Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

EN RECUADRO

QUE NO NOS ESCANDALICE LA PASIÓN DE LA IGLESIA


La vemos desfigurada, cargando la cruz y coronada de espinas.

Escarnecida por el mundo y traicionada por muchos que visten de blanco, de escarlata, de negro, de jean.

Pero es la Iglesia, y por eso debemos ver en ella a Nuestro Señor Jesucristo que revive la Pasión en su Cuerpo Místico.

Más que nunca permanezcamos fieles, sosteniendo la Tradición católica cuando tantos huyen pretextando: “No, no es la verdadera Iglesia”, o “La Iglesia ha quedado sin Cabeza Visible”.

Es el testamento que ha dejado nuestro venerado Monseñor Marcel Lefebvre a sus verdaderos herederos.


Ver nuestra entrada LA PASIÓN DE LA IGLESIA

20/8/14

A CIEN AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL ÚLTIMO PAPA INCUESTIONABLEMENTE SANTO


NO FUE CANONIZADO EN MÉRITO A ESPECULACIONES Y COMPONENDAS.

 

FUE CANONIZADO POR SU VIDA EJEMPLAR, EN QUE BRILLARON LAS VIRTUDES CRISTIANAS QUE HACEN VERDADERAMENTE A LA SANTIDAD.



Publicado en DICI
Original en francés. 
Para traducir, seleccione el texto y haga clic en el traductor, sobre columna derecha.


Centenaire de la mort de saint Pie X

20-08-2014  




saint-pie-x 


Le 20 août 1914 s’éteignait le pape saint Pie X. Tandis que se livraient les premiers combats de la terrible guerre qui devait embraser l’Europe et le monde, ses entrailles s’étaient émues et ses forces avaient rapidement déclinées.

Devant la montée des périls, il s’abîmait dans la prière et s’offrait en victime. Son biographe rapporte le témoignage de ses proches :

« Jour et nuit, il luttait avec Dieu, le harcelait de ses prières. Jour et nuit, il répétait : “J’offre en holocauste ma misérable vie pour empêcher le massacre de tant de mes enfants”. Le saint vieillard se consumait de chagrin, ses yeux lui représentaient l’avalanche de fer et de feu, et il murmurait : “Je souffre pour tous ceux qui tombent sur les champs de bataille… Ah ! cette guerre !… Cette guerre, je sens qu’elle sera ma mort”. Et il pleurait amèrement, mais la force des saints était en lui et une résignation héroïque, entière, à la volonté de Dieu. »[1]

Il dut s’aliter après la fête de l’Assomption de la Vierge, avant d’être en quelques jours emporté par l’épuisement. Le 19 il reçut les derniers sacrements en disant : « Je me mets dans les mains de Dieu ». Après une nuit de sereine agonie, il s’endormit aux premières heures du 20 août, fête de saint Bernard, après avoir embrassé son crucifix. Il était 1h15 du matin et ses dernières paroles, en dialecte vénitien, furent un acte de confiance et d’abandon : « Gesu, Giuseppe e Maria, vi dono il cuore e l’anima mia ! » (Jésus, Marie et Joseph, je vous donne mon cœur et mon âme !) [2]

On décacheta son testament : « Né pauvre, j’ai vécu pauvre et je suis sûr de mourir très pauvre… ». Les hommages rendus à la figure extraordinaire de ce pape se multiplièrent, y compris dans les rangs les plus éloignés de l’Eglise. C’est ainsi que le journal de Jean Jaurès – L’Humanité – rendit compte du décès en des termes fort exacts :

« Le pape est mort. On doit dire qu’il fut un grand pape. Sa politique fut très simple ; elle consistait à restaurer les valeurs de la foi avec une fermeté apostolique. Il a pu mener cette politique avec autorité, par la simplicité de son âme et la sincérité de ses vertus qui ne sauraient être mises en doute. De quelque façon qu’on le juge, il faut dire que Pie X a été un grand pape ».[3]

Un grand pape que l’Eglise porta sur les autels quarante ans plus tard. Un saint pape dont le pontificat fut entièrement consacré à restaurer toutes choses en Jésus-Christ, omnia instaurare in Christo.
(Source : FSSPX/MG – DICI du 19/08/14)

A lire également :

[1] Jérôme Dal-Gal, Pie X, Editions Saint-Paul, Paris, 1953, p. 472.
[2] Yves Chiron, Saint Pie X réformateur de l’Eglise, Publications du Courrier de Rome, 1999, p. 340.
[3] Cité par Dal-Gal, op. cit. p. 477.

NO LO PERSIGUEN POR PEDERASTIA SINO POR SU ORÍGEN EN EL SACERDOCIO

 

UN REPORTAJE QUE PERMITE IDENTIFICAR LA CAUSA REAL DE LOS CARGOS QUE LEVANTAN EN SU CONTRA, A PESAR DE SU DESERCIÓN DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X Y SU POSTERIOR  INCORPORACIÓN A LO  "ECLESIÁSTICAMENTE CORRECTO".

 


Publicado en PERIODISTA DIGITAL
Resaltados nuestros.

Padre Urrutigoity: "Si yo tuviera el problema de pedofilia que me atribuyen, no debiera servir como sacerdote"


Ex vicario general cree que "los aires primaverales" de Francisco existen "sólo en la prensa"


 
El cura Urrutigoity entre los suyos



(José Manuel Vidal).- Estuvo en el centro de todas las miradas en la reciente visita apostólica a su diócesis Ciudad del Este. De hecho, antes de la llegada de los visitadores, el padre Carlos Urrutigoity, fue relevado de su cargo de vicario general de la diócesis de Ciudad del Este. En entrevista exclusiva con RD, el sacerdote niega las acusaciones de pederastia, asegura que la Teología de la Liberación "es una ideología anticuada que fracasó" y cree que los "aires primaverales" del Papa existen "sólo en la prensa".

¿Cómo se encuentra tras la visita apostólica? ¿Tuvo ocasión de entrevistarse con alguno de los dos visitadores o con ambos?

Para sorpresa mía y de muchos, los Visitadores no me llamaron a ninguna entrevista ni me pidieron ningún tipo de información. Al parecer, estaban concentrados en otras áreas. Sólo pude conversar unos minutos con el Cardenal Santos y Abril durante una de sus visitas. No me hizo preguntas ni me pidió ningún informe.

¿Cree que los visitadores llegaron con ideas preconcebidas?

No quisiera juzgar ni prejuzgar. Es cierto que todos tenemos ideas preconcebidas, ya que es parte de nuestro proceso de conocimiento. Pero no sabría decir a ciencia cierta cuáles serían las ideas con que vinieron los Visitadores.

Todos ellos me parecieron observadores muy puntillosos, aunque no parecen haberse interesado en algunos de los temas que uno esperaba. Por la impresión que me dio el Cardenal, no dudo que presentará al Santo Padre un relato muy puntual.

