido defensor para su elevación a la cátedra de Pedro.
Echemos ahora una mirada sobre la obra académica del Cardenal Kasper. En 1967, declaraba en un artículo: “Ese Dios que reina como un ser inmutable por encima del mundo y de la historia, constituye un reto para el hombre. Por amor al hombre hay que negarlo, puesto que reclama para sí mismo la dignidad y el honor que son debidos al hombre. [...] Debemos defendernos contra un Dios semejante, no solamente por amor al hombre, sino también por amor a Dios. Ese no es el Dios verdadero, es un ídolo miserable. Un Dios, pues, que se halla al margen y por encima de la historia, que Él mismo no es historia (el destacado es nuestro), es un Dios limitado. Si designamos a este ser como a Dios deberíamos, por amor al Absoluto, hacernos ateos. Un Dios así corresponde a una visión fixista del mundo; es el garante de las cosas establecidas y el enemigo de las novedades”. (2)
En su libro “Einführung in den Glauben”, sostiene que los dogmas pueden ser “unívocos, superficiales, discutibles, estúpidos y precipitados”.(3)
En su obra “Jesus der Christus” escribe sobre la narración de los milagros en el Nuevo Testamento:“Gracias al método crítico, se puede comprobar una tendencia a aumentar los milagros, a exagerarlos y a multiplicarlos. [...] Esto reduce considerablemente el contenido de los Evangelios en las narraciones de los milagros”.(4) Para el Cardenal Kasper las narraciones de los milagros tienen su explicación en una“transposición de motivos no cristianos en la persona de Jesús, con el fin de destacar su grandeza y su poder. [...] Algunas narraciones de los milagros resultan del método histórico-crítico como proyecciones retrospectivas de experiencias pascuales integradas en la vida terrena de Jesús, respectivamente como representaciones anticipadas del Cristo glorificado”.(5) Esto se aplica, por ejemplo, para las resurrecciones de la hija de Jairo, del hijo de la viuda de Naím y de Lázaro. “De esta forma, los milagros referentes a naturalezas físicas, son el resultado de añadidos posteriores a la tradición original”.(6)
En cuanto a la narración más antigua de la resurrección de Jesús (Mc 16, 1-8), asevera “que no se trata de un rasgo histórico sino de una figura de estilo destinada a llamar la atención y a generar expectación”.(7) Kasper, disuelve así no solo la fe en la Resurrección de Nuestro Señor, sino el dogma cristológico en su conjunto. Dice: “Según los evangelios sinópticos, Cristo jamás se hace llamar a sí mismo hijo de Dios; lo cual demuestra, indudablemente, que la afirmación de su filiación divina nace de la fe de la Iglesia”.(8) Otra afirmación: “Probablemente Jesús nunca se designó a sí mismo como mesías, ni como servidor de Dios, ni como hijo de Dios, y tampoco como hijo del hombre”.(9) El dogma por el cual Jesús “es verdadero hombre y verdadero Dios” es, según él “superable”.(10) ¿No es esto modernismo en en su sentido más propio y puro? ¡Y este hombre fue designado por el Papa para presentar al consistorio una visión de la familia y de los graves problemas que la aquejan hoy en día! Semejante fe modernista, ¿puede servir de base a una moral cristiana? ¿Qué queda, pues, del temor de Dios, fundamento de la sabiduría (cfr. Salmo 109)?
Ponencia del Cardenal Kasper del 20 de febrero de 2014 en el Consistorio
Volvamos ahora a su última ponencia que, por otro lado fue publicada por la editorial Herder el 10 de marzo último, justo antes de la asamblea de la Conferencia Episcopal Alemana... Sería ingenuidad ver aquí una pura coincidencia.
En la primera parte, el Cardenal trata de la familia en el orden de la creación y de la redención; habla de las consecuencias del pecado en la vida de familia, y de la familia como iglesia doméstica. Podemos encontrar en estos textos algún que otro buen pensamiento, como por ejemplo en la página 42: “El corazón renovado pide estar siempre nuevamente formado y presupone una cultura del corazón. La vida de familia se debe cultivar según las tres palabras claves del Santo Padre: por favor, gracias, perdón. Hay que dedicarle tiempo al otro y celebrar el sabbat, o sea el domingo juntos; hay que practicar incesantemente la indulgencia, el perdón y la paciencia; son necesarias incesantes muestras de benevolencia, de estima, de delicadeza, de agradecimiento y de amor. La oración en familia, el sacramento de la penitencia y la celebración común de la eucaristía constituyen una ayuda para fortalecer incesantemente el lazo matrimonial, por el cual Dios ha unido a los esposos. Siempre es grato encontrar esposos ancianos que se sienten aún, a pesar de la edad, enamorados, enamorados con un amor maduro. He aquí también un signo de una existencia humana redimida”. Ahora bien, la familia ¿es verdaderamente “el camino de la Iglesia”, como pretende el Cardenal al final del capítulo cuarto? ¿No es más bien la Iglesia el camino de la familia?