Tampoco se puede negar que, haciendo generalizaciones, los informes que habían llegado a Roma eran más bien negativos, ya que procedían de los opositores de siempre a nuestro Obispo y su obra. Pero los Visitadores se encontraron con una realidad muy distinta: una Iglesia muy unida y activa; muy evangélica y progresiva. Y nos alentaron mucho en ese sentido.

¿Su renuncia al cargo de Vicario General vino impuesta desde Roma? ¿Por qué?


Antes de la Visita Apostólica, el Nuncio sugirió a nuestro Obispo que era mejor que yo no fuera Vicario General.

Por mi parte, desde un comienzo, cuando el Obispo me pidió que aceptara el cargo, a mí me pareció inconveniente, por no decir francamente imprudente. Dadas todas las calumnias y difamaciones en Internet, era obvio que cualquier promoción sería cuestionada con facilidad y nuestro Obispo sería blanco de ataques. Pero él insistió, ya que los sacerdotes y los dirigentes laicos, cuando fueron consultados, en su gran mayoría propusieron mi nombre. Al final, un sacerdote es un hombre de obediencia. Con confianza asumí esa responsabilidad y con confianza la dejo ahora que la Iglesia me lo pide.

No hay cambios a efectos prácticos. Ya hace más de un año que he venido encargándome casi exclusivamente de temas económicos, puesto que nuestra Diócesis, por ser de creación muy reciente, no tiene rentas para sostener los enormes gastos que tenemos debido al apostolado creciente y a la formación de tantísimas vocaciones. Mes a mes estamos mendigando. Así que el Obispo me pidió que contribuyera, junto con una comisión de laicos expertos en esta materia, a promover esas rentas para aliviar la tarea de los futuros Obispos. De hecho, pues, no era yo sino el Vicario General segundo (dada la ingente actividad, teníamos dos Vicarios Generales en nuestra Diócesis) quien se encargaba más de los temas de la Curia.

¿Se fue contando, a pesar de todo, con el apoyo de su Obispo monseñor Livieres?


Gracias a Dios, he contado con el apoyo no sólo del Obispo, sino de los laicos, seminaristas y sacerdotes, que son la gente que lo conoce a uno y con quienes uno trabaja. Incluso lo hicieron por medio de declaraciones públicas muy valientes y que están a disposición de quien quiera consultarlas.

¿Son veraces las acusaciones de abusos sexuales presentadas contra usted en USA?

Sobre este tema ya hemos brindado muchísima información, y muy precisa, a la que me remito: está a disposición de todos en varios documentos y publicaciones, pero en particular, y de modo sintético, en el «Resumen Explicativo sobre la Visita Apostólica» que se halla en la página web oficial de nuestra Diócesis.

Si yo tuviera el problema de pedofilia que me atribuyen las campañas de prensa, evidentemente no debiera servir como sacerdote. No hay lugar para eso en el ministerio, ya que es un grave desorden y desequilibro psicológico y emocional -no sólo un pecado gravísimo.

¿Considera que el abuso sexual por parte de un sacerdote o religioso no sólo es un pecado, sino un delito que debe ser perseguido por la justicia civil?

Concuerdo totalmente: el abuso sexual no es sólo un pecado, sino un delito. Como tal, debe ser tratado por todas las instancias involucradas, incluidos los tribunales civiles, además de los de la Iglesia. Pero, aparte de la intervención de la justicia eclesiástica y de la estatal, estos casos requieren la imprescindible atención pastoral y de los profesionales de la salud.

También le acusan a usted de pertenecer a los círculos eclesiásticos más conservadores y hasta próximos a los tradicionalistas.

De ningún modo tomo como «acusación» el ser tradicional. Porque es una parte de la condición de un católico, que debe asumir la totalidad de la historia y la tradición viva de la Iglesia, sin reduccionismos excluyentes. Eso sí: no me considero ni me gusta ser «conservador». Con el paso de los años, uno comprende que muchos liberales no promueven para nada la libertad; y que muchos conservadores no conservan en realidad nada, ya que no entienden el sentido de la verdadera tradición.

Creo que las personas debemos ser como el árbol de la Iglesia, que habiendo crecido de la semilla más pequeña, es hoy un árbol frondoso donde todo tipo de aves encuentran hogar. Debemos tener hondas raíces en la tradición, en los orígenes y fuentes de nuestra fe; pero, al mismo tiempo, desarrollarnos con gran capacidad de novedad y crecimiento hacia el presente y el futuro. Es lo que hemos estado haciendo en la Iglesia en Ciudad del Este, donde todo tipo de carismas multiplican sus frutos con un fuerte sentido de unidad en la fe, pero en un gran respecto a la legítima diversidad. El respeto por las fuentes de la fe nos ha dado gran vigor. El respeto por la libertad del Espíritu nos ha dado gran dinamismo. Lo invito a conocer nuestra Diócesis, que a pesar de todas las falencias humanas, está experimentando un notable crecimiento gracias a la aplicación de los principios pastorales del Concilio Vaticano II.

Yo fui educado como seminarista en la Fraternidad San Pío X. De hecho, me ordenó sacerdote Mons. de Galarreta. Les debo muchísimo. Pero cuando el tradicionalismo se vuelve conservador, deja de ser verdadera tradición: se fosiliza, se esclaviza a la letra y pierde el espíritu, el sentido de la tradición verdadera.


Como ejemplo de nuestra actitud en la Diócesis, en los planes de estudio de nuestros institutos de formación sacerdotal hemos tratado y seguimos tratando de aplicar las muy criteriosas e innovadoras prescripciones de los más de treinta documentos emitidos sobre el tema por los Papas y la Congregación para la Educación Católica desde el Concilio Vaticano II hasta el presente. Y lo hacemos desde la audacia de una verdadera inculturación, es decir, de las reales condiciones y promesas de nuestra condición en la patria grande hispanoamericana.

¿Comulga usted de corazón con las reformas y los nuevos aires primaverales que soplan de Roma de manos del Papa Francisco?

Yo comulgo de corazón con todos los Sucesores de Pedro. En cada Eucaristía la Iglesia me ha enseñado que no puedo celebrar los misterios de la salvación sin esa profunda comunión con Pedro y los sucesores de los Apóstoles, los Obispos «que promueven la fe católica y apostólica», como dice la Plegaria Eucarística I. Muchas cosas me han gustado de lo que hicieron los Papas. Otras, no. Se llamen Francisco o se llamen Benedicto. Se llamen san Juan Pablo II o se llamen Pablo VI. En la fe, unidad. En lo opinable, diversidad.

No es posible hablar responsablemente sobre reformas que, hasta ahora, sólo se conocen de un modo vago a través de campañas y opiniones periodísticas. Como es sabido, la Iglesia tiene otros tiempos, madurados por la consulta universal, el diagnóstico y la reflexión común: en otras palabras, el diálogo en comunión. Se están preparando las reformas y eso llevará tiempo si se quiere hacerlas bien. Como nos enseñó el Señor, «por sus frutos los conoceréis». Así que por los frutos espirituales de esas reformas sabremos si son buenas, «primaverales», o no. Hasta que no haya hechos, cualquier juicio me parece superficial y prematuro.

En cuanto a los nuevos aires primaverales, también me parece que son sólo eso: aire en la prensa. La Iglesia se renueva en la santidad, en la humildad, en la oración y en el silencio. ¡Cuántas primaveras anunciadas y nunca llegadas! ¡Cuántos desiertos temidos, y después jardines florecidos! El Espíritu sopla donde quiere, no cuando y como queremos los hombres.

Me parece que vivimos en una Iglesia institucional demasiado preocupada por «el qué dirán», por la opinión del mundo. Y muy poco preocupada por la opinión de Dios y de la verdad que nos hace libres -libres, entre otras cosas, de la tiranía de los respetos humanos.

Tenemos que preocuparnos mucho más de las necesidades de los católicos comprometidos, que deben ser verdadera luz para todos. Hay que cuidar más la perseverancia, fidelidad y crecimiento de los que están adentro. Con una vida de familia intensa, es espontáneo salir a buscar a nuevos hermanos y que, cuando venga, permanezcan porque encuentran lo que verdaderamente buscaban. No podemos atar las decisiones en la Iglesia a las opiniones de los que quieren no-Iglesia. Porque al fin nos quedamos sin nada: sin católicos comprometidos y también sin los no-Iglesia, ya que nunca les interesó la novedad de formar parte del Cuerpo Místico de Cristo.

Es lo que ha ocurrido con las iglesias más liberales y «al día»: se han vaciado y han caído en la irrelevancia. Perdieron la esencia -y, al final, incluso el respeto de ese mundo al que idolatraron. Lo que nosotros necesitamos es una Iglesia de fe hacia arriba, y no de propaganda hacia fuera. Evangelización y conversión interior, sí. Propaganda, no. Lo que todos necesitamos es la Buena Nueva de la fe. No buenas noticias en una prensa complacida.

¿Conoció y trató al Papa Bergoglio en su época de arzobispo de Buenos Aires?


Casi toda mi vida como seminarista y sacerdote ha transcurrido fuera de la Argentina, así que nunca tuve la oportunidad de conocer y tratar de cerca al Cardenal Bergoglio.

¿Le agrada que, en cierto sentido, Francisco esté rehabilitando la Teología de la Liberación o es una corriente que está moribunda?


No sé cuál es el «cierto sentido» al cual Usted se refiere, pero la Teología de la Liberación entendida como imposición de un mesianismo terrenal -de un Reino de Dios en este mundo y para este mundo- es una anticuada ideología que ya pasó de moda en la primera venida de Cristo al mundo, cuando Él superó la decadencia religiosa del mesianismo terrenal en la que había caído buena parte de la jerarquía religiosa de Israel. La Teología de la Liberación, en este sentido, es algo fracasado y que ha producido una gran corrupción espiritual y una gran esterilidad en la Iglesia. En el Paraguay tenemos ejemplos de esta corrupción y esterilidad con nombre y apellido.

Fue una de las tantas ideologías impuestas desde algunas Universidades europeas y subvencionadas por las Iglesias ricas. Ya no tiene vigencia, ni creo que haya alguien que piense que la tenga, salvo pequeños grupos de diletantes intelectuales. A mí lo que me interesa es la Teología, a secas: el conocimiento y la celebración de Dios y nuestra liberación del mal, del pecado, de la ignorancia y del error. Cuando a la Teología se le añaden adjetivos ideologizantes, empieza a perder amplitud y equilibrio, y se llena de «verdades alocadas», como decía Chesterton.

¿Qué opina de la guerra de Israel contra Gaza? ¿Y de la persecución de los cristianos en Oriente Medio y en otras partes del mundo?

La política no es mi terreno, así que no creo que mi opinión tenga mucho valor. Siendo una guerra tan desigual y desproporcionada, supongo que habrá fuertes intereses económicos detrás de todo esto. Cui prodest? ¿A quién aprovecha esta carnicería en Gaza e Israel?

En cuanto a la persecución de los cristianos, evidentemente nuestra época es época de grandes y numerosos mártires. Según las estadísticas presentadas por la Santa Sede a las Naciones Unidas, cada cinco minutos ha muerto un cristiano por su fe en los últimos años. Y esto es sólo en referencia al martirio que viene de la sangre. En Occidente conocemos otra forma de martirio, que es el martirio de la reputación y de la distorsión. Algo de esto conozco yo por experiencia. ¿Hay alguna película en el cine o serie en TV en la que la religión «institucional» o los sacerdotes no tengan roles de malvados o de enfermos mentales?

Todo esto, sin duda, es muy bueno para la Iglesia y los creyentes. Es la verdadera primavera de la Iglesia de la que tanto se ha venido hablando. Primavera, no de slogans, sino de sangre. Primavera de Dios y del Espíritu. Porque la sangre de los mártires ha sido y seguirá siendo semilla de creyentes. El dolor nos aprieta y debemos despertarnos de toda vana ilusión: sólo Dios salva y sólo Él basta. La Iglesia de los mártires es la Iglesia pobre y para los pobres de verdad, los pobres de Yahvé.


¿PODEMOS ESPERAR MÁS DE UN JESUÍTA HOY?

HABLA UN RETOÑO DE LA COMPAÑÍA.

 

SUS DECLARACIONES INVOLUCRAN AL ACTUAL PONTÍFICE, GUSTE O NO.

 

DE PASO, GOLPEAN A LA FRATERNIDAD SAN PÍO X Y SU FELIGRESÍA, PERO SIEMPRE ES DE ESPERAR.


SU TRAICIÓN NO SOPORTA NUESTRA FIDELIDAD A LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA, A LA QUE VILIPENDIAN DESPUÉS DE HABERLA ABANDONADO DE HECHO.




Publicado en LA DIARIA


Gustavo Morello. / Foto: Sandro Pereyra

Política y religión

Según un académico jesuita, la actitud de la Iglesia Católica argentina en la dictadura fue representativa de la sociedad.

Gustavo Morello es sacerdote jesuita y sociólogo. Trabaja en la universidad privada estadounidense Boston College (Massachusetts), donde integra el departamento de Sociología y es docente. Vino la semana pasada a presentar su libro Dónde estaba Dios. Católicos y terrorismo de Estado en la Argentina de los setenta en la Universidad Católica de Montevideo. En diálogo con la diaria, explicó cómo los católicos que apoyaron la dictadura argentina justificaban sus abusos.

Morello recibió a la diaria en la parroquia San Ignacio. Antes de empezar la entrevista aclaró que le “interesaba más ver cómo funciona lo religioso” desde un punto de vista sociológico, según “los contextos” y “otros factores”, sin tratar de establecer qué es lo justo desde la teología.

-¿La condición de jesuita influye en su forma de trabajar?