Sin embargo, el acento principal está puesto, sin lugar a dudas, sobre el problema de los divorciados “vueltos a casar”, en el capítulo quinto de la ponencia. El cardenal tiene razón cuando comprueba que el aumento significativo de familias destruidas constituye una verdadera tragedia para el futuro de la Iglesia, pero escandaliza que no mencione las razones profundas de dicho crecimiento: una catequesis del matrimonio adulterada, recortada o incluso falsificada, o aún más, una omisión total de la predicación –no solo durante algunos años sino lustros– de la santidad del vínculo matrimonial, imagen del vínculo entre Cristo y su Esposa mística, la Santa Iglesia, y por ende de su indisolubilidad. A este respecto, hay que acusar con firmeza a los obispos de haber descuidado, de manera culpable, su ministerio de doctores de la fe y de las costumbres en sus respectivas diócesis. Para dar solo un ejemplo: jamás se escuchó al Cardenal Kasper, en tanto obispo de Rottenburg, que opportune – importune haya defendido la indisolubilidad del matrimonio en sus sermones, catequesis y conferencias.
Nuestro ponente tiene toda la razón cuando dice que se puede “admirar y apoyar el heroismo de esposos abandonados que se quedan solos y que deben desenvolverse en la vida” (página 55). El cristianismo reclama de tiempo en tiempo, en efecto, este heroísmo, heroísmo que si no es posible a las fuerzas humanas, se hace posible con el concurso de la gracia divina como lo prueba aún hoy la conducta de muchos esposos abandonados, que permanecen fieles, a pesar de todo. San Pablo decía en este sentido, todo lo puedo en Aquel que me conforta (Fil. 4,13).
Sin embargo, algunas frases del Cardenal Kasper son simplemente sorprendentes: “Muchas parejas abandonadas deben formar una nueva relación por el bien de los hijos, contraer matrimonio civil, al cual no pueden renunciar después sin pecado. Muchos, después de haber vivido amargas experiencias, encuentran en estas nuevas uniones, una felicidad humana, y más aún un regalo del cielo (pág. 55) (los destacados son nuestros). Digámoslo claramente: una “nueva relación” de estas características está y seguirá estando en contradicción con la indisolubilidad del matrimonio, y constituye un grave pecado. Y si bien es cierto que los niños nacidos de tales uniones no pueden ser abandonados sin más ni más, la Iglesia en su sabiduría sabe responder a estas situaciones concretas con soluciones que respetan la ley moral universal. De nada sirve recordar, después de abrir semejante brecha, que “la indisolubilidad del matrimonio sacramental y la imposibilidad de llevar a cabo un segundo matrimonio sacramental durante la vida del primero de los cónyuges forma parte de la tradición de la fe de la Iglesia” (pág. 55).
Un poco después el cardenal irá más a fondo, en donde mostrará su línea de pensamiento: “Nos encontramos hoy en una situación similar a la del último Concilio, en donde era cuestión del ecumenismo o de la libertad religiosa. En aquel momento parecía que las encíclicas y las decisiones del Santo Oficio bloqueaban el camino a seguir; pero en ese momento el Concilio abrió las puertas sin tocar la tradición dogmática definitiva” (pág. 57). Precisamente de esto se lamenta la Fraternidad San Pío X desde hace años: el Concilio ha abierto las puertas al error y ha provocado así gran parte de la ruina postconciliar. Sin embargo, Su Eminencia justifica este “desarrollo ulterior” por una “hermenéutica al mismo tiempo jurídica y pastoral” (pág. 60).