-Sí. En el trabajo sobre terrorismo de Estado me basé en un caso, el de un cura y cinco seminaristas de la congregación de La Salette, en Córdoba, que fueron secuestrados en 1976. El cura era estadounidense, por eso el Departamento de Estado [de ese país] se involucró y por eso sobrevivieron. Pero en el secuestro intervino lo religioso. Los secuestraron porque eran seminaristas y los que los torturaron también practicaban el catolicismo. Para el Ejército argentino, la Iglesia [Católica] tenía que estar en cierto lugar y la iglesia que trabajaba en barriadas no era verdadera. Además, el problema es que en Argentina la violencia es previa al golpe de Estado. Muchos sectores -en algunos casos, con razón- acusaban a la Iglesia de haber activado a los grupos de izquierda. Es cierto que hubo gente del ERP [Ejército Revolucionario del Pueblo] y de Montoneros que venían de grupos católicos. Entonces, la idea de los militares era liquidar el origen de los grupos de izquierda y a cualquier precio. De hecho, hay más de 200 agentes religiosos identificados como tales (católicos que son perseguidos), de los cuales más de 100 están muertos. Nunca hubo una persecución religiosa tan fuerte en Argentina como en los años 70, nunca mataron a tantos religiosos.

-Volvamos a la incidencia que tiene el hecho de ser jesuita en su trabajo…

-Me sirvió para trabajar porque conozco el espacio que investigo. Por otro lado, cuando la academia argentina te habla de la Iglesia, te habla de los obispos, pero no de otros católicos que fueron victimizados. Mi decisión -y creo que influye que yo sea jesuita- es decir: “No, yo quiero poner a las víctimas en el medio, que ellas cuenten la historia”. Yo digo que estas víctimas son católicos, realmente, y que el catolicismo de ellos es tan importante como cualquier otro catolicismo.

-A la hora de tratar un tema que involucra a obispos ¿No le implica cierto compromiso, cierta incomodidad?

-No tanto incomodidad por los obispos, sino incomodidad incluso religiosa. Fue una gran pregunta de la teología del siglo XX: ¿Cómo seguir creyendo en Dios después de lo que pasó? Es una pregunta de los católicos argentinos.

-De ahí el título del libro.

-“Dónde estaba Dios....”. Los católicos antiseculares, que no eran sólo los torturadores (había civiles y católicos fuera del Ejército que apoyaban a la represión) decían que los católicos comprometidos eran infiltrados, que no eran verdaderos católicos. Y cuando yo hago las entrevistas [para el libro] los católicos comprometidos dicen: “Este tipo, yo no sé si era un militar infiltrado”. Yo no voy a considerar infiltrado a ninguno. Para mí el que dice que es católico, es católico. Inclusive al margen de la institución, porque parte de lo que pasa en la última parte del siglo XX y hoy es que las personas se definen como católicas con autonomía de lo institucional. Cuando me acerco a hacer las entrevistas, siempre planteo que soy jesuita pero estoy haciendo un doctorado en Sociología. Después de dos horas de charla, para las víctimas, yo era el primer cura que se acercaba a preguntarles qué les pasó. Eso fue muy gratificante pero muy duro también: escuchar los relatos de la tortura, las dudas de la gente en la fe.

-¿Cuáles son las corrientes que se enfrentaron dentro de la Iglesia Católica en ese período?

-Trato de identificar tipos de actores que exceden lo teológico, recurro a categorías más sociológicas. Para mí hay por lo menos cuatro grandes grupos. Hay un cristianismo revolucionario que apoya la lucha armada por la liberación nacional, aun cuando sea en contra de un gobierno democrático. Trabajé ese tema en un libro anterior [Cristianismo y revolución. Los orígenes intelectuales de la guerrilla argentina, 2003], sobre una red integrada por seguidores de Camilo Torres. Había un grupo tupamaro vinculado con esto. Eran cristianos que defendían la violencia revolucionaria como legítimo modo de trabajar por el bien común. Hubo cristianos comprometidos, a los que yo llamo así porque dicen: “No vamos a transformar el mundo si no nos comprometemos con la sociedad”. Esto tenía que ver con el compromiso con la gente, y reaccionaron de manera más solidaria los grupos cristianos que estaban cerca de las víctimas, aunque teológicamente no fueran progresistas. Otro grupo de católicos era el de los institucionales, que no necesariamente eran conservadores. Son aquellos cristianos que defienden una buena relación con el Estado cualquiera sea el poder político a cargo. Finalmente, el último grupo es el de los antiseculares. Estaban convencidos de que para recuperar la nación para el catolicismo había que usar al Ejército, y eran anticomunistas acérrimos. Cualquier cosa era comunismo (desde Jimmy Carter hasta la reforma protestante, pasando por los Beatles) y había que liquidarla. También decían que la democracia neoliberal era un invento del comunismo.

-¿Cómo justificaban los “antiseculares” los crímenes contra la humanidad?

-En 1976-1977 estaban convencidos de que la Iglesia estaba en manos de comunistas, que Pablo VI [papa de 1963-1978] era un traidor, y de él para abajo, todos. Seguían una rama del catolicismo que se había separado en el concilio Vaticano II, que son los seguidores del ex obispo francés Marcel Lefèvre [fundador de la Hermandad Sacerdotal San Pío X]. Ningún teólogo de la liberación rompió con la Iglesia. Fueron sancionados, silenciados, pero ninguno dijo: “Yo me voy”. Los que se fueron son los antiseculares, esa derecha súper conservadora era seguida por los militares argentinos. En las salas de tortura le dijeron a un tipo: [Enrique] Angelelli [el obispo de La Rioja que se opuso a la dictadura] es un mal obispo porque sigue a Juan XXIII y Pablo VI”. Desde esa postura se ponen a ‘purificar’ a la Iglesia.

-Más allá del anticomunismo, ¿qué era para ellos ser “buen católico”? Porque si torturar a una persona lo era…

-Parte de la acusación del Estado argentino a estas víctimas en los documentos oficiales enviados a Washington era que no usaban clériman [el cuello de los curas], que defendían al reino de Dios en la tierra, que habían cuestionado el absoluto divino y apoyado al absoluto guerrillero (no sé qué querrá decir esto pero eso está), que defendían el tercermundismo, y acusaciones que tenían que ver con el lugar social de los religiosos. No podían estar cerca de los pobres. Ellos explican la tortura como un mal menor. Manipulan el hecho de la guerra justa. Hay documentos de algunos capellanes militares que dicen: “Santo Tomás dice que la pena de muerte es lícita, torturar es menos que matar. Torturar está bien”. Sin embargo, los telegramas de la Embajada estadounidense al Departamento de Estado reportan charlas del embajador en Argentina, Robert Hill (1962-1979), con el nuncio Pio Laghi. El nuncio le dice: “Vienen capellanes militares y militares a decirnos que no pueden dormir con lo que ven”. Eso muestra una reserva de conciencia de un sector importante del Ejército que decía: “Lo que estamos haciendo está mal”. Ésa es la gran crítica de [el fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, Emilio] Mignone, que dijo que los capellanes militares eran los tipos que podrían haber dicho “paren la tortura” y no lo hicieron.

-¿Cómo ve el rol que tuvo la Iglesia como institución, en la dictadura?

-Yo creo que ese papel no se puede separar de lo que fue la sociedad argentina, del contexto. Para juzgar a la Iglesia argentina hay que tener en cuenta que fue argentina; así como hubo sectores que apoyaron, otros se opusieron. Hubo una violencia política y un terrorismo de Estado que empiezan en democracia. El gobierno del peronismo persiguió y mató a sus enemigos políticos. En ese contexto la Iglesia actuó como muchísimos otros actores sociales: no fue heroica en muchos casos, apoyó el golpe como muchísimos otros actores.

19/8/14

FRANCISCO RECIBE A "PELAGIANOS" EN COREA

NOS REPROCHABA NUESTROS MILLONES DE ROSARIOS...

PERO TUVO A BIEN ACEPTAR LOS QUE LE OFRECIERON EN COREA.

TODOS ELLOS CONTADOS UNO A UNO.

ES EVIDENTE QUE LO QUE MOLESTA AL PAPA BERGOGLIO NO ES LA CANTIDAD DE ROSARIOS QUE SE LE OFRECEN, SINO QUE SE LOS RECE CON ESPÍRITU TRADICIONAL.


AYER

 

Publicado en VATICAN INSIDER



Francisco, Ratzinger y el peligro del «pelagianismo»


Las dos preocupaciones atribuidas a Papa Bergoglio por el sitio “Reflexión y Liberación” refeljan las palabras del predecesor


ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Aunque, comprensiblemente, lo que llamó la atención del mundo de la comunicación fueron las palabras atribuidas al Pontífice sobre la corrupción en el Vaticano, sobre la existencia de un “Lobby gay” y sobre el hecho de que los religiosos no deben desanimarse cuando acaban en la mira del ex-Santo Oficio, la síntesis del diálogo que se llevó a cabo el 6 de junio pasado entre Francisco y la cúpula de la Clar (Confederación Latinoamericana de Religiosos) contiene pasajes interesantes sobre la Iglesia contemporánea. Como se sabe, los dirigentes de la misma Clar tomaron sus distancias con respecto a la publicación del texto «reconstruido» gracias a los recuerdos de los que participaron en el encuentro.


Las dos «preocupaciones» que el Papa habría expresado durante el diálogo con los religiosos latinoamericanos tienen que ver con el peligro del «pelagianismo» y del gnosticismo «panteísta». La primera alude a las doctrinas del monje irlandés Pelagio, criticadas por San Agustín y condenadas por el Concilio de Efeso en 451. Según la herejía pelagiana, el pecado original no habría contaminado verdaderamente la naturaleza humana, por lo que el hombre sería capaz de elegir el bien y no pecar por sí mismo sin la ayuda de la gracia. La vuelta del pelagianismo fue denunciada por algunas voces durante las últimas décadas, en relación con el hecho de que el “hiper-activismo” (la confianza en los planes y en los proyectos humanos, creer que la Iglesia es resultado de la acción humana) termina por vaciar la acción de la gracia y reduce completamente las capacidades del hombre.

Francisco, según las palabras que se le atribuyeron en la síntesis del diálogo con la Clar publicada en el sitio de “Reflexión y liberación”, habría hablado de una «corriente pelagiana que hay en la Iglesia en este momento», refiriéndose a los grupos «restauracionistas». «Yo conozco algunos –habría afirmado–, me tocó recibirlos en Buenos Aires. ¡Y uno siente que es como volver 60 años atrás! Antes del Concilio… Uno se siente en 1940…». Después, Francisco habría contado la siguiente anécdota: «cuando me eligieron, recibí una carta de uno de estos grupos, y me decían; “Santidad, le ofrecemos este tesoro espiritual; 3.525 rosarios”. Por qué no dicen rezamos por usted, pedimos… pero esto de llevar las cuentas…». El Papa habría contado este episodio y habría advertido que no pretendía ridiculizarlo de ninguna manera.

La alusión al mundo tradicionalista provocó inmediatamente la reacción indignada de algunos censores ratzingerianos, que inmediatamente subrayaron en internet la discontinuidad entre Francisco y Benedicto XVI. Sin embargo, estos censores se equivocan, porque fue justamente el entonces cardenal Joseph Ratzinger habló al respecto sobre el «pelagianismo de los píos». Durante un curso de ejercicios espirituales en 1986 (y publicados en 2009 bajo el título de “Ver a Cristo: ejemplos de fe, esperanza y caridad”, Jaca Book), afirmó: «La otra cara del mismo vicio es el pelagianismo de los píos. Ellos no quieren tener ningún perdón y, en general, ningún don de Dios. Ellos quieren estar en orden: ningún perdón, sino justa recompensa. Querrían no esperanza, sino seguridad. Con un duro rigorismo de ejercicios religiosos, con oraciones y acciones, ellos quieren procurarse un derecho a la bienaventuranza. Les falta la humildad esencial para cualquier amor, la humildad de recibir dones más allá de nuestras acciones y lo que merecemos. La negación de la esperanza a favor de la seguirdad ante la que ahora nos encontramos se funda en la incapacidad de vivir la tensión hacia lo que debe venir y abandonarse a la bondad de Dios. Así, este pelagianismo es una apostasía del amor y de la esperanza, pero, en lo profundo, también de la fe».


Es también muy interesante la segunda de las preocupaciones que habría expresado Francisco y que parece aludir a los pronunciamientos de la Congregación para la Doctrina de la Fe en contra de filosofías y corrientes de pensamiento que acaban «vaciando» la encarnazión. Se trata de la preocupación que tiene que ver con «una corriente gnóstica. Estos panteísmos...». El gnosticismo es un movimiento filosófico-religioso, particularmente difundido entre los siglos II y IV, que se encuentra particularmente presente en algunas tendencias como el “New Age”. Tanto el pelagianismo como la gnosis son «corrientes de élite», habría dicho el Papa, pero la segunda es «de una elite más formada. Supe de una superiora general que alentaba a las hermanas de su congregación a no rezar en la mañana, sino a darse un baño espiritual en el cosmos, cosas así… ¡Me preocupan porque se saltan la encarnación! Y el Hijo de Dios se hizo carne nuestra, el Verbo se hizo carne, y en América Latina tenemos carne para tirar al techo! Qué pasa con los pobres, los dolores, ésa es nuestra carne… El evangelio no es la regla antigua, ni tampoco este panteísmo. Si mirás a las periferias; los indigentes… ¡los drogados! La trata de personas… Ese es el evangelio. Los pobres son el evangelio...».