Nuestro exponente hace recordar que el Papa Benedicto XVI había concedido a los divorciados “vueltos a casar” no la comunión sacramental sino la espiritual, por lo que el cardenal se pregunta por qué no podrían recibir igualmente la sacramental. La respuesta es simple: la comunión espiritual supone el arrepentimiento de las propias faltas que implora a Dios la ayuda necesaria para salir de tal situación, mientras que la admisión a la comunión sacramental aprobaría el estado de pecado, bendeciría el divorcio y el concubinato, y conduciría al pecador a su ruina temporal y eterna. Por otro lado, esta observación se aplica también al “tiempo de penitencia” propuesto por el cardenal, antes de que los divorciados “vueltos a casar” puedan recibir la santa comunión: la penitencia, así como el arrepentimiento, deben estar acompañados del firme propósito de la enmienda de vida, sin la cual el arrepentimiento no tiene valor alguno. ¿Acaso el Espíritu Santo no se ha revelado, en boca del apóstol San Pablo, al decir que el que come y bebe indignamente, es decir, el que recibe la comunión sacramental en estado de pecado grave, come y bebe su propia condenación (1 Cor 11, 29)? ¿Puede pensarse en una crueldad mayor para con las almas, y en un daño aún mayor para la doctrina de la Iglesia? El mismo Compendium del “Catecismo de la Iglesia católica” cuenta (pág. 242) entre las obras de misericordia espiritual –en este punto es conforme a la Tradición católica– el de reprender a los pecadores. Esto nos hace comprobar que los hombres de Iglesia han perdido de vista casi por completo la salvación de las almas. Parecería que el cardenal no sabe distinguir entre el rechazo del pecado y la misericordia hacia el pecador. En su respuesta a las objeciones de sus colegas cardenales, pretende que la misericordia es “un principio hermenéutico para la interpretación de la verdad” (pág. 79) –con semejante argumento se pueden franquear todos los dogmas– y para ello alega la epiqueia (pág. 82). Pero he aquí que la epiqueya no puede caber aquí. De hecho la epiqueia consiste en suspender la aplicación de una ley humana con el fin de respetar el espíritu en un caso concreto y excepcional, no expresamente previsto por el legislador, el cual en ese caso preciso dispensaría de la obligación en razón de la gran dificultad o de los daños que de ello resultarían. Ahora bien, la ley que está en juego aquí es la ley natural y su autor es Dios creador, para quien nada es excepcional y quien desde toda la eternidad tiene conocimiento de todos y de cada uno de los divorcios de la historia del hombre. La epiqueya no se puede, entonces, de ninguna manera aplicar contra esta prohibición, pues no depende de una ley humana, sino de una ley divina.
La actitud del Papa
En la tarde del 20 de febrero, se vivió en el consistorio un clima de contradicción y de ataques bastante fuertes contra la ponencia del Cardenal Kasper. Sin embargo, el viernes por la mañana el Papa Francisco prodigó elogios al cardenal alemán. Durante la apertura del segundo día del consistorio, el Papa declaraba con respecto a dicha ponencia: “He encontrado allí amor por la Iglesia” y agregaba: “Anoche, antes de irme a dormir, no para conciliar el sueño, volví a leer el trabajo del Cardenal Kasper; quisiera darle las gracias pues he encontrado allí una teología profunda, un pensamiento sereno de la teología. Resulta agradable leer una teología serena. He encontrado asimismo lo que San Ignacio nos decía, el sensus Ecclesiæ, el amor de nuestra madre la Iglesia. Eso me hizo bien y me vino una idea a la cabeza; discúlpeme, Eminencia si lo pongo en una situación incómoda. La idea es la siguiente: Esto es lo que llamo hacer teología de rodillas. Gracias. Gracias”.(11)
Otras consecuencias
Junto a esta oposición que encontró el Cardenal en el Consistorio, se hicieron sentir, naturalmente, voces de apoyo a su iniciativa. El Cardenal Marx, Arzobispo de Munich, estaba entusiasmado después de la ponencia de Kasper. Según el prelado, esta ponencia fue una “Apertura” hacia una discusión que está lejos de terminarse. El Cardenal Marx había criticado pública y ásperamente al prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, Mons. Müller, cuando éste recordó la doctrina católica, a saber la indisolubilidad del matrimonio y por ende, lo imposibilidad de otorgar a los divorciados “vueltos a casar” el acceso a la comunión. El Cardenal Shönborn, arzobispo de Viena (Austria), manifestó su grata impresión. En la edición actual de su periódico diocesano, dice sobre la ponencia de Kasper que “el tema llega allí adonde a la familia le aprieta el zapato”, y la encuentra “maravillosamente expresada”, “extraordinaria”.(12)
La llaga abierta con el discurso del Cardenal Kasper va a continuar supurando y causando durante mucho tiempo graves perjuicios al cuerpo místico de Cristo, tanto más que Kasper se halla protegido por el Papa. Como muestra de estos efectos nefastos, basta ver la automática división en la asamblea general de los obispos alemanes en Münster, en especial con motivo de la elección del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal.