 

 

HOY

 

Publicado en ACI PRENSA



Religiosos coreanos “regalan” al Papa Francisco 3.7 millones de decenas del Rosario y 118 mil ayunos

 


Por Marta Jiménez


Encuentro del Papa con religiosos / Foto: Comité Preparatorio de la Visita Papal a Corea del Sur



 SEÚL, 17 Ago. 14 / 01:36 pm (ACI).- El presidente de la Unión de Superiores Mayores de los Institutos deVida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de Corea, Padre Hwang Seok-mo, entregó al Papa Francisco 3.7 millones de decenas del Rosario y más de 100 mil votos de ayuno.

“Entregamos un don que hemos preparado para el Papa Francisco: El don que los religiosos y religiosas, ha sido un abanico tradicional en el que están escritas las ofrendas espirituales, 3.708.821 misterios del Rosario y 118.408 votos de ayuno”, explicó con ocasión del encuentro del Santo Padre con los miles de religiosos y religiosas del país en la Escuela del Amor Traning Center de Kkottongnae,

El Santo Padre agradeció estos sacrificios y los animó a ser ejemplos vivos de alegría y de la misericordia de Dios, además los alentó en la importancia de los votos de castidad, pobreza y obediencia.

“Haced todo lo que podáis para demostrar que la vida consagrada es un don precioso para la vida y todo el mundo. No os lo guardéis solo para vosotros”, animó el Santo Padre.

Por su parte, la Presidenta de la Asociación de Superioras Mayores de los Institutos de Vida Consagrada de Corea, Sor Escolástica Lee Kwang-ok, entregó al Papa Francisco los fondos ahorrados por miles de religiosas de Corea de Sur que ayunaron un día a la semana durante cuatro meses.

“Las religiosas coreanas donan un fondo que han conseguido con el ayuno que realizado una vez a la semana desde abril hasta julio 2014, con el deseo de que sea usado por los pobres del mundo”, explicaron.

Puede leer aquí el discurso del Papa Francisco en el encuentro con los religiosos y consagrados:http://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-francisco-en-el-encuentro-con-religiosos-y-religiosas-en-kkottongnae-70667/#.U_Dojfl5P04

¡TRAIDORES A LA FE!



MONSEÑOR SCHNEIDER: EXISTEN CLÉRIGOS Y OBISPOS TRAIDORES A LA FE

Entrevista con el Obispo Athanasius Schneider, Obispo Auxiliar de Astana, Kazajistán.




  • LA COMUNIÓN EN LA MANO FACILITA EL ROBO DE HOSTIAS Y QUE FRAGMENTOS CONSAGRADOS CAIGAN AL SUELO PARA SER PISOTEADOS
  • OBISPOS Y SACERDOTES PROTEGEN SU CASA PERO NO A JESÚS EN LA EUCARISTÍA
  • CLÉRIGOS TRAIDORES PRETENDEN CAMBIAR LA LEY DE DIOS AL IMPULSAR LA COMUNIÓN PARA DIVORCIADOS DIZQUE VUELTOS A "CASAR"
  • ALGUNOS ESTÁN EN PUESTOS CLAVE
  • LA CRISIS EMPEORARÁ EN LA IGLESIA; LUEGO, ÉSTA RESURGIRÁ RENOVADA 

LÉALO EN  CATOLICIDAD

EL MAGNETISMO PAPAL

CÓMO SE EXPLICA?

QUÉ ESPERA EL MUNDO DE ÉL?  


Publicado en LA VOZ DEL INTERIOR




El papa Francisco superó los 15 millones de seguidores en Twitter

Según los expertos, hubo un consistente crecimiento de seguidores a raíz de su visita a Corea del Sur.





PAPA FRANCISCO (AP/Archivo).






Por Redacción LAVOZ


El papa Francisco superó hoy la cifra de 15 millones de seguidores en sus nueve cuentas de la red social Twitter, informaron fuentes pontificias en el Vaticano.

 Las cuentas del Papa (@pontifex) habían superado los 14 millones de seguidores el 17 de junio pasado, consigna la agencia Ansa.

Según los expertos en redes sociales hubo un consistente crecimiento de "followers" (seguidores) a raíz de la visita de cinco días de Francisco a Corea del Sur, que concluyó hoy.

En los últimos días fueron difundidos tuits en lengua coreana desde la cuenta en inglés, dijo el sitio especializado Il Sismografo.

Las cuentas del Papa con el mayor número de seguidores son @pontifex_es en lengua española (6,48 millones), @pontifex_en inglés (4,36 milones) y @pontifex_it en italiano (1,87 millones).

El primero en abrir una cuenta en Twitter fue Benedicto XVI y el primer tuit fue lanzado el 12 de diciembre del 2012.

En menos de un año y medio, desde cuando fue electo Papa, el argentino Jorge Bergoglio casi quintuplicó el número de seguidores.

15/8/14

ESTAMOS DE ACUERDO: UNA SOLEMNE ESTUPIDEZ


UNA SOLEMNE ESTUPIDEZ DE LA AUTORA DE ESTA NOTA, QUE SÓLO SE PUEDE ENTENDER EN ESTE DESGRACIADO TIEMPO QUE VIVIMOS, TAN LLENO DE AMBIGÜEDADES Y EQUÍVOCOS EN PALABRAS Y GESTOS "ECLESIALES".

 

Publicado en DIARIO DE AVISOS

 

Solemne estupidez – Por Cristina Molina

Hoy se celebra la Asunción de María, se trata de una importante festividad, máxime para la Diócesis Nivariense que festeja a la patrona, Nuestra Señora de Candelaria. Por desgracia, la Iglesia tiene otro tipo de solemnidad que no es para festejar sino para reflexionar. Todo en este mundo ha evolucionado y progresado. La Iglesia tiene innumerables dones y virtudes, concretamente, en lo que se refiere a misión y opción preferente de Dios por los pobres. Sin embargo, en lo que se refiere a moral sexual, la Iglesia es la rezagada universal. Ver los “signos de los tiempos” lleva sobre la mesa desde el Concilio Vaticano II. Una línea de acción que nunca se ha llevado a cabo porque a los adeptos a las letras del Catecismo casualmente se les cansa la vista al llegar a estas ideas. Podrían hacer mayores esfuerzos para ponerse en el lugar del otro en la práctica pero es mucho más sencillo señalar y separar en base a teoría.
A la luz de las últimas noticias está que sobre el Obispado de Canarias no se ha derramado la suficiente gracia. Han decidido retirar la idoneidad como profesor de religión a una persona que lleva 15 años dando clase. El profesor podría haberlo ocultado pero en un acto de honestidad dio su testimonio y comunicó a la Iglesia su matrimonio con otro hombre. Esto es solo un ejemplo de todos los que se podrían poner. Quienes deberían ser los primeros en examinarse a sí mismos señalan y apartan a personas que muy probablemente hayan sido “fieles en lo pequeño”.
Al Obispado le sobran quienes le faltan a la Iglesia; personas comprometidas con una vivencia de la fe inmersa en la realidad de nuestra sociedad. El propio papa Francisco está haciendo esfuerzos por sacar de las vitrinas la fe de los cristianos que la protegen de la vida real. Si los curas, obispos y demás no dan señales de vida, de apertura y pluralidad en su toma de decisiones, será muy difícil que la Iglesia pueda afrontar los retos que se le presentan.



14/8/14

EL ÚLTIMO NÚMERO DE NUESTRA REVISTA Y SU EDITORIAL







REVISTA “IESUS CHRISTUS”
Nº 146


¡DEO GRATIAS!

El pasado 16 de julio, en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, dejé este magnífico Distrito de América del Sur, a cuyo frente fui puesto hace ya once años. Al llegar yo no conocía nada de este continente. He descubierto una hermosa cristiandad, algo menos estropeada que la de Europa, y con mis viajes me di cuenta cuán extraordinario fue el trabajo apostólico que los misioneros realizaron después de llegar en estas regiones inmensas y tan atrapantes.

Gracias a sus trabajos y sus sacrificios, América del Sur ha sido íntegramente evangelizada. No hay ningún país donde la Iglesia no haya sido establecida. Es un ejemplo único. ¿A qué se debe tal éxito? Porque los soberanos españoles y portugueses, realmente católicos, no sólo querían conquistar nuevas tierras, sino también responder a la llamada del Sumo Pontífice que les pedía llevasen el Evangelio a las poblaciones paganas que encontraban. Ninguna otra potencia colonial supo realizar esta labor de evangelización y colonización. En efecto, ni África, ni Asia fueron totalmente entregadas a la Iglesia, a pesar del admirable trabajo de los misioneros y gran número de colonos. La falta recae principalmente sobre los dirigentes políticos de la época, que en nombre de los principios de la laicidad entorpecieron el impulso evangelizador de estos pueblos. El Padre de Foucault se quejó de esto muchas veces cuando se hallaba en medio de los musulmanes: “Hace ochenta años que estamos en Argelia, y nos hemos ocupado tan poco de la salvación de las almas de los musulmanes, que se puede decir que no nos hemos ocupado. Si los cristianos de Francia no comprenden que tienen el deber de evangelizar sus colonias, será una falta sobre la que rendirán cuentas, y esto será la causa de la pérdida de un montón de almas que hubiesen podido salvarse. Si Francia no administra a los habitantes de su colonia mejor de lo que lo que lo ha hecho, la perderá, y esto causará un retroceso de estos pueblos a la barbarie, con la pérdida de la esperanza de cristianizarlos por mucho tiempo”.(1)

Lo que vemos actualmente le da totalmente la razón. Vemos en qué estado se encuentran los países de África y de Medio Oriente, amenazados por el integrismo musulmán, mientras que los cristianos son expulsados y martirizados.

América del Sur se ha convertido hoy en día en la cristiandad más grande del mundo católico. La fe lo ha impregnado todo: su cultura, sus instituciones, el arte, y ha sido un modelo de fervor y de dinamismo. Vemos las masas afluir, incluso hoy en día, a los lugares de peregrinación en honor de la Santísima Virgen María, que tan venerada es. Es importante subrayar que la fe católica ha sido lo que ha dado unidad a toda la América Latina, tal como esa misma fe la que hizo la Europa de la Edad Media.

Lamentablemente esta unidad se fisuró cuando Europa, y más particularmente Francia, ex-portaron en el siglo XIX los principios mortíferos de la Revolución Francesa, que exacerbó los nacionalismos y fragilizó el cristianismo. Luego, hacia mediados del siglo XX vino el Concilio Vaticano II, que remató esta obra destructiva. ¡Esta hermosa armonía voló por los aires! En nombre de la libertad religiosa y bajo la presión del Vaticano, los países de América del Sur renunciaron uno a uno a la religión católica como fundamento de sus constituciones. Entonces las sectas aprovecharon este enfriamiento de la fe católica y el espacio que les era concedido para difundirse por todas partes.

El modernismo y la teología de la liberación gangrenaron la sociedad sudamericana hasta sus fundamentos mismos. En este sentido, Brasil pierde cada año el 1% de los fieles y los otros países siguen el mismo camino. Las sectas protestantes, sobre todo las evangélicas financiadas por los dólares de los Estados Unidos, inundan las ciudades y los poblados, reclutando adeptos principalmente entre los más pobres y más vulnerables. Con un retraso de veinte años en relación a la vieja Europa, América del Sur ve cómo poco a poco se vacían sus seminarios y cómo retrocede sensiblemente la práctica religiosa. Sólo las congregaciones religiosas más conservadoras resisten a esta erosión inexorable. El clero joven sale de los seminarios deformado por los errores modernistas y la teología de la liberación.

No puedo evitar decirles lo que me comentaba hace poco tiempo un obispo muy conocido, cuando yo le informaba que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se esforzaba por desarrollar en el distrito la obra de las escuelas para formar una juventud realmente católica: “Si ustedes quieren que los niños pierdan la fe y que crezcan en la inmoralidad, inscríbanlos en las escuelas de la diócesis. ¡Los sacerdotes y los religiosos dan un ejemplo deplorable!” ¡Qué lucidez más aterradora!

Para guardar la fe, para salvar sus almas y las de sus hijos, los laicos han lanzado una llamada a Monseñor Lefebvre para que funde prioratos, un seminario y escuelas en América Latina. Desde hace treinta y cinco años, a pesar de las pruebas, los abandonos y las dificultades sin cuento, la Divina Providencia no ha dejado de bendecir nuestro distrito, gracias al celo de sus sacerdotes como así también a la generosidad de sus benefactores. Actualmente el distrito tiene cuarenta y dos sacerdotes, dos hermanos y una religiosa oblata, repartidos en once prioratos; se han abierto cuatro escuelas de la Fraternidad y otras dos han sido fundadas por las madres dominicas;(2) Dom Lourenço, O.S.B., también ha abierto una recientemente en Río de Janeiro, Brasil. En total tenemos alrededor de ochocientos alumnos.

A estas obras hay que agregar nuestro Seminario de La Reja, que tiene veintitrés seminaristas, seis sacerdotes, dos hermanos profesos, dos postulantes hermanos, un hermano novicio y once jóvenes en el año de humanidades, formándose todos en la vida intelectual, en la piedad y reflexionando sobre una posible vocación. A pesar de la crisis espiritual que sacude a la Iglesia y a la sociedad, año tras año numerosas vocaciones vienen a golpear las puertas del Seminario. Son pequeños milagros de la gracia.

Nuestros prioratos son bastiones de la fe, en los que poco a poco nos esforzamos en restablecer el tejido de la Tradición católica que la revolución conciliar ha querido desgarrar. ¡Qué consolación es poder celebrar la liturgia multisecular, la que ha santificado tantas generaciones de católicos, en nuestras iglesias y capillas renovadas! ¡Qué bálsamo es ver numerosos jóvenes fundar hogares católicos resplandecientes, decididos a sacrificarlo todo para guardar la fe y transmitirla a sus hijos! ¡Cuán reconfortante es observar las obras de caridad que renacen paulatinamente alrededor de estos prioratos, para consolar a los que sufren y socorrer a los más desamparados! ¡Cómo no dar gracias a Dios por las bendiciones que concede a nuestras escuelas, a pesar de los múltiples obstáculos que tuvimos que remontar! Claro, todo esto ha sido levantado a veces al precio del dolor y de las lágrimas; pero estas pruebas son la vía real de la Cruz que Cristo abrió y en la que nos invita a seguirlo para llevarnos a su gloriosa resurrección.