El inicio de esta discusión constituye en efecto un verdadero ataque, similar al llevado a cabo contra la encíclica “Humanæ vitæ” de Pablo VI por medio de la “Königsteiner Erklärung” de los obispos alemanes en donde pretendían que los esposos pueden seguir su conciencia individual en materia de contracepción. Las consecuencias que tendrá este ataque a la moral conyugal, se pueden ya leer en un artículo pastoral editado en septiembre de 2013 por el equipo pastoral del arzobispado de Friburgo de Brisgovia. En dicho artículo, se afirma lo siguiente: “La segunda comunidad conyugal debe, durante un tiempo prolongado, haber dado muestras de una voluntad decidida y públicamente manifestada de vivir juntos de manera permanente según el orden establecido del matrimonio, como realidad moral [...]”.
Estas parejas, “en razón de los valores humanos que realizan conjuntamente, y sobre todo por su disponibilidad a tomar la responsabilidad del uno por el otro de manera pública y jurídica, merecen un reconocimiento moral. [...] La pareja desea mutuamente esta aprobación, desea que su vida esté acompañada y protegida por Dios; esperan un acompañamiento que les dé ánimo y confianza para emprender su nuevo proyecto de vida. [...] La bendición y la entrega de una vela simbolizan este deseo.[...]”
De lo anterior se sigue que habrá una celebración litúrgica con bendición para ese tipo de “parejas”: “Se enciende una vela de la llama del cirio pascual; la pareja sostiene la vela”. Se propone la siguiente oración: “Oremos: eterno Dios, en ti hallamos perdón, amor y vida nueva. Tú iluminas la vida. Te rogamos bendigas esta vela. Así como su resplandor da luz a la noche, así tú iluminas el camino de cada hombre. Sé tú también luz para N. y N. a fin de que experimenten en todas las cosas lo que significa el sostén de tu presencia. Ayúdalos, a fin de que se salven y fortalezcan en tu luz. Te lo pedimos por el mismo Cristo, Nuestro Señor. Amén”. En función de la situación y del lugar, se puede añadir eventualmente:“oración para toda la (nueva) familia (Benediktionale pág. 239) – bendición de la casa común (Benediktionale pág. 270)”. ¿No es acaso bendecir el concubinato, y por tanto bendecir el pecado?
La iniciativa del Cardenal prevé la comunión sacramental solo para una pequeña parte de los concubinos; pero ¿quién los va a designar? Y aquellos que no sean admitidos ¿no se sentirán dejados injustamente de lado? Sucederá lo mismo que con la “Königsteiner Erklärung”: una vez hecha la brecha en el dique, la práctica de las comuniones sacrílegas por parte de los concubinos se propagará como un tsunami.
Si bien el neomodernismo causó perjuicios enormes antes y después del Concilio en la fe y en la Tradición, continuaban, sin embargo, defendiendo la moral, al menos en algunos puntos. El Cardenal Kasper toma ahora las armas contra dichos puntos.
Doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio
El matrimonio cristiano tiene por modelo a la alianza entre Dios y su pueblo; y más aún, al vínculo del Esposo místico Jesucristo con su esposa la Iglesia. Una vez consumado, el matrimonio es para siempre indisoluble y elevado por Dios mismo como sacramento verdadero.
Su primer objetivo es la transmisión de la vida y la educación cristiana de los hijos confiados por Dios a los esposos, hasta la edad de perfectos cristianos. Su segundo objetivo es la ayuda mutua que se dan los esposos y su santificación. Es además, un remedio contra la concupiscencia de la carne.