A pesar de tener que sufrir, no debemos desesperarnos a causa del ostracismo doloroso que nos manifiestan las autoridades de la Iglesia. Esta es la manera en la que tenemos que unirnos a la pasión que atraviesa la Iglesia. Somos como aquellas santas mujeres del Evangelio y San Juan al pie de la Cruz. Lo único que los sostenía era la fe; tal como ellos ignoraban por cuánto tiempo la divinidad de Cristo iba a quedar en sombras, así tampoco nosotros sabemos cuánto tiempo durará este eclipse que pesa sobre la Iglesia.

Sabemos sin embargo que algún día esta prueba llegará a su fin. En estos tiempos difíciles guardemos sobre todo los ojos fijos en la verdad eterna y practiquemos la caridad. Entonces la gracia de Dios nos preservará de la pendiente peligrosa del celo amargo y del desaliento para llevar adelante el combate de la fe. He aquí lo que nos dice el autor de la “Imitación de Cristo”: “Está, pues, preparado para la batalla, si quieres conseguir la victoria. Sin pelear no puedes alcanzar la corona de la paciencia. Si no quieres padecer, rehúsa ser coronado; pero si deseas ser coronado, pelea varonilmente, sufre con paciencia. Sin trabajo no se llega al descanso, ni sin pelear se consigue la victoria”.(3)

Al Superior General, que me ha confiado este magnífico distrito; a mis queridos cófrades, que se dedican generosamente al apostolado; a los hermanos adjuntos de los sacerdotes, que los ayudan con tanto empeño y abnegación; a nuestras religiosas de la Fraternidad San Pío X, que rezan por nosotros y nos ayudan en el apostolado con tanta caridad y humidad; a las hermanas dominicas, que abrieron dos escuelas en Argentina y que tanto bien hacen a las almas de las jóvenes niñas de las que se ocupan y a sus familias; a todos ustedes, queridos amigos y fieles, que nos sostienen en el apostolado y que nos tienen confianza: a todos quisiera expresarles toda mi gratitud, asegurarles mis oraciones y encomendarme a las vuestras. Por todo esto digo: ¡Deo Gratias!

Que Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de las Américas, guarde bajo su manto maternal el Distrito de América del Sur, y que guíe y proteja al R. P. Mario Trejo, mi sucesor, a quien deseo todo bien, toda bendición y toda satisfacción en su nuevo cargo.

¡Que Dios los bendiga a todos!

Padre Christian BouchacourtSuperior de Distrito América del Sur
NOTAS:
1. Padre Charles de Foucault: “Écrits spirituels”, ed. J. de Gigord, pág. 243, à un ami le 21 septembre 1912.
2. La Casa General de esta congregación está en Brignoles, Francia.
3. Libro 3, capítulo 19.



—abril 2014 - junio 2014—










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Publicado en RELIGIÓN DIGITAL


"Dejemos de maltratar a Dios en nuestra propia Iglesia"

Livieres: "Paraguay sufre desacralización bajo la Teología de la Liberación"

"La comunión se encuentra en este Sacramento y no en frágiles acuerdos sobre ideas"

Rogelio Livieres, 14 de agosto de 2014 a las 08:30

El obispo de la diócesis de Ciudad del Este, Rogelio Livieres
El obispo de la diócesis de Ciudad del Este, Rogelio Livieres


(Rogelio Livieres)- Nosotros, Obispos y Sacerdotes, no solo somos testigos de profundos cambios, sino actores comprometidos en esos procesos de transformación que afectan a diferentes ambientes de nuestra Iglesia. Y, como sucedió muchas veces a través de tantas épocas y lugares, también la crisis actual de la Iglesia radica principalmente en la herida Eucarística, en la irreverencia y falta de cuidado en el trato con Jesús Eucaristía.

En el mundo se sufre una profunda desacralización. En el Paraguay esto tiene forma de Teología de la Liberación, pero sus devastadoras ideas tuvieron origen en aceptaciones anteriores. Ideas y percepciones que lograron alterar el paradigma original de la relación del hombre con Dios, que era de filial correspondencia.

Pretendida sustitución de lo sobrenatural por lo natural, de la Verdad que nos hace libres por una falsa liberación socioeconómica, como si ésta pudiera hacerse efectiva sin sacudir previamente la esclavitud del pecado. Una hecatombe que desnudó los altares de Europa, desplazando a Dios y erigiendo al hombre como falso creador de un mundo cada vez más enfrentado a las cosas sagradas.

Ahora, después de años de constantes insinuaciones, la crisis (los problemas) en la Iglesia se hacen más visibles. Una crisis (problemas) que no podrán resolverse a través de un consenso generalizado sobre un cúmulo de ideas, nacidas justamente en un ámbito de creciente pérdida de respeto a lo más sagrado, a la Eucaristía. Por eso es necesario volver a uno de los conceptos fundamentales de este Sacramento, definido por el Concilio Vaticano II como "...signo de unidad..." (SC47).

El Catecismo nos recuerda que la "comunión de vida divina y la unidad del Pueblo de Dios, sobre los que la propia Iglesia subsiste, se significan adecuadamente y se realizan de manera admirable en la Eucaristía" (1325). La comunión se encuentra en este Sacramento y no en frágiles acuerdos sobre ideas.

La comunión en la Iglesia debe ser buscada y hallada en este excelso "signo de unidad", en la Eucaristía. Sin embargo, hemos recorrido el camino inverso, cometiendo graves agravios, "heridas eucarísticas".

Dejemos de maltratar a Dios en nuestra propia Iglesia. Tenemos que advertir sobre las graves consecuencias de recibir la Eucaristía en situaciones de inmoralidad o en la mano, propiciando el robo del Santo de los Santos. Si seguimos así, haremos perder la fe católica en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.

Muchos en la Iglesia son indiferentes en su trato hacia Jesús Eucaristía. No podemos tomar por buenos abusos que en sí son destructivos. No debemos continuar en silencio: elevemos nuestras voces y defendamos lo más divino y concreto en esta tierra.

No olvidemos las advertencias de Dios por medio de su Profeta a los que tenemos responsabilidad sobre el pueblo: "A ti, hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Pues bien, si tú no hablas con él para advertirle que cambie de vida, y él no lo hace, ese malvado morirá por su pecado, pero yo te pediré a ti cuentas de su muerte. En cambio, si tú adviertes al malvado que cambie de vida, y él no lo hace, él morirá por su pecado, pero tú salvarás tu vida", (Ez. 33: 7-9).