En defensa de la dignidad, de la santidad y de la indisolubilidad del matrimonio entendido como el vínculo entre un hombre y una mujer, añadamos también las palabras de Cristo: “Que el hombre no separe lo que Dios ha unido” (Mt 19, 6) y “El que repudia a su mujer y se casa con otro, comete adulterio” (Lc 16, 18). Así, pues, si estando en vida aún el cónyuge, un cristiano casado entabla una nueva relación, comete adulterio y este pecado lo excluye de la recepción de los sacramentos. “No os engañéis: Los adúlteros no poseerán el reino de los cielos” (1 Cor 6, 9). Esta es doctrina revelada por Dios, mantenida constantemente por la Iglesia y que el Concilio de Trento en su 24ª Sesión del 11 de noviembre de 1563 puso de manifiesto. El canon N° 7 dice con respecto al sacramento del matrimonio: “Si alguno dijere que lo que la Iglesia enseñó o enseña es errado, conforme a la enseñanza del Evangelio y del Apóstol [ver Mt 5, 32; 19, 9; Mc 10, 11-12; Lc 16, 18; 1 Cor 7, 11], por el cual el vínculo matrimonial no puede romperse sin adulterio de uno de los esposos, y que ni uno ni el otro, incluso el inocente que no ha dado motivo al adulterio, no puede, estando vivo el cónyuge, contraer un nuevo matrimonio; es adúltero el que se casa con otra mujer después de haber despedido a la adúltera y la que se casa con otro hombre después de haber despedido al adúltero: que sea anatema”.
Hace no mucho tiempo –el 14 de septiembre de 1994– la Congregación para la doctrina de la Fe, en una carta dedicada justamente a la cuestión de la comunión para los divorciados “vueltos a casar”, había rechazado esta práctica. Debido a las fuertes reacciones que esta carta había suscitado, el Cardenal Ratzinger había insistido una vez más sobre la doctrina de la Iglesia con relación a la indisolubilidad del matrimonio y había respondido a las objeciones y reproches. Esta segunda carta refutaba por adelantado y de una manera exhaustiva los sofismas del Cardenal Kasper.(13)
Cuando Enrique VIII de Inglaterra quiso, en el siglo XVI, contraer nupcias adúlteras con la dama de la corte Ana Bolena, la Santa Sede defendió la santidad del matrimonio, sufriendo por ello que un país entero le sea arrebatado de la unidad de la Iglesia. En tiempos evangélicos vemos a San Juan Bautista llamar al orden a Herodes: “No te es permitido tener a la mujer de tu hermano” (Mc 6, 18). En testimonio de esto, vemos cómo San Juan entrega su vida y su sangre. Solo un amor semejante de la verdad y una firmeza semejante en los hombres de Iglesia, y ante todo en los obispos y en los representantes de la Santa Sede, serán capaces de reconstruir la cristiandad.

Zaitzkofen, 25 de marzo de 2014
       en la Fiesta de la Anunciación de la Ssma. Virgen María

                                              Padre Franz Schmidberger
Rector del Seminario Herz Jesu 
Antiguo Superior General de la Fraternidad San Pío X
NOTAS:
(1)
 Citas tomadas y traducidas de la revista “Der Spiegel”, mayo de 2014.
(2) “Gott in der Geschichte”, artículo aparecido en “Gott heute”, 15 Beiträge zur Gottesfrage.
(3) “Einführung in den Glauben”, Walter Kasper, 1974, Ediciones Matthias Grünewald, 7ª edición, 1983, capítulo 9.4, pág. 148, [la traducción es nuestra].
(4) “Jesus der Christus”, Walter Kasper, Ediciones Matthias Grünewald, 7ª edición, 1978, Segunda Parte: “Geschichte und Geschick Jesu Christi”, capítulo 3, páginas 105-106. [En español: “Jesús el Cristo”, editorial Sal Terrae, 2013].
(5) Ibid., pág. 106.
(6) Ibid., pág. 106.
(7) Ibid., págs. 149-150.
(8) Ibid., pág. 129.
(9) Kasper, “Jesus und der Glaube”, en: Walter Kasper, Jürgen Moltmann: “Jesus ja – Kirche nein?” (theologische Meditationen 32), Zürich, Einsiedeln, Köln 1973, pág. 20.
(10) Kasper: “Einführung in den Glauben”, pág. 55.
(11) http://www.vatican.va/holy_father/francesco/speeches/2014/february/documents/papa-francesco_20140221_concistoro-ora-terza_it.html
(12) Giuseppe Nardi: “Katholisches.info” del 27 de febrero de 2014.
(13) Esta carta fue publicada nuevamente por Benedicto XVI en el “L’Osservatore Romano” a fines de noviembre de 2011. Recomendamos vivamente leerlo